Rolando Gallego
24/07/2019 20:49

Lorena Muñoz (Los próximos pasados, Gilda: No me arrepiento de este amor) después de trabajar en cine y televisión ingresa en el mundo del teatro con Mercurio Retrógrado, obra en la que dirige a Verónica Calvo y Mosquito Sancinetto en lo que marca también su ingreso a la comedia como género. Mercurio Retrógrado, que puede verse los jueves y viernes desde las 22 en Microteatro, cuenta la historia de Erica una mujer al borde de un ataque de nervios que es seducida por Estrella una astróloga que no hace otra cosa que acompañarla en su soledad. EscribiendoCine habló con Muñoz, quien además nos adelantó en exclusiva su próximo proyecto. “Estoy con el documental sobre mi bisabuela, es un femicidio, la mató el marido de su hija, es una historia muy dolorosa y triste”, afirma.

Gilda: No me arrepiento de este amor

(2016)

¿Cómo surge la idea de hacer algo en Microteatro?
Surge porque yo era espectadora y me pareció muy interesante la propuesta, la posibilidad de ver varias obras en una misma noche, o unas pocas, dependiendo de cómo uno quiera organizar el programa. Me parece que es un espacio que permite la experimentación, conocer actores y actrices que de otra manera sería difícil conocer, por su multiplicidad de programas y obras, de gente que pasa todo el tiempo por ahí, creo que son 30 obras distintas por mes, desde el martes al domingo inclusive, nosotros estamos sólo jueves y viernes, y en ese horario hay seis. Eso me resultaba muy interesante.

¿Cómo fue el proceso de escritura y la aparición de la idea de la propuesta?
Con dos amigas, Verónica Calvo, que también protagoniza, y Tati Rojas, nos dispusimos a escribir una obra que tuviese como eje el tema central del mes, porque todos los meses hay un tema, y justo el mes en que nosotras podíamos presentarnos era por traición, el tema, y empezamos a pensar en una historia de traición y quisimos que tenga que ver con esto, con una mujer que se siente totalmente decepcionada y estafada por su maestra de astrología y decide encararla delante de sus alumnos, eso nos parecía interesante, la mayoría de las otras obras hablan de traición amorosa, nos llama la atención, que nosotras fuimos por la comedia, y nos divertimos mucho haciéndola, ensayándola, escribiéndola.

¿El equipo con el que trabajas fue clave para que te sumaras?
Si, con Vero y Tati estuvimos un tiempo escribiéndola, compartiendo muchas anécdotas personales. Verónica siempre iba a ser la protagonista y después surgió la idea de que Estrella sea Mosquito Sancinetto. Somos un equipo de trabajo muy lindo, actores con gran versatilidad, muy respetuosos de mis indicaciones, Mosquito acaba de cumplir 40 años en la profesión y con Vero, que es amiga, encontramos una manera de trabajo. Fue un desafío, porque aprendí un montón, nunca había ni escrito ni dirigido teatro, es una muy buena forma de acercarme al teatro.

¿Cómo desarrollaron entre los tres la historia?
Al ver el tema apareció la historia de la astróloga y era muy divertido pensar en alguien que haya tomado todo tan literal, tan ligado, sintiendo que aquello que le dijo la astrologa es como una bola mágica que iba a surgir todo así y a ella le pasan cosas que se siente traicionada. Quisimos hacer una comedia, porque todo lo que hice hasta ahora era drama, así que apostamos a que el tema, el género y todo sea divertido.

¿Qué diferencias encontraste con el cine en el proceso previo y post estreno?
Es difícil de comparar porque son dos lenguajes tan diferentes, con dos formas, intensidades tan distintas, repartidas de diferentes formas, que me cuesta mucho hacer una comparación, además no es una obra de larga duración, tal vez se puede comparar más con un corto o un cuento, porque parece fácil contar una historia en 15 minutos, no puede ser de 13 ni tener más minutos, no es poco ni tampoco mucho, y es complicado correrse del sketch, tenés que contar una historia con un nudo, desarrollo y desenlace, el desafío me gustó, lo hicimos y creo que lo logramos bien, con el tiempo y que la historia tenga sus pasos, no que sea una escena larga. Los ensayos son muy parecidos, en cine yo ensayo mucho, es un requerimiento que pido, para que suceda, se respete y sea así. El cine tiene otros tiempos, estoy acostumbrada a estar todo el tiempo en rodaje, haciendo todo, en general no trabajo con segunda unidad, y en Microteatro me quedo todo el tiempo, en todas las funciones, si fuera más tiempo tal vez pegaría un faltazo, pero acá es un mes, es muy valioso el crecimiento de la obra, veo la evolución de los personajes y los cambios de los actores con cada uno de las funciones, el movimiento, me encanta ser parte de una compañía, el arte colectivo, lo disfruto un montón.

¿Sentís que acá todos los días “dirigís” una película, siendo que la obra se completa en el vivo con los actores y espectadores?
Es tan diferente el cine que me cuesta encontrar conexión, si en cuanto al trabajo con los actores, pero las herramientas para contar son tan diferentes que cuesta hacer la comparación. Sí hay una intensidad en cada una de las funciones, en teatro son muchas veces una o dos funciones, pero acá son cinco, y si yo me agoto, repitiendo texto con ellos, ellos, que ponen el cuerpo, terminan exhaustos. En Microteatro el público está dentro de la historia, lo incluimos, y esa proximidad de los actores y de la historia con el público me encanta.

¿Cuánto margen dejan abierto para la improvisación?
Mosquito, justamente, es el rey de la improvisación, es un genio improvisando, lo conocí así, es maravilloso, pero como en Microteatro es todo como un reloj, no se puede abrir el juego a la improvisación porque si no habría que volver a ajustar cosas, la gente entra en un momento de la obra, termina en un tiempo determinado y la gente de producción te controla eso, porque si no coinciden personas entrando o saliendo de obras, me encantaría hacer un documental sobre eso, sobre los pasillos de Microteatro. Mosquito siempre mete algo de impro, y Verónica lo sigue, pero pequeñas cosas, porque los tiempos son muy rigurosos.

¿Qué descubriste del teatro en esta experiencia?
Aprendí un montón y me asombro todos los días, y principalmente con el género comedia, me nutre el espíritu, me cambia el ánimo, me hace muy bien, estoy siempre, es un programón, y ver la reacción del público, es siempre diferente, es como el mar, cambia siempre, de qué se ríen y de qué no, es muy lindo compartir eso.

¿En algún momento de tu vida te encontraste con alguna “Estrella”?
No, con una Estrella astróloga, porque es inventada, pero sí tiene cosas de las autoras, que fantaseamos, imaginamos, cosas que surgieron y las potenciamos para que sean graciosas, extremas. No recuerdo una Estrella, sí algunas, personajes en los que puede inspirar, pero Estrella es una construcción de distintas experiencias y así la armamos con todas esas características de todas esas personas.

¿Cómo sigue el año de trabajo?
Voy a dar un taller de tres meses en el Centro Cultural Recoleta sobre cine para adolescentes, voy a hacer una suerte de script doctor para Argentores junto a otros colegas y voy a ser jurado de guiones con una especie de asesoría para el INCAA. Estoy con otro proyecto que no puedo hablar ahora hasta que avance y estoy con el documental sobre mi bisabuela, es un femicidio, la mató el marido de su hija, la mata, a mi bisabuela y tía abuela, en 1954 en España, es una historia que sé de muy chica, hice varios viajes hacia el pueblo donde pasó, fui con mi madre, volveré en breve allá con ella, los vecinos son muy grandes, quedan pocos que la puedan contar, el resto se fue muriendo y quiero acelerar ese proceso. Es una historia muy dolorosa y triste, sería la vuelta al documental, sobre algo muy íntimo, es una historia que la familia quería ocultar, yo también, pero ya está, es necesario, y fui con mi hermana hace unos meses y sentí que se está perdiendo la historia, entonces sentí que era el momento de hacer cine con esa historia.

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