Matías E. González
10/07/2019 11:35

Hay miradas que cautivan más que mil palabras. La conexión visual entre dos personas puede durar tan solo unos segundos, pero, por su intensidad e intencionalidad, puede generar atracción y deseo inmediato. Esta situación es la que ocurre cuando se miran Juan y Gabriel, interpretados por los actores Alfonso Barón y Gastón Re en la película Un rubio (2019), dirigida por Marco Berger. EscribiendoCine conversó con ambos actores acerca de sus experiencias en el film, el trabajo en equipo, el amor en sus vidas y sus presentes artísticos, entre otros temas.

Un rubio

(2019)

ATRACCIÓN FATAL

La historia tiene como protagonistas a Juan y Gabriel, quienes comparten espacio de trabajo y, además, se convierten en compañeros de piso en una casa de los suburbios de Buenos Aires. Entre ellos surge una atracción que empieza como algo puramente sexual y fácil, pero, con el tiempo, se transforma en una fascinante relación de ternura e intimidad.

Gastón Re forma parte de Un rubio desde el origen del proyecto, incluso, a partir del personaje al que Re da vida Marco escribió la película. Tras su actuación en Taekwondo (2016), también dirigida por Berger, Gastón forjó una fuerte amistad con el cineasta, por lo que ambos deseaban compartir algún proyecto nuevo. Después de unas vacaciones de verano, mientras volvían en la ruta, intercambiaron varias ideas durante horas hasta que, en un momento, el director comentó que ya tenía el concepto, lo relató y al actor le resultó atractivo para llevarlo a la pantalla grande. Paso a paso fue avanzando el proyecto, al que también se incorporó a Lucas Papa, protagonista de Taekwondo, como uno de los productores.

“Volver a filmar con Marco me generaba una enorme alegría. Luego del rodaje de Taekwondo tuve una suerte de angustia ligada a esos pequeños instantes perdidos donde encontré un refugio de esperanza y felicidad sobre el mundo y la profesión que quería conservar. En esta profesión hay que aprender rápidamente a «soltar»”, reveló Gastón y, luego, agregó: “En segunda instancia, siempre uno sueña con que le ofrezcan un primer rol, lo que no quiere decir que hubiese aceptado o aceptaría cualquier cosa por tener un personaje principal, por supuesto que la propuesta de Marco me atraía muchísimo. Tener la posibilidad de actuar algo que va hacia lo opuesto de cómo es uno en la vida de todos los días es un riesgo maravilloso. Por otra parte, hay algo en el mundo poético propuesto por Berger que siempre me atrajo”.

En el caso de Alfonso Barón se enteró del proyecto cuando recibió un mensaje del director por redes sociales. El actor se encontraba de gira por Europa con su compañía de teatro Un poyo rojo y, en ese momento, estaba instalado en Alemania. Berger le ofreció formar parte del proyecto y hacer una prueba de cámara, que no consistiría en un casting ya que Barón ya era el elegido. A los pocos meses, el actor llegó a Argentina y se reunió junto a Gastón Re en la casa del cineasta, donde se probaron juntos frente a cámara y el resultado fue positivo.

Marco me estaba ofreciendo un protagónico en cine junto a Gastón, lo cual me parecía un desafío enorme y una oportunidad maravillosa, única, ¿cómo decir que no a semejante propuesta? Es mi primer film como protagonista y espero no sea el último. Me dio muchísima alegría la propuesta”, destacó Barón.

DOS HOMBRES Y UN DESTINO

Alfonso personifica a Juan, quien tiene relaciones sexuales con mujeres de manera constante, hasta que llega a su vida Gabriel y emergen en él diversos interrogantes en torno a sus deseos sexuales. El actor recibió los textos poco antes del rodaje, ya que se daba un lugar importante a lo que acontecía durante el proceso de la filmación.

“Confié en la dirección de Marco y en mi interpretación. Al principio, estaba un poco asustado, me acuerdo que le pregunté si teníamos algún coach actoral y me dijo que no me preocupara, que la dirección de actores la iba a hacer él. Así que nos sumergimos en ese plan y las escenas fueron fluyendo con mucha naturalidad, Marco tiene todo en su cabeza y va construyendo mucho en el momento, me siento muy identificado con esa espontaneidad al momento de trabajar”, explicó Alfonso.

Gastón encarna a Gabriel, el compañero de trabajo y casa de Juan. Gabriel es un hombre tranquilo, tímido y reservado, viudo desde hace poco tiempo, que intenta no hacer caso a las miradas ni al roce de manos de su compañero, sin embargo, la tentación será más fuerte.

“Honestamente, al principio, tuve miedo. Este ser que aparece compartido entre la idea del director, la mía y mis posibilidades estaba bastante alejado de mi cotidiano. Muchas veces me junté a charlar con Marco para contarle que tenía la impresión de no llegar a cumplir con sus expectativas. Juntos fuimos trabajando la idea, él me dio una serie de películas para ver y, luego, la mejor escuela fue la calle. Trataba de observar y retener lo más posible sobre lo que veía en el paisaje diario. El director siempre me mostró que tenía muy claro lo que quería y confié”, describió Gastón.

En cada propuesta artística, un actor puede encontrar ciertas semejanzas y/o diferencias con el personaje al que le toca dar vida. Por un lado, Barón indicó: “Una similitud es que me gusta mucho compartir tiempo con amigos y una diferencia es que no me gusta la cerveza”. Por otra parte, Re señaló: “Las similitudes están en que dependiendo de con quién o frente a qué situación me encuentre puedo ser un poco tímido, de no poder hablar, de no poder encontrar el momento para decir las cosas, muchas veces espero que el entorno que me rodea actúe de una forma que creo lógica y me terminó desilusionando. Hablando de las diferencias, en cuanto a comportamiento, suelo tener una energía más activa”.

TENSIÓN SEXUAL

Marco Berger, guionista y director de Un rubio, es uno de los referentes del cine LGBTI+ local, cuyas películas cuentan con un amplio recorrido nacional e internacional. Plan B (2009), Ausente (2011), Hawaii (2013), Mariposa (2015) y Taekwondo (2016) son algunos de los largometrajes que integran su cinematografía.

Respecto a las experiencias de los protagonistas con Berger, Alfonso destacó la confianza, tanto por parte del director hacia sus trabajos como intérpretes, así como también de ellos respecto a las indicaciones y el rumbo propuesto por el cineasta. Asimismo, Gastón valoró la visión de Marco en torno al jugar y vivenciar las escenas.

La tensión sexual es una cuestión que está presente en los diferentes filmes del cineasta. En Un rubio aparece entre Juan y Gabriel, cuyo contacto se retrata en varias oportunidades. Sobre este aspecto, Gastón relató: “Juega mucho el rol del director. La cámara puede hacer magia si detrás hay un ojo que sabe lo que quiere contar y Marco Berger es un especialista en generar tensión”. A su vez, cada uno de los actores elogió el trabajo de su par debido a que gracias al compromiso y profesionalismo de ambos se pudieron desarrollar con mayor facilidad las diferentes secuencias.

LAS DOS CARAS DEL AMOR

La relación entre Juan y Gabriel presenta altibajos y se caracteriza por ser dulce como desgarradora. A partir de este vínculo en la historia cinematográfica, los actores reflexionaron en referencia a sus vidas.

“No conozco a nadie que no haya sufrido por amor. Se disfruta y se padece. Es uno de los grandes misterios de la vida, podés escuchar a filósofos, psicólogos, leer libros de auto ayuda o ver gurúes con un micrófono tirándote tips sobre el amor pero en la praxis somos humanos y hacemos lo que podemos. El amor te acaricia y te golpea constantemente, es impredecible y te genera un montón de sensaciones y emociones, te mueve, te descoloca, creo que por eso es tan adictivo”, expresó Barón.

“Sufrí por amor. Sufro por amor. Si alguien no, me sorprendería mucho y creería que miente. Nunca viví una relación como la de Juan y Gabriel, pero puedo encontrar equivalentes muy cercanos en alguna de las relaciones que pude atravesar.Tengo la desdicha de ser un romántico del amor, poco a poco me voy desencantando y dándome cuenta que pasa por otro lado, aunque lleva tiempo y duele un poco. El amor es hermoso, pero puede ser extremadamente peligroso”, confesó Re.

En los personajes, sobre todo en Juan, hay cierta represión sexual que puede tener varias interpretaciones, entre ellas el “miedo” a la mirada u opinión ajena. Ante la pregunta de si a ellos les ha pasado alguna vez condicionar sus acciones o sentimientos por el entorno en alguna cuestión de la vida, Alfonso respondió: “La verdad que no. He tenido el coraje de ser siempre la persona que he querido ser o quien soy, básicamente expresar lo que he tenido ganas”. A continuación, Gastón relató: “Sí, me ha pasado y creo que me seguirá pasando, espero que cada vez en menor medida. Uno crece y la experiencia le hace perder ciertos miedos, cuando hay deseo de dejar de ser esclavo de ciertas «obligaciones sociales o morales»”.

TRAYECTORIA INTERNACIONAL

Tanto Barón como Re residen en el continente europeo, donde desarrollan diferentes propuestas artísticas. Gastón actúa en la obra Berlin Kabarett, con la que gira por diferentes ciudades y, además, trabaja en el guion de un largometraje que filmará en Francia y en la preparación de una nueva pieza teatral. Alfonso está a cargo de la compañía Un poyo rojo, en la que actúa y dirige diferentes proyectos escénicos que recorren diversos sitios.

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