Matías E. González
06/07/2019 12:10

En 1938, tras su lucha en la Guerra Civil española, el joven Bruno Salvat parte en barco desde su tierra natal rumbo a Argentina para recuperar lo que le fue vilmente arrebatado por el villano Torcuato Ferreyra. Casi un siglo después, en 2018, el actor catalán Albert Baró (Merlí) viaja en avión desde el continente europeo hacia el territorio argentino para personificar a Bruno en la exitosa telenovela de época Argentina, tierra de amor y venganza (2019), emitida cada noche por El Trece. “El viaje lo hemos hecho los dos, obviamente en situaciones muy distintas, es como empezar desde cero en diferentes niveles”, comparó Baró.

Las leyes de la termodinámica

(2018)
7.0

VIENTOS DE CAMBIO

Cada historia tiene un punto de partida. El conocimiento de Albert en torno a Argentina, tierra de amor y venganza comenzó en octubre del año pasado con un llamado de su representante de España, quien le comentó que en Argentina había una ficción para el 2019 en la que necesitaban un actor español. Al cabo de unas semanas, Baró se enteró que la producción de la telenovela, que lo había conocido por su participación en la serie Merlí, estaba muy interesada en su ingreso a la tira diaria. El joven leyó los guiones y se sintió cautivado por la historia.

“Para mí representaba un cambio importante a nivel personal y profesional, ya que implicaba ir a trabajar a otro país. No tenía nada que me atara en ese momento, por eso quise aprovechar esta oportunidad y estoy muy contento de estar aquí”, destacó. A su vez, en referencia a su participación en uno de los roles protagónicos, expresó: “Es una responsabilidad y un compromiso, pero con la ayuda de los compañeros todo es más fácil; hay un grupo humano fantástico”.

La telenovela, que se emite de lunes a viernes a las 21.30 por El Trece, plantea una historia enmarcada en la década de 1930 que fusiona intriga, envidia, traición, engaño, amor verdadero y pasión. Personajes oriundos de diferentes partes del mundo se conocen en suelo argentino y se enfrentan a los diversos conflictos del día a día, así como también forjan vínculos entre ellos y corren tras sus sueños.

Sobre la posibilidad de formar parte de una ficción de época, Albert valoró: “Siempre es muy interesante poder dar luz y contar historias pasadas que, a lo mejor, hay gente que las desconoce. El primer capítulo empieza con la Guerra Civil en España, que es donde se crea el conflicto. Es importante enseñar todas estas cosas. Además, hay muchas tramas que han sucedido en la vida real, con personajes reales. Es interesante viajar en el tiempo y aprender de todo lo que ocurrió y, también, darnos cuenta que han pasado muchos años y con muchas cosas hemos evolucionado, pero con otras no tanto y siguen pasando”.

BÚSQUEDA IMPLACABLE

En Argentina, tierra de amor y venganza, Baró interpreta a Bruno Salvat, un joven honesto y valiente, heredero de una gran fortuna junto a su querida hermana Julia (Laura Minguell). Tras combatir en la Guerra Civil española con su superior y amigo Torcuato Ferreyra (Benjamín Vicuña), éste lo traiciona, se lleva a Julia a Argentina y la vende a un prostíbulo, lugar en el que la joven es asesinada por Gabriel Morel (Federico Salles). Bruno arriba al país americano en busca de justicia y venganza. Allí, también encuentra el compañerismo y la fraternidad de personas como Aldo Moretti (Gonzalo Heredia) y el amor de Lucía Morel (Delfina Chaves), quien tiene un matrimonio pautado con Torcuato.

La construcción del personaje es un proceso colectivo debido a que Albert inició la composición en base a la lectura de los guiones y, a su vez, planteó su propuesta en diálogo con autores y directores. “Yo veía en Bruno un chico que llegaba a un país totalmente desconocido para él, con un objetivo muy claro que era, primero, encontrar a su hermana y, luego, vengarse de su enemigo. Profundicé sobre todo en esa herida y, a partir de ahí, construí capas, con sus miedos e inseguridades en torno a las situaciones de riesgo a las que se expone y, al mismo tiempo, con su claridad y convicción ya que es un poco el líder de la banda y quien decide los planes”, describió.

Cada formato audiovisual presenta sus propios tiempos de grabación, por lo que los artistas deben adaptarse a las diferentes mecánicas de trabajo. En el caso de la tira diaria, el ritmo es intenso y cada escena conlleva momentos de exploración y descubrimiento constantes para el intérprete. “En una película o serie empiezas el proyecto sabiendo cómo termina y sabes todo el arco del personaje, en cambio, en este caso, lo creas a medida que estás viajando y trabajando. Tiene sus cosas bonitas porque te vas sorprendiendo y, de repente, decís '¡Ah, le pasa esto!'. El personaje no descansa nunca...y el actor tampoco”, señaló Baró entre risas.

En cuanto a las principales herramientas adquiridas a partir de su participación en la telenovela, el actor mencionó: “Sobre todo estoy aprendiendo a ser muy resolutivo y ágil a la hora de interpretar, a ser rápido con lo que quiere el director, a cómo recibir su mensaje y ponerlo en el personaje. Obviamente, a aprender tanto texto con tan poco tiempo, que es todo un entrenamiento de la cabeza y de incorporar información”.

Bruno dentro de la ficción, Albert fuera de ella. Más allá de la cercanía geográfica en su origen, ya que ambos son catalanes, hay ciertos valores que persiguen tanto el personaje como el actor que lo interpreta. “Soy una persona muy fiel a mis principios y, sobre todo, a mi gente. También me gusta ser organizado y Bruno es así”, asemejó.

JUNTOS A LA PAR

“Brunia”. Ese es el hashtag que aparece reiteradas veces en las redes sociales desde que comenzó la telenovela y refiere a un ship, es decir, a la apuesta y al deseo de los fanáticos y fanáticas al romance entre los personajes de Bruno y Lucía, quienes deben sortear diversos obstáculos para poder estar juntos. La joven, interpretada por Delfina Chaves, es la hija de una familia acomodada porteña caída en desgracia, que se opone a los clichés y a los privilegios de la clase alta.

“Con Delfina tuvimos la oportunidad de conocernos antes de empezar el rodaje porque ella estaba de vacaciones en Madrid y como sabía que yo estaría en el proyecto habló con la producción para gestionar un encuentro. Ellos se pusieron en contacto conmigo y yo estuve encantado de tener un café con ella. Estuvimos una tarde hablando sobre las cosas que habíamos leído en los guiones. Ella es una actriz estupenda, trabajando nos hemos conocido mucho más y nos estamos entendiendo muy bien”, destacó el actor sobre su compañera y amiga.

LECCIONES INOLVIDABLES

Merlí, la serie creada por Héctor Lozano se centra en Merlí Bergeron (Francesc Orella), un profesor de filosofía del nivel secundario del Instituto público Ángel Guimerá. Allí, Bergeron brinda cautivantes clases a sus alumnos, a quienes llama “los peripatéticos”, en alusión a los pensadores de la antigüedad que filosofaban mientras caminaban. Durante tres ciclos, cada uno correspondiente a una temporada, el profesor incita a sus estudiantes a razonar sobre el mundo del que forman parte, lo que genera amores y odios por parte de los jóvenes, sus familias y las autoridades del Instituto. En la historia, Albert interpreta a Joan Capdevila, un adolescente tímido y responsable, que obedece las presiones de su familia y, poco a poco, comienza a liberarse y rebelarse.

Todo inició cuando el creador de Merlí vio al actor en una película y le envió un mensaje para que participara de la audición de la serie. Sin embargo, en un comienzo, Baró había sido pensado para el papel de Bruno, el hijo de Merlí. Pero, en el casting final, con todo el reparto seleccionado, el director los reunió en una escena común para ver la dinámica grupal y, ahí, se decidió que Albert pasara a personificar a Joan y David Solans a Bruno.

“Mucha gente me pregunta 'con ese cambio de Bruno a Joan, ¿te hubiera gustado ser Bruno?' y yo respondo 'no, tenía que ser Joan y la verdad que no lo cambiaría'. Joan es un personaje que no deja de evolucionar a lo largo de las tres temporadas, todo el tiempo le están pasando cosas y me encantó poder darle vida. Cuando iba leyendo los guiones, le decía al creador '¡Ostia tío, estás escribiendo un monstruo de personaje! '. No lo podía creer, tenía muchas ganas de grabar. Aprendí muchísimo por la gran cantidad de matices”, recordó emocionado.

Al arrancar las grabaciones, Baró conoció compañeros nuevos y se reencontró con otros colegas con los que ya había estado en trabajos previos. “Fue todo un lujo compartir escenas y proyecto durante cada temporada con gente de mi edad que tenía las mismas ganas y motivación, con unos guiones y tramas maravillosos, además de actores adultos que son unos maestros y nos enseñaron un montón todos los días que íbamos a trabajar. Las temporadas se grabaron en tres años distintos, que fueron tres veranos maravillosos”, agradeció.

Cuando Albert comenzó la serie era un adolescente, como también lo era su personaje. A la hora de verse reflejado en alguno de los alumnos de la ficción, planteó: “Yo puedo sentirme identificado un poco con Joan de la primera temporada, sobre todo en su disciplina en los estudios, su organización y atención con todo. Supongo que también por el hecho de que yo empecé a trabajar desde pequeño, con once años, entonces, había días que faltaba al colegio para ir a Barcelona a grabar una tira diaria, pero no dejé una sola asignatura ni un solo examen sin hacer. También hacía balonmano, natación y música, por eso tenía que estar muy organizado con el colegio y todas mis cosas”.

SIENDO UNO MISMO EN CUALQUIER PARTE

El arte es una afición y un sentimiento que se ha transmitido a varias generaciones en la familia de Albert ya que tanto su padre como su abuelo y bisabuelo han hecho teatro en el pueblo. A los tres años de edad, el actor catalán pisó por primera vez un escenario. Y un día, lo vio un director de la televisión de Cataluña, quien animó a los padres del niño para que lo llevaran a algún casting. A Baró le interesó y así dio sus pasos iniciales en el mundo artístico.

Su camino actoral incluye la participación en las películas Los Niños Salvajes (2011), Asmodexia (2014) y Las leyes de la termodinámica (2016) y en las producciones televisivas El Cor De La Ciutat (2008/2009), Les Veus Del Pamano (2009) y Servir Y Proteger (2018). Asimismo, ha formado parte de diversos cortometrajes y obras de teatro.

Ante la consulta de qué cuestiones mantiene de su niñez, reflexionó: “Cuando somos niños lo que nos gusta, y también nos hace ser niños, es el hecho de sorprendernos todo el tiempo, quieres descubrir y, con ese descubrimiento, jugar. Creo que todo esto lo sigo teniendo, cada proyecto en el que me sumo quiero que sea nuevo, con una ilusión nueva, que me sorprenda con una motivación, con algo para descubrir y conocer”.

Por otra parte, indicó en qué aspectos considera que ha crecido: “Lo que fui aprendiendo a lo largo de este tiempo es la madurez a la hora de estar en el trabajo, ya sé cómo funciona y cómo puedo dar lo mejor de mí porque me conozco más. Además, la madurez al estar con los compañeros, al leer al director y al ir solo, porque cuando era niño me acompañaba mi madre a todos lados”.

AQUÍ Y AHORA

Si bien Albert lleva menos de un año viviendo en Argentina, se adaptó rápidamente. El mate, el asado y la cumbia se incorporaron a la vida del actor, que disfruta su estadía en el país. “La gente me dice '¡Estás muy argentinizado!'”, reveló sonriente.

Todavía quedan varios meses de rodaje para Baró en Argentina, tierra de amor y venganza. Por el momento, no tiene planificado cómo continuará su camino artístico al culminar la telenovela. “Soy de vivir el momento porque nunca puedo saber qué es lo que me puede pasar en el futuro. Dejo todo abierto y se verá qué es lo que pasa”, concluyó el actor.

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