Matías E. González
25/06/2019 12:51

La magia del cine permite hacer viajes espaciales y temporales en cuestión de segundos. EscribiendoCine se dirigió hacia una antigua y extensa casona en el barrio de Villa Luro, donde se estaba llevando a cabo una de las jornadas de rodaje de la película Yo, adolescente (2019), basada en la novela de Zabo, escrita y dirigida por Lucas Santa Ana y protagonizada por Renato Quattordio.

Yo, adolescente

(2019)

El sol comienza a desaparecer en medio de una tarde otoñal del año 2019. El director Lucas Santa Ana y la continuista María Fernández Aramburu, con la compañía del resto del equipo técnico del film, miran con atención las imágenes del monitor, ubicado en uno de los espacios traseros de la vivienda. Tras corroborar cámara y sonido, la claqueta marca el inicio de una nueva escena y, a su vez, da origen a un cautivante viaje temporal.

Ahora, el sol se asoma por la ventana de la casona en el marco de una mañana veraniega del año 2005. El living está desordenado y da cuenta de que, en ese lugar, la noche anterior, hubo una fiesta. El joven Zabo, interpretado por Renato Quattordio, se despierta confundido en el sillón, se levanta y recorre lentamente la casa de los abuelos de su amiga a través de un plano secuencia. El adolescente abre la puerta de una de las habitaciones y se sorprende por lo que observa, pero, la escena llega a su fin.

Un nuevo traslado en el tiempo se produce en la casona. En esta ocasión, se trata de la fiesta que aconteció la noche anterior. Gente bailando, luces de colores, música y botellas de bebidas alcohólicas predominan en el living. En el sillón se encuentra Zabo, quien conversa primero con su mejor amigo Tomás, personificado por Thomas Lepera y, luego, con Tina, una chica a la que desconocía, interpretada por Malena Narvay. “¡Hecha!”, se escucha en la sala en referencia a la escena filmada.

NACE UNA HISTORIA

“Nunca volvería a la adolescencia”. Esa frase negadora reiterada por los adultos resultó ser un disparador para que, en 2005, Zabo reflexionara sobre diversos acontecimientos de esa etapa de la vida. El autor, que en ese momento tenía 16 años de edad, escribió una especie de ensayo que planteaba definiciones en torno a la adolescencia. Ese ensayo se convirtió en una serie de textos que amplió el foco y abordó cómo eran las reuniones y las salidas nocturnas de los menores de edad en Buenos Aires, luego de la Tragedia de Cromañón.

“Más allá de que cuenta con un contexto histórico y generacional, tiene sus historias de amor y su cuestión con la sexualidad en una época en la que todos empezábamos a estar más abiertos a la bisexualidad. A su vez, es una historia de amistad, es mi Cuenta conmigo (Stand by Me, 1986)”, describió Zabo.

Yo, adolescente pasó por varias plataformas. Arrancó como una seguidilla de textos anónimos en Fotolog que, luego, fueron organizados como novela en el mismo sitio. Tiempo después se mudó a un blog y el escrito se dividió en dos partes: por un lado, Memorias de mis 16 y, a continuación, La (des)orientación sexual. Finalmente llegó a Facebook y tuvo su propia página web. Sin embargo, tras varias idas y vueltas del material en la web, Zabo decidió levantarlo de todos lados.

Yo, adolescente trata temas bastante sensibles desde la voz de un adolescente que no le puede dar un contexto a lo que está diciendo. Siempre hubo algo raro en abrir una conversación sobre un tema, pero no tener la contención para la gente que se siente interpelada por eso. Yo, siendo una persona chica, no contaba con las herramientas para contener. Tenía una casilla de mail donde todo el mundo me escribía”, explicó.

A diferencia de aquellos años, hoy en día, a través del libro de su autoría y de la película escrita y dirigida por Lucas Santa Ana, considera que hay un marco más pertinente para el abordaje de las diferentes cuestiones que componen la historia.

EL PASAJE

Lucas y Zabo ya se conocían debido a su relación de amistad. Cuando Lucas leyó la novela de Zabo, descubrió que allí estaba el origen de una película, por lo que le propuso al autor llevar su historia a la pantalla grande. Santa Ana fue el encargado de la escritura del guion del film y su posterior dirección.

“La adaptación de la película es bastante literal respecto a la novela. Mi primer desafío era poder contarla, que se entendiera, que fuera entretenida y emotiva. En principio, que cuando la leyera mi equipo le pasaran cosas, quería que el guion fuera fuerte y pudiera emocionar en todos los sentidos”, expresó el guionista y director.

Cuando Santa Ana terminó la escritura del guion, antes de presentarlo en el INCAA se lo envió a Zabo para que lo leyera, ya que necesitaba su aprobación para seguir adelante. A Zabo le gustó la versión y el tratamiento de la estructura. El guionista debió hacer algunos cambios debido a que la novela tiene varias idas y vueltas en el tiempo, mientras que, la película es más lineal. Asimismo, recortó la historia en términos productivos y unificó ciertos personajes.

“En cuanto a la etapa de dirección el gran reto fue lograr meter ese guion, que era de ciento y pico de páginas, en cuatro semanas de filmación. Hubo que pensar más recortes, en qué hacía al corazón de la historia y qué no”, añadió Lucas.

CUENTA CONMIGO

El reparto de Yo, adolescente está integrado en su mayoría por actores y actrices juveniles que ya cuentan con varios proyectos realizados en su camino artístico. “Son todos profesionales y talentosos en su trabajo, lo cual está buenísimo porque, si bien ensayamos, logran resolver rápidamente las escenas y eso acelera la filmación. Yo vengo de la actuación con lo cual pondero que las historias pasan por los personajes. Para mí la cámara está al servicio de la historia y no la historia al servicio de una cámara”, consideró el director.

Renato Quattordio interpreta a Zabo durante su adolescencia, etapa en la que escribe en su blog todo lo que le pasa día a día, sobre sus amistades y encuentros amorosos. “Es un personaje que todo el tiempo está fingiendo con sus amigos cómo se siente, le preguntan como está y dice 'joya', pero, detrás de eso, hay un dolor importantísimo del pibe y no puede largar lo que piensa y siente. Hay una voz en off que recorre la película y es un poco lo que él escribe”, describió el actor.

Además del personaje al que le toca dar vida en la pantalla grande, Renato encontró diferentes atractivos en el proyecto cinematográfico. “Me apasiona interpretar una historia en 2005, que yo digo que ya es retro para mí porque era muy pibe, sin embargo, la tengo muy presente. En 15 años cambió mucho la forma de comunicarse, había que juntarse en una plaza para verse. Entrar a Buenos Aires en ese momento, en lo personal, me sedujo mucho, así como también el libro y que tuviera música e iconos que consumíamos. Por otra parte, protagonizar es un placer, volver a hacer cine y encaminarme para este lado. A Lucas lo conocía por su documental El puto inolvidable. Vida de Carlos Jáuregui (2016), que me encantó y estuvo bueno imaginarme trabajar con él”.

Malena Narvay personifica a Tina, una joven tres años más grande que Zabo, que vive sola debido a que su mamá murió cuando ella era chica y su papá vive en otro país. La adolescente, que está de novia, comienza una relación amorosa con el protagonista.

“El personaje me pareció que tenía un color lindo y le pasaban cosas que nunca me habían ocurrido en otro papel, eso fue lo primero que me atrapó. Cuando conocí a Zabo y leí su historia me pareció súper tierna como está contada desde la experiencia propia y la película refleja cosas de la adolescencia que la gente más grande va a recordar y, a su vez, un joven se va a identificar en muchos aspectos”, relató la actriz.

Thomas Lepera encarna a Tomás, el mejor amigo de Zabo que se caracteriza por ser una persona “muy abierta y, a la vez, muy cerrada”. Es un adolescente que oscila entre diferentes estados a lo largo de la historia, ya que pasa de la euforia y la joda en un contexto de fiesta a la tranquilidad absoluta al tocar la guitarra en su cuarto.

“Me pegó mucho esta película y el personaje porque es bastante parecido a mí. Se armó un gran equipo, Zabo es una persona fantástica, muy directa y sensible, me gusta ser parte de su cabeza. Cada vez que salgo con este grupo siento que volvemos al 2004, como si estuviese viviendo en la piel de Tomás- sin 'H', porque yo soy Thomas con 'H'”, aclaró el actor entre risas. “También me gustó la posibilidad de aprender a tocar la guitarra para el proyecto, que me enseñó mi novia”, agregó.

El reparto se completa con: Jerónimo Giocondo Bosia como Ramiro, Tomás Wicz como Checho, Majo Chicar como Cami, Tomás Raimondi como Lucho, Walter Rodríguez Pez como Agustín, Agustina Cabo como María, Gregorio Barrios como Fran, Tomás Agüero como Pol, Bruno Giganti como Mateo, Carolina Unrein como Flor, Hernán Morán como el papá, María Lía Bagnoli como la mamá y Pachi Lucas como la hermana.

APUNTES DEL CRECIMIENTO

La adolescencia es una etapa de la vida en la que se viven múltiples emociones y cada persona la atraviesa de manera diferente, con sus luces y sus sombras. Los protagonistas de la película se refirieron a sus experiencias personales, fuera de la ficción.

“Mi adolescencia fue bastante linda, no tuve ningún problema muy groso y la disfruté mucho. Es una etapa en la que uno empieza a crecer, a conocerse a sí mismo, a saber qué es lo que le gusta y qué no, qué quiere hacer de su vida. Además, se empieza a marcar la identidad porque, al principio, somos todos parecidos y, de golpe, empezás a diferenciarte. No sos niño, no sos adulto, es una cosa media rara. No sé si me fui de la adolescencia todavía, si sigo estando... tengo medio borroso ese límite”, contó Renato.

En el caso de Malena Narvay esa etapa tuvo momentos divertidos, muchas travesuras y, también, situaciones dramáticas. La actriz tuvo que cambiarse de escuela ya que padecía las molestias de sus compañeros. “En mi primer colegio, cuando empezamos la secundaria muchos se fueron y, a su vez, entraron muchos nuevos. Yo me quedé con un grupo que me sonaba como que ibas medio a la guerra, sabías que alguien estaba hablando mal de vos y siempre estaban sacando el cuero. Cuando me cambié, me recibieron muy bien y no lo podía creer, porque en la escuela anterior si eras el nuevo eras el blanco”, recordó.

La adolescencia de Malena no transcurría solo en el colegio ya que también pasaba muchas horas entre clases de actuación y ensayos de teatro. Si bien no tenía un grupo de pertenencia delimitado, era muy amiga de todos en general. “Eso también estuvo bueno porque en la adolescencia medio que formás tu personalidad, entonces, pude conocer y absorber cosas de mucha gente”.

Thomas Lepera define a dicha etapa de su vida como “muy cambiante”, lo cual estuvo condicionado por su rutina dividida entre la escuela y la actuación. El joven arrancó su carrera a los cinco años de edad y su vida cotidiana consistía en salir del colegio e ir a ensayar o grabar, para retornar a su casa alrededor de las doce de la noche y, en ese momento, dedicarse a las tareas escolares.

“Mis compañeros del colegio no sabían si acercarse a mí o no, entonces, decidí cambiarme a una escuela totalmente diferente. El hecho de ser actor también condiciona al otro, que te mira raro, medio despectivo. En la nueva escuela los chicos me recibieron con re linda energía y es el día de hoy que sigo saliendo con mis amigos de siempre, los que cuando necesitás llorar vienen y te abrazan”, rememoró.

PH: Violeta Capasso

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