Juan Pablo Russo
10/06/2019 12:23

El próximo 29 de junio a las 19,30 hs en Casa Walsh (Nicaragua 4441, Palermo, Caba) Mercedes Farriols (4 3 2 UNO, Inside Outside) presentará Contrastes: Extirpando máscaras (2019), el primer capítulo de una serie que habla de las discriminaciones y las violencias hacia un otro diferente. En este caso la protagonista es una mujer de 150 kilos. "Desde el comienzo de mis pasos me conmueven y perturban las violencias que nos imprecamos humanos sobre humanos y viceversa", comenta en una charla con EscribiendoCine sobre esta experiencia que recorrerá espacios y galerías de arte de la ciudad.

Contrastes: Extirpando máscaras

(2019)

¿Qué nos podés adelantar de Contrastes: Extirpando máscaras?
Estamos a punto de lanzar esta experiencia con Contrastes y es otro desafío. La producción fue hecha en la orilla del mar, en Nueva Atlantis, Provincia de Buenos Aires y en sus médanos. Y tiene como protagonista a una joven mujer de más de 120 kilos. Y la post en CABA. Y estoy tan feliz porque siento que tiene un calibre de imagen y sonido espectacular. Belleza extrema de seres humanos en la naturaleza. Y ese cuerpo desnudo tratado con tanta belleza en medio del inmenso y majestuoso mar.

La película aborda el tema de la discriminación y la diferencia, ¿qué te llevó a trabajar sobre estos tópicos?
Cada día, desde el comienzo de mis pasos me conmueven y perturban las violencias que nos imprecamos humanos sobre humanos y viceversa, humanos sobre animales, la tierra, los árboles... Sobre un otro, sobre una otra que nos es idéntico a mí. Ya sea en lo intelectual, social, económico, sexual, religioso… hasta en los gustos alimenticios, y en lo físico, la apariencia… ni qué hablar. De ahí que vengo escribiendo lo que vengo escribiendo. Y un día arriba de un colectivo desde Independencia y Loria o una de esas callecitas yendo para Plaza Italia viví y padecí cómo pasajeros discriminaban a otros por su aspecto, su piel, o los objetos, bolsas, etc. que llevaban consigo. Yo me senté entre esos “diferentes” entre los cuales había asientos vacíos que los “igualitos y normales” no querían ocupar. ¿Pleno siglo XXI eso en Buenos Aires? Noooo. Siiiiiiii. ¡Y me dolió tanto! … me puse a escribir ahí mismo, cuando llegué a mi departamento y releí: lloré bastante, y surgió Contrastes.

¿Por qué la elección de que se proyecte en galerías de arte y no en cine convencionales?
Después de estrenar en los carriles “normales” Olga, Victoria Olga y 4 3 2 UNO, me toca estar con Inside Outside en Cannes donde fue apreciada como una obra de arte. Y tuve una buena noticia: que es una obra de arte y una mala: que estoy fuera de la “industria”. O fue mi corolario. O mi revelación. Entonces ya en 2012 comencé a investigar, generar con cada película una experiencia. Así arrancó este periplo de mostrar las pelis en Galerías de Arte, en Espacios de Arte, Ferias del Libro. Inventar, generar lo vivencial que es irremplazable y lo siento tan necesario hoy en el momento que nos toca transitar como humanidad. Una humanidad tan invadida por las hermosas herramientas de la comunicación y que nos mantiene bien incomunicados en lo profundo y con el otro. Se pierde el ejercicio del silencio, del mirarse… del encuentro.

¿El cruce entre las disciplinas artísticas se hace más concreto en esta combinación?
Ya se sabe que yo vengo del teatro, la pintura, la danza, el canto… las letras. Y en esta experiencia de vivenciar pongo todo junto y soy feliz. Ya en el cine, en la elaboración de la película pongo todo, escribo, dirijo, a veces actúo, canto, como es en el caso de Contrastes: Extirpando máscaras. Compuse la melodía y la letra de tres temas y los canto. Pinto en medio de la naturaleza que amo o con las luces que hacen que cada fotograma sea un cuadro. Mi mejor poema. Y entonces en las experiencias sumo artistas plásticos, a veces escritoras leyendo partes de la obra. Hago una performance. O una intervención de una escultura gigante con la gente como con Dump Planet. Es una conjunción de arte juego y es una meditación. Desde Placenta Arte que nos cuida, donde generamos una gran cama gigante: la audiencia toda acostada y tapada con sus mantitas, toma un té y tiene la experiencia de estar en el útero y desde ahí vivir la película, la audiencia toda, y el equipo y actrices y actores de la peli que siempre estamos, no siempre todos pero siempre algunos de nosotros guía la experiencia: respiramos siete veces todos juntos. Parece nada. Pero es todo. El aire que todos compartimos. Y es un comienzo.

¿Esta forma de exhibición está pensada para que el rol del espectador frente a la película sea diferente a la de un espectador más habituado a la asistencia a cines convencionales?
La audiencia es invitada a quitarse los zapatos. Ya esto es dejar el exterior afuera. En Contrastes: Extirpando máscaras son invitados a traer una mantita y su tacita personal. Y junto a dos artistas: Juan Ramón Rojas y Víctor Zevi la audiencia realizará una máscara. Ellos proveerán los elementos. Yo les serviré un té especial y empezamos a jugar. Lo que ocurre siempre es algo único. Alquimia. A veces la gente se queda pintando. Y ocurren cosas increíbles. A veces alguien me dice que después de ver tal o cual personaje tiene que empezar terapia urgente. Es que algo ocurre. Con Espiral cósmica una peli de tres horas de duración, la audiencia fue invitada al silencio total a partir de entrar en la sala, incluido el intervalo de 20 minutos donde se salía a comer algo o al baño. Y era hermoso. Varias veces un espectador se acerca a mí al final para decirme: "cómo se agradeció lo del silencio". Es que necesitamos experiencias. Lo que surge de todo esto es que la gente quiere y necesita experiencias. Lo vivencial. Y por eso sigo por este lado. Hasta que sea otra cosa. Y entonces exploraré por otro lado. Tranqui, Contrastes: Extirpando máscaras no dura tres horas. Son 52 minutos. Total de la experiencia: una hora y treinta minutos. Aunque te garantizo que la audiencia en todos los casos se queda y se queda. No quiere irse.

¿Qué te llevó a comenzar a trabajar en un formato con estas características? ¿Influyó el problema que existe con la exhibición?
Cuando mostraba Olga, Victoria Olga en el 2007/ 2008 en la India, o en Israel veían la peli 800 personas… 1000 personas que se quedaban charlando conmigo. Una fiesta. O cuando la llevaba a Bilbao, o Portugalete en España. Como yo estaba asociada con mi obra Encarnación (la mujer golpeada) la fila para ver Olga, Victoria Olga era de tres cuadras. Entonces iupiiii. Una fiesta. Cuando estrené en Argentina. Nadie acompañó. Un aburrimiento. Y su canal parece ser YouTube donde tiene 8.500.000 visitas. Y bueno. Esa es por ahí. Con 4 3 2 UNO también una fiesta por el mundo y acá en Argentina, que me importa mostrar lo que hago, parece que todo ese recorrido de la exhibición en los cines no va para mi creación. Entonces plaf: invento otra cosa. Y ya van cuatro pelis que todo es una fiesta de artistas (porque en cada ser hay un artista) y cada cual juega, participa, reflexiona con ese personaje sus propios personajes. Y en este caso la invitación es: Viví la experiencia y sácate la máscara. Y además sabés qué: no se paga entrada (risas). Porque ya estamos en otro Paradigma. Arrancamos el 29 de junio en Casa Walsh en Palermo ¡Y a volar!

Contrastes es una serie, ¿Qué viene después de Extirpando máscaras?
Los Contrastes que me ocupan son unos cuantos. Y las diferencias, discriminaciones y violencias que padecemos y ejercemos ni qué hablar. Soy mujer de nacimiento así que imagínate. Vegetariana no desde ahora que es tendencia: hace 1000 años en el país de la carne. Y artista cuando se esperaba de mí contadora o abogada eficaz. Y para colmo vivo bastante en la orilla del mar. Donde vecinos y autoridades talan y queman árboles y a mí me cruje el alma con cada asesinato. Así que tengo para elegir. Sólo es cuestión de ver qué tema se adelanta en mí. Así es como funcionan mis obras. Desde las entrañas. Desde el Amor: Qué asunto le gana al otro. Aunque ya estamos elaborando un episodio para producir en Londres: etnia, religión, inmigrantes y homeless, esta semana voy a conocer a "Sarmientito", en San Juan, el niño de 12 años que quiso tener una escuela en el patio de su casa para no tener que ver a sus vecinitos tirados por la calle porque le explotaba el corazón por tener que ayudarlos. Hoy a los 14 ya tiene la escuelita que con unos toldos le fabricó su abuela. Con tanta intolerancia y mezquindad planetaria. ¿Es un Contraste, no?

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