Juan Pablo Russo
05/06/2019 12:06

El 6 de junio se estrena La escuela contra el margen, un film de Lisandro González Ursi y Diego Carabelli, que se proyectará todos los jueves de junio  a las 21hs en el Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543 -CABA. Este documental registra el proceso de trabajo dentro de un aula durante todo un año, con un grupo de estudiantes pertenecientes a una escuela secundaria pública de Villa Lugano, una de las zonas más postergadas de la Ciudad de Buenos Aires. "Un objetivo claro de nuestro documental era abrir una ventana a un trabajo cotidiano, en un espacio y contexto determinado, pero con la idea clara de no forzar el relato hacia lugares comunes", sostienen los realizadores en una charla con EscribiendoCine.

La escuela contra el margen

(2018)

¿Cómo aparece la idea de La escuela contra el margen?
La idea de la película tiene dos puntos de partida. En primer lugar, se enlaza con una película nuestra anterior llamada Errantes, donde seguimos a una cooperativa de vivienda que estaba en una fábrica tomada en La Paternal y tenía un predio para mudarse a Mataderos, pero por presión de los vecinos de Paternal y Mataderos (y por conveniencia política), la salida de la fábrica se aceleró y la cooperativa tuvo que irse a unas casas sin terminar en Villa Lugano. Al poco tiempo, en diciembre del 2010, ahí en Lugano se produjo la toma del Parque Indoamericano, donde miles de habitantes de villas y asentamientos tomaron el predio reclamando por una vivienda digna. Esto generó una fuerte represión policial y también una violenta reacción vecinal en contra de los ocupantes, lo que terminó con tres muertos. En estos dos hechos se entrelazaban el problema del déficit habitacional en la Ciudad y la discriminación entre vecinos, diferencias de clase o de origen dentro de una clase social más o menos similar. Cuando fue la toma del Indoamericano, y a partir de nuestra experiencia como docentes, vimos cómo la escuela “Manuel Mujica Lainez” (que recibe a chicos y chicas que tenían un vínculo con uno u otro lado de la ocupación del Parque, según su procedencia barrial) decidió abordar esa situación e hicieron varias actividades con todos los estudiantes y docentes, donde se trabajaron las problemáticas que se vivían en esos días. De ahí surgió nuestro deseo de trabajar con la escuela, con esa multiplicidad de miradas y problemáticas sociales, como espacio donde se produce un trabajo cotidiano y extremadamente laborioso que se da en el aula día a día (y que pocas veces se ve desde afuera), y al mismo tiempo poder narrar cómo se produce ese trabajo y se afronta, con los recursos que posee la educación pública hoy en día, la compleja y dura realidad que viven sus estudiantes.

Además de cineastas son docentes, ¿hubo una preocupación por mantener cierta distancia o buscaban el efecto contrario?
Por un lado, buscamos usar a favor este doble lugar, incluso armando un equipo de rodaje con realizadores que también tuvieran experiencia docente y en este tipo de contextos escolares, para poder interpretar rápidamente por dónde pasaban las situaciones interesantes para registrar.

Pero al mismo tiempo, intentamos mantener mucha distancia con el trabajo propuesto por el equipo docente. Una vez que el proyecto se puso en marcha, nos alejamos de los quehaceres del aula y las decisiones o enfoques que se pudieran tener en ese marco, nuestra atención pasó estrictamente al registro, a concentrarnos en leer por dónde iba apareciendo el relato y los elementos narrativos importantes para seguir de cerca.

¿Cómo fue el proceso de rodaje teniendo en cuenta que se desarrolla a lo largo de un año?
El proceso de rodaje estuvo ceñido al desarrollo de las clases en la escuela. Íbamos una vez por semana, en el horario en que se llevaba a cabo el taller y registrábamos la actividad del día. A veces íbamos un rato antes o nos quedábamos después para hacer un registro de las cosas que se suceden en el día a día de la escuela, como el recreo, una reunión docente, el reparto de viandas, el trabajo de los preceptores, etc. Siempre trabajamos con un equipo mínimo de personas: uno de nosotros dos haciendo cámara, junto con otra cámara a cargo de Loreley Unamuno, Directora de Fotografía, y José Tapia Garzón, a cargo del Sonido Directo. Esta cotidianeidad y poca invasión en el aula, nos permitió que nuestra presencia no fuese un problema para el desarrollo de las actividades y de la espontaneidad de lo que les surgiera hacer o decir a cualquiera. En este sentido, esa familiaridad y minimalismo nos permitió generar un vínculo de confianza con las chicas y los chicos. El aula seguía siendo un aula, no se había vuelto un set de filmación.

¿De qué manera decidieron cuales iban a ser los personajes de la película y que puntos de vista seguir?
Desde un principio supimos que el punto de vista del equipo docente, en tanto que generadores de las actividades a desarrollar, iba a ser un eje importante en la película, pero también nos interesaba dar cuenta de las problemáticas que suelen surgir en el trabajo docente. Siempre tuvimos el interés por retratar los distintos puntos de vista que surgieran dentro del aula y también darle un valor a esas situaciones como parte de la construcción del taller. En este sentido, los personajes y puntos de vista fueron surgiendo solos a medida que el taller iba avanzando. A medida que algunas chicas o chicos planteaban su postura frente a un tema o discutían con un compañero o compañera por una opinión, o a partir de la participación más o menos activa en el armado del mapeo colectivo, fueron surgiendo algunos personajes y, al mismo tiempo, sus puntos de vista. Con el eje en esa construcción colectiva y en esa tensión del proceso fue que fuimos descubriendo nuestros personajes.

La película es el registro de las clases pero a la vez muestra el detrás de escena de una escuela, ¿cómo fueron trabajando estos dos ángulos desde lo narrativo?
Nos parecía importante que además del día a día de la construcción del taller dentro del aula, era importante poder contar el marco general en que se da ese trabajo. Por eso decidimos registrar también las actividades cotidianas de las personas que no están en el aula pero que sostienen con su trabajo el transcurrir de la escuela (directivos, preceptores, secretarias, etc). Al mismo tiempo, a nivel narrativo, nos parecía necesario darles un espaciamiento a cada clase para que no resultase muy agotador para el espectador, por lo que las situaciones fuera del aula son como pequeñas pausas, donde se ven microsituaciones que también permiten armar un macrorrelato.

En la actualidad temas como el acoso o las problemáticas de los jóvenes son el eje de varias series y películas que llegan desde diferentes partes del mundo y en La escuela contra el margen este tópico no está ausente, ¿cuál es la diferencia que quisieron marcar en este abordaje?
No fue nuestra intención marcar alguna diferencia con una serie o película, pero algo que está presente en nuestra película que quizás en otras narraciones no suele estar tan marcado es el trabajo colectivo de todos los participantes en un objetivo común, que es el mapeo colectivo. Esta propuesta nos permitió poder trabajar la multiplicidad de miradas dentro de aula y al mismo tiempo ver cómo desde esa multiplicidad se puede construir algo en común.

Por otro lado, un objetivo claro de nuestro documental era abrir una ventana a un trabajo cotidiano, en un espacio y contexto determinado, pero con la idea clara de no forzar el relato hacia lugares comunes, sobre todo, no caer en las miradas estereotipadas que suele haber muchas veces hacia los contextos sociales de vulnerabilidad. La idea de mostrar ese espacio de trabajo, precisamente iba en busca de acceder a su complejidad y contradicciones, pero a la vez, dentro de la cotidianeidad que tiene todo proceso escolar.

Un tema que parece ausente en la política argentina es el de la educación. ¿Por qué creen que existe esa negación o rechazo hacia un tema que es el motor de un país?
Sucede un fenómeno particular, por un lado, la educación sigue teniendo en el imaginario social un valor simbólico de relevancia, sin embargo, no se ve reflejado en el espacio que se le destina a pensarla y discutirla. En los últimos años, solamente aparece en la agenda de los grandes medios presentada como un problema salarial y generalmente acompañado de un discurso muy estigmatizador hacia el rol docente y sindical. En definitiva, se busca desprestigiarla.

El conflicto salarial, que sin dudas es real, es la punta del iceberg de un sistema que viene desfinanciándose y achicándose en los últimos años.

Pensar el rol de la educación y de la escuela pública hoy en día, implica un replanteo muy profundo. Sin dudas, ideas para revolucionar el sistema no faltan, hay excelentes referentes en la materia, pero cualquier cambio implica ante todo, multiplicar la inversión en políticas públicas, infraestructura, recursos, etc. Muy por el contrario, el proceso se da a la inversa, recortando presupuesto, lo que impacta directamente en la falta de establecimientos educativos, en el deterioro edilicio, en el cierre o ajuste de programas socioeducativos, etc.

¿Qué buscan que pase con el espectador después de ver la película?
Una de las cosas que deseamos que se genere en el espectador es el poder romper con ciertos estereotipos y prejuicios que vienen muy marcados por los discursos hegemónicos de nuestra sociedad. Por una parte la idea de que los adolescentes son desinteresados, son poco participativos y, en el caso de jóvenes de las zonas más vulnerables, son peligrosos. Por otra parte la imagen que se construye de la escuela pública y sus trabajadores, como un lugar que no sirve para nada, que está perdido y no tiene sentido sostener y mejorar. Para cambiar esas ideas, nuestro objetivo es que esta película sirva para revalorizar la escuela socialmente y acompañarla como se debería.

Por otro lado, nos parece que esta experiencia de trabajo registrada dentro del aula, es una de tantas que existen dentro del sistema educativo que se plantean repensar y reformular estrategias pedagógicas, reconfigurar los vínculos entre docentes y estudiantes y, de alguna manera, replantear el rol que tiene la escuela de cara a la comunidad. Nos resultaría importante que este documental contribuya a la discusión que existe actualmente sobre esta transformación educativa tan demandada.

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