Rolando Gallego
04/06/2019 11:37

Aline Jones (Happy Hour, El negocio) coprotagoniza Blindado (2019), de Eduardo Meneghelli, segunda producción argentina que la tiene en su casting. En el film interpreta a una mujer que quedará en medio de la locura de Omar Luna (Gabriel Peralta), un hombre atormentado por una tragedia que lo atraviesa y transforma. “Con Gabriel Peralta entramos en juego muy fácil”, afirma en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

Blindado

(2019)

¿Cómo te llega el proyecto? ¿Qué te pasó al leer el rol de Selva?
Es la primera vez que hago de madre. Selva me llegó porque hice Happy Hour y El negocio y de alguna manera mi trabajo está llegando, Luciano Cáceres me recomendó, Eduardo vio Happy Hour y me invitaron. Cuando leí el guion vi el desafío, es un rol diferente a mis papeles anteriores, había hecho roles con una mujer que dominaba, y acá Selva es débil, víctima de violencia, y con Luna (Gabriel Peralta) también le pasa algo como una “violación”, porque la quiere ayudar pero no le pregunta.

¿Tenías miedo de interpretar a una madre?
No, porque entendí que Selva era madre pero teniendo su hijo de temprana edad, no me siento vieja (risas). Nunca me pasó por la cabeza que a partir de ahora sólo me tocarán papeles así. Creo que las experiencias que tuve hasta ahora me han permitido recorrer mucho camino,

¿Cómo fue el trabajo con Emilio Vodanovich, que hace de tu hijo en la película?
Fue maravilloso, él es un actorazo, yo empecé de niña también a trabajar, por eso me encanta verlo porque me recuerda mucho a mí de niña, con las cosas buenas y malas de trabajar de tan pequeño. Es muy natural ante la cámara, él tiene ocho años, a los 18 ya va a tener 10 años de carrera, y cuando yo hablo con otras compañeras, y les cuento cosas y les digo que tengo 20 años de carrera es muy loco, porque además siempre me siento como empezando, por ejemplo cuando hice El negocio fui nueva para la prensa, pero ya venía hace mucho trabajando.

¿Y con el resto de los compañeros del elenco?
Yo trabajé mucho con Gabriel Peralta, él estaba muy compenetrado con el personaje, es la primera vez que comparto escenas con alguien de esta escuela, no sabés si hablás con el personaje o con la persona, porque está contenido por Luna, por ejemplo. Yo soy mucho más extrovertida y no compartimos mucho de nuestras vidas. Igual como el acercamiento entre Selva y Luna es desde la desconfianza, dejé todo así, ayudaba a crear el personaje, fue una buena experiencia para eso, y también para comprender su proceso. Entramos en juego muy fácil, algo que le gustó a Eduardo, porque tuvimos poco tiempo para ensayar.

Hablaste de Eduardo, él es director más que nada teatral, ¿notaste diferencias en la manera de indicarte tu trabajo?
Eduardo tiene algo muy interno, de todos los directores con los que trabajé creo que esa es su característica, algo de la mirada, pedía variaciones de mirada, era importante para él. En El Negocio el director era muy preciso, conocí todos los músculos de mi cara gracias a él.

¿Te llamó la atención que si bien hay un blindado no es una película de acción?
No sé qué pensar de eso, porque yo además no participo de las escenas del blindado, mi historia con Gabriel es paralela.

¿Qué encontrás en el cine que no te ofrecen otros soportes?
Tiempo para las cosas, en el teatro me gustan los procesos largos, pero requiere mucho del actor, en el cine, a diferencia también de la televisión, que no tiene un tiempo artístico, sino de la industria, su proceso brinda un tiempo artístico cerrado, diferente a otros. En el cine voy y hago lo que tengo que hacer, me preocupo del personaje, la película depende de eso, en el teatro es distinto, porque hay otros factores en los que te involucras.

¿Da miedo que vos des todo y después la película no cumpla las expectativas?
Sí, da miedo, por ejemplo un actor que conozco participó de la serie El Mecanismo, que contradice su posición política en la vida, y él me dijo “nosotros no controlamos nada de lo que hacemos”. Cuando me dijo eso me quedé pensando, porque claramente no tenés el control de nada, igual como no tengo muchas películas hechas me da miedo, pero por suerte hasta ahora fue bueno, estuve en proyectos que me gustan como espectadora, hasta ahora he sido mimada por la industria, aún con temas complejos y profundos, como la prostitución, el adulterio, son temazos para mí, y me gusta que hablen de ellos con calidad.

¿Cómo sigue el año de trabajo?
Conduzco un programa de televisión en Brasil, que adelanté grabaciones para estar acá un mes filmando un cortometraje, tengo varios proyectos, una serie, una película, no puedo hablar porque falta el dinero y el gobierno aún no ha liberado nada. Y como todo está medio parado, estoy trabajando con un texto de Emilio Gutiérrez, de El camarín de las musas, sobre el psicoanálisis, que me lo ofreció y estoy trabajando con un actor argentino en San Pablo, Diego Pallardó, que además acaba de montar un espacio teatral allá y lo vamos a hacer en español y portugués, la estamos adaptando, porque además acá se ríen de cosas que allá no, es muy bueno el proyecto porque estás estudiando la cultura desde su base, es el gran tema de 2019 para mí, con mi vínculo con Argentina.

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