Rolando Gallego
03/06/2019 10:32

Protagonizada por Gabriel Peralta, Luciano Cáceres, Aline Jones, Lautaro Delgado Tymruk, Luis Ziembrowski y Gonzalo Urtizberea, la tercera película del director y realizador teatral Eduardo Meneghelli, (Román, Ruleta rusa), Blindado (2019) se propone como un viaje al infierno interior de un chofer de camión de caudales y los fantasmas que lo persiguen posterior a un hecho traumático. “Cuando uno imagina un blindado piensa cómo van a ponerle una bomba o cómo lo van a atravesar, acá el guion me permitía no usar armas, sino vínculos y humanidad”, afirma en una charla con EscribiendoCine.

Blindado

(2019)

¿Cómo fue imaginar la historia de Blindado desde un lugar distinto a lo esperado?
Cuando uno imagina un blindado piensa cómo van a ponerle una bomba o cómo lo van a atravesar, acá el guion me permitía no usar armas, sino vínculos y humanidad, pensando cómo ese objeto tan duro, que lleva valores, imaginar qué pasa dentro. A partir de la tragedia inicial de Omar Luna (Peralta), que decide volver a manejar un blindado empezamos a ver esa doble situación, del blindado desde drones que avanza y nos arropamos con él y sus compañeros dentro del camión.

¿Se luchó mucho para que la película sea más drama que acción?
No, la puesta iba para allá, hasta con un relato bíblico, que acompañaba al principio y lo sacamos de la radio, para dejarlo en la cabeza del personaje, fueron herramientas para el personaje. No luché mucho, sí me parece que la película es más una puerta abierta que de género, mis anteriores también, me cuesta mucho ponerla dentro de un cómo debe ser el género, es una puerta a algo que trasciende y avanza como historia.

¿Cómo es la sociedad con Peralta, tercera película juntos?
Creo que Gabriel, por presencia y nivel sería imposible ponerlo en un lugar costumbrista, es realista por la introspección, y no podría haber otro Omar Luna, y ese vínculo con él lo ha hecho crecer y a mí como director.

¿Fue difícil elegir al resto de los compañeros?
No, creo que tengo a estos actores que acompañaron a Gabriel hacen que la película no se escape, hay personajes chicos, entre comillas, pero suman, con una generosidad inmensa para que además vuelva a Luna. Aline Jones, por ejemplo, que viene de otro país, con otro acento, y nada hace distraernos de la historia. Es importante que no se hayan visto los egos de los personajes y que cada uno sea lo que necesita la película, sostienen el relato, no te distraes, nadie te saca del eje, de Luna, del blindado.

¿Cómo hicieron para que Gabriel haga las empanadas?
No practicó, las hizo ahí, las hizo con verdad, como trabaja él, aquí y ahora con verdad, a algunos les puede gustar y a otros no, pero no podés no decir que hay verdad. Estaba en el guion original el dato, pero distinto, había muerte posterior, no me parecía llevarlo hacia allí.

¿Fue complicado el trabajo con Emilio Vodanovich, el niño del film?
No, bárbaro, tiene escenas jugadas, se nota que él tiene experiencia y además tiene una cara, expresión, ojos, que transmiten muchísimo. Se relacionó con Aline rápidamente. Y ella le da un carácter sensible a la película increíble y necesario.

¿Vas a volver a filmar rápidamente?
Creo que hay que arropar a Blindado, volveré al teatro con algo que tengo que ensayar, que había empezado y lo dejé, pero para cine hay que esperar.

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