Victoria Duclós Sibuet
07/05/2019 15:22

Mauro Andrizzi presentó en la Competencia Internacional de Cortometrajes del FICIC su cortometraje de casi media hora de duración llamado Cairo Affaire que ya venía de participar en el festival de Rotterdam.

En el corto se cuentan tres historias en formato de cuento, con la particularidad de que el material se mezcla entre archivo inédito de Yemen y filmaciones de Teherán y el Cairo y que cuenta con una narración sostenida en texto en pantalla, sin voz en off y mucha música.

Esta nueva entrega del director se relaciona directamente con una necesidad personal de cerrar un trabajo previo del año 2008 que es Iraqi Short Films

“Enteramente con imágenes de archivo esa película tocaba centralmente la guerra de Irak y siempre me quedaron ganas de hacer una epílogo con esa película. Lo que filmé en Irán no sabía que iba a ser parte de este corto porque lo había filmado hace varios años en un viaje previo; lo que filmé en Egipto sí fueron imágenes que fui a buscar casi con el texto escrito, pero luego sumé esos dos viajes y empecé a editar. Ahí vi que empezaba a tomar forma y la tercera historia que se da en Yemen es con archivo de la tv yemení que ya no existe más porque hay una guerra civil muy cruenta en el país. Entonces de pura buena suerte pude bajar todo ese material antes de que dejara de existir”, sostiene el realizador.

El texto en pantalla sostiene el peso de las imágenes, las completa y también las resignifica. El resultado hace evidente las maravillosas posibilidades frente a la experimentación con las herramientas que tiene el cine para narrar, combina y logra la potencia del suspenso y la magia de los cuentos no necesariamente dentro de las formalidades clásicas.

Mauro Andrizzi agrega “A mi este formato medio episódico de cuento me interesa y el trabajo era ir probando. Mucho texto era un choclo que no se podía leer, poco texto perdía algunos detalles jugosos o perdía matices. Entonces fue una búsqueda de balance, tardé bastante en encontrar los textos finales y hacer una buena síntesis... inclusive después del corte final seguía editándolos un montón, y también contaba con la opinión de amistades que me daban sus impresiones. Desde lo formal estaba la opción de usar voz en off pero yo ya use voz en off y puede ser muy disruptiva, además trato de no repetirme entonces como es un recurso que ya usé, exploré y que lo manejo bien pensé indagar en el lado de los carteles y el texto”

Sobre esto también pudimos consultarle al director para comprender mejor las cuestiones de diálogo entre imágenes y texto en su modalidad de trabajo. “Imagen y texto se iban retroalimentando, era un trabajo de empatar el texto y las imágenes. Fue trabajo de edición y casi estar escribiéndolos en pantalla mientras editaba. Llevó unos cuatro meses desde el primer corte hasta el corte final para el estreno en Rotterdam. También hay algo del conocimiento previo que yo tengo del tema que es de cierta manera tiempo ganado.”, completa.

Hay algo que es evidente de sus trabajos y es la exploración de territorios ajenos, motivados además por el interés en el tema del espionaje “Además de este epílogo estoy planeando dos proyectos, uno inminente que se va a filmar dentro de un mes en Nueva York. Pero en relación a esto algo más a fin de año va a ser una película de espías en Buenos Aires que estamos terminando de cerrar la financiación. Es medio inexplicable saber por qué pero son los intereses que tiene uno y que de alguna manera empezás a volcarlos. A mí me interesa mucho trabajar con exotismo para el ojo occidental. Mi último largo que se llama Una novia de Shanghai (2016) que filmé en China y la intensión primaria de esa película era mostrar a cualquier persona no china una ficción, y el resultado fue que en cualquier lugar donde la mostraba en argentina o afuera más que las virtudes o los problemas de la historia que contaba, las referencias siempre apuntaban a lo exótico. Lo mismo paso con lo de Irak y con este corto”, concluye.

Si las emociones que mueven sus películas responden al exotismo para el ojo occidental, también surge preguntarse si entonces no funcionan de la misma manera para adentro de cada lugar geográfico donde se sitúan: “No, por ejemplo yo sabía que Una novia de Shanghai en China no iba a tener demasiada repercusión, por motivos de industria, el estilo de narración occidental y además me parecía que iba a interesar más afuera. Y con estas tres historias también, para el local siempre es menos interesante porque ya conoce el terreno y el hecho político. Cuando están mostrando tu tierra el interés es distinto, de hecho ya la vas a mirar con desconfianza desde el prejuicio. Cuando le mostré la película terminada a los chinos estaban todos los que trabajaron en la película menos exultantes que cualquiera de afuera, de quienes recibía comentarios del estilo ´¡esto está buenísimo!”, “¡que mágico!” o “¡qué raro esto!” Me gusta jugar con eso y romper el realismo de algunas cuestiones´”

Por último pudimos charlar respecto de sus anclajes cinematográficos y literarios: “Soy muy cinéfilo y bastante lector entonces las referencias las tengo incorporadas. Para este trabajo concretamente no use, pero para películas anteriores siempre he trabajado con referencias, más que nada para actores o técnicos. Lo que si miraba eran cosas más estimulantes para avanzar. Veía películas de Chris Marker que es una consulta permanente, y documentales que mostraban lugares y a la vez narraban. Más que referencia uso material que me de fuerza y me inspire, sentirme de alguna manera acompañado de almas creativas. Si sabes elegir con que inspirarte las ideas vienen.”, cierra Andrizzi.

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