Matías E. González
06/05/2019 10:56

EscribiendoCine dialogó con Mariano Hueter, director de la serie El Mundo de Mateo (2019), que se verá los martes, a las 22, por la Televisión Pública Argentina. La ficción cuenta, a través de ocho capítulos, la historia de un adolescente acusado de cometer un asesinato en un pueblo pequeño en las afueras de la ciudad. La búsqueda del verdadero culpable develará una serie de oscuros secretos, hasta ahora escondidos por todas las familias del pueblo. La psicopedagoga del colegio al que asiste el adolescente, el comisario local y el padre del propio chico, se cruzarán en un difícil entramado donde nadie es lo que parece. “El desafío es que alguien vea El mundo de Mateo y no tenga nada que envidiarle a cualquier serie policial de afuera, no solo en la realización, sino también en las expectativas que genera el guion”, sostuvo el realizador.

Si viajamos en el tiempo, a los orígenes de El Mundo de Mateo, ¿en qué circunstancias nació esta historia?
El mundo de Mateo surgió hace varios años, como la idea de contar una historia de un adolescente que transita un momento muy fuerte en su vida, un evento traumático que lo cambia y justo coincide con un crimen dentro un pueblo chiquito. A partir de ahí se ve qué pasa con las familias de ese lugar, los secretos, cómo se maneja la policía y los padres de ese chico. Un poco el disparador fue ese, siempre surcado por algo que a mí me gusta mucho, que es la intriga y lo policial.

También llevaste adelante la escritura de la ficción, junto a Ezequiel Goldstein ¿cómo fue el proceso?
Siempre laburamos juntos con Ezequiel. Escribimos marcados por el tipo de series que hay ahora y que nos gustan mucho, con un tratamiento muy cinematográfico, guiones con mucha intriga y suspenso, pero, al mismo tiempo, se maneja una línea muy fuerte a nivel policial o dramático. Empezamos a desarrollar la historia de El mundo de Mateo a fondo, al principio, con la idea de hacer capítulos más largos y, después, encontrándole la vuelta y el formato en estos ocho episodios de media hora.

Gran parte de las series y películas más vistas corresponden al género thriller, ¿cuáles son los retos de llevar a cabo el género?
Yo creo que en los últimos años subió mucho la vara del tipo de contenido de thriller o policial que se produce. El espectador está acostumbrado a ver series de muchísima calidad y su ojo está cada vez más entrenado a no dejarse llevar por cualquier indicio, pista o trama, entonces, cada vez es más difícil lograr series o formatos que realmente lo atrapen. Uno compite en la pantalla con la última temporada de The Sinner, True Detective, The Killing y, sobre todo, ahora, con las plataformas on demand para ver contenido streaming. Uno tiene que salir a la cancha a competir con cualquiera de las mejores series del mundo. El desafío es ese, que alguien vea El mundo de Mateo y no tenga nada que envidiarle a cualquier serie policial de afuera, no solo en la realización, sino también en las expectativas que genera el guion.

Todos los personajes tienen su cara y contracara. ¿Cómo abordaste esta cuestión?
Desde hace tiempo me gusta laburar esto de que no siempre tenemos al malo y al bueno, que no todos los personajes ocupan un rol determinado en la historia por como son de antemano, sino que, a veces, las circunstancias o las maneras en que atraviesan cierta situación, los pone en un lugar y tienen que actuar de una forma más, o menos, noble, más buena, o más mala. En este sentido, son todos ambiguos porque cada uno está tratando de mostrar, o de esconder, algo en relación a lo que puede, o no, contar. Ese laburo con los actores fue muy lindo y, al mismo tiempo, bastante difícil, ya que no son personajes que estén encasillados en un tipo de personalidad. Era importante mantener los distintos momentos de información de la historia, a lo largo de un rodaje en el que estaba todo fragmentado, por eso, trabajamos mucho en los ensayos, para saber en qué momento del relato y de conocimiento del espectador sobre ese personaje estábamos a la hora de filmar.

El protagonista es Tato Quattordio, encargado de personificar a Mateo. ¿Cómo fue la elección del actor para interpretar al personaje?
Yo soy muy fanático de los actores. Me encanta trabajar con ellos y tener un buen nivel de actores. La realidad es que muchas veces escribimos ya pensando en algunos de ellos y, después, hacemos lo posible para lograr que estén. En el caso de Tato para Mateo, yo lo había visto en Simona y, anteriormente, en O11ce, de Disney. Él tiene una sensibilidad y una dualidad en su personalidad, en su tono de voz, que me gustaba, pero, llegado el momento de planificar la serie, no podía estar porque estaba haciendo tira diaria. Empezamos a trabajar en la posibilidad de otro actor y, mirá como son las cosas del destino que, corriéndose el inicio del rodaje y teniendo algunas complicaciones de fechas y de horarios con el otro actor, cuando se terminó de confirmar nuevamente la filmación y las nuevas fechas, Tato ya estaba disponible, así que nos juntamos, hablamos un poco del guion y de lo que yo me había imaginado para él. A él le volaron la cabeza los libros y se metió de lleno en el personaje.

¿Cómo fue la elección de los protagonistas adultos?
Para mí era muy importante rodear al elenco joven de actores de mucha experiencia y ahí nos juntamos con Martina Gusmán, para que hiciera de la psicopedagoga del colegio al que va Mateo, con Federico D´Elía, para que interpretara al director del colegio, Fernán Mirás, para que fuera el padre de Mateo y, Luciano Cáceres, para que encarnara al comisario del pueblo. Lo más lindo que me pasó fue que el feedback cuando nos juntábamos, inmediatamente se notaba el interés y las ganas de hacer algo distinto, estuvo bueno dirigir y laburar con ellos. También con Cecilia Dopazo, Gastón Cocchiarale, Guillermo Pfening, Celina Font y el resto del elenco.

La serie emitirá los capítulos semanalmente, por la Televisión Pública Argentina y, a su vez, estará completa, luego del estreno, en Cablevisión Flow. ¿Cómo considerás la visualización de la producción a través de las diferentes vías?
Está bueno porque es un desafío distinto, es medir un poco el termómetro de los dos tipos de maneras en que se ven hoy las series. El público quizás más tradicional va a esperar semana a semana, enganchándose con la historia, y el que está acostumbrado a ver series por streaming, seguramente la va a mirar completa en un fin de semana. Para nosotros, es novedoso que sea en simultáneo y que podamos medir la experiencia de los distintos públicos y ver qué le pasa a cada uno.

Hoy en día, está en auge la sucesión de temporadas ¿hay posibilidad de una continuidad de El mundo de Mateo?
Si, la verdad que la posibilidad existe, es relativamente concreta, así que ojalá se de. Pero, también, como consumidor de series, yo soy de esos a los que no les gusta que todo el tiempo esté abierto y nunca terminen las cosas. Entonces, en El mundo de Mateo el caso principal que se trata a lo largo de la serie cierra, termina su arco dramático, y se van abriendo otros disparadores para una segunda temporada. No es que se corta en el capítulo ocho y, si no hay segunda temporada, no sabés lo que pasó (risas). Por eso, las respuestas están en la primera temporada.

¿Cómo fue el tratamiento de la adolescencia en el transcurso del relato?
Una de las cosas que trabajamos es el hecho de tomar esta etapa en la que se viven muchos momentos importantes y trascendentales en la formación de alguien como persona. En la adolescencia es cuando aparecen las cosas más vertiginosas de la vida: el sexo, las drogas, los dramas, la angustia, la alegría extrema, la adrenalina y, muchas veces, es lo que no se toca de un adolescente en una serie, porque se hacen producciones más superficiales. No es que por ser adolescentes son personajes que cantan y bailan y están atravesando solamente problemas amorosos y de pareja, sino que hay complicaciones del tamaño y la importancia de cualquier persona que esté transitando cualquier edad de la vida.

Antes de El mundo de Mateo, dirigiste varios cortometrajes y series. ¿Hay algún denominador común en tus producciones artísticas?
En casi todas las series que hice, desde el contenido, siempre hay algo con los personajes adolescentes y el mundo de los adultos, una mezcla que siempre me interesó. Después, en la manera de llevar adelante un proyecto, lo que encuentro como denominador común es el hecho de confiar mucho en una historia, trabajarla a fondo y recién cuando la tenemos lista, cuando creemos que es un proyecto sólido, empezamos a hallar la manera de contarla, el formato más indicado y la mejor manera para financiarla. Yo, a veces, voy un poco en contra de que alguien que te trae una idea, te dice 'porque pasa esto, lo otro… ¡es una película!'. Y yo le pregunto '¿cómo sabés que es una película y no una serie, un corto o un mediometraje?'. Creo que hace falta todo un estudio, una manera de encarar el proyecto y, después, tomar la decisión de 'esto es una historia de ocho capítulos de media hora, o de trece de una hora, o de una hora y media para cine'. En cada oportunidad, presto mayor atención a esa etapa de desarrollo para que, una vez que esté listo para hacerse, ese disparo se haga de la forma correcta.

Sos un promotor de los cortometrajes a través de DAC Ficciones cortas ¿continuará el ciclo?
Ficciones cortas por suerte continúa. Este año, vamos a filmar la cuarta temporada. Las tres anteriores las hice junto a Peter Lanzani y, en esta, vamos a hacerlo conJazmín Stuart. Ficciones cortas es un programa que se afianzó mucho en el público, que funciona muy bien y que, además de mostrar cortos, como charlamos con gente y referentes del cine, en el mundo cinematográfico se ha tomado como un material de consulta. A mí me pone muy contento y me gusta mucho porque es una semana entera que me siento a conversar con personas a las que admiro. Va a ser una temporada que va a estar muy buena.

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