Rolando Gallego
24/04/2019 12:05

La realizadora Melina Terribili (Un día gris, un día azul, igual al mar) presenta Ausencia de mi (2018) un repaso sobre Alfredo Zitarrosa, una de las figuras claves de la música rioplatense, su exilio, su lucha, su carrera. La directora accede a materiales exclusivos guardados en cajas y que su familia ha logrado, gracias a la película, poner en valor. “Fue duro atravesar la historia pasada, cruenta, y su conexión con el presente, los primeros años del macrismo, las represiones en las manifestaciones”, afirma en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

Ausencia de mi

(2018)

¿Cuesta soltar la película?
Lo más largo fue el trabajo de investigación, entre cinco o seis años y en 2015 empecé a filmar. La solté antes, en el montaje, cuando empezás con la etapa de sonido, por ejemplo, el duelo lo hacés en el montaje, no es que uno no quiera cerrar, hay que hacerlo pero no deja de ser un momento extraño, sobre todo porque yo hago un tipo de cine intenso, que lo vivo con mucho compromiso, estoy muy presente, en todas las etapas, siempre pienso en el proyecto.

¿Fue complicado seleccionar el material y hacer encajar las piezas para narrar lo que querías?
Tuve que hacer un ejercicio de tenacidad, tal vez el mas importante de mi vida, no sólo por el volumen del material de Alfredo, sino todo lo que iba apareciendo a nivel sociopolítico de los países en donde estuvo el exiliado, humano, político, paisajístico, imágenes de lugares que no eran sus lugares, con la violencia que también se vivía allí, el huyó de su país con peligro de muerte, pero a lugares donde se vivía casi el mismo riesgo, de hecho en España estuvo indocumentado, porque le sacaron el pasaporte antes que se fuera, quería mostrar esa ausencia de democracia en su vida, ese Alfredo me interesaba, me gusta su obra, pero el Alfredo es ese, con una preocupación, angustia de no saber qué pasa con tus compañeros, de estar entre paréntesis, es como no estar en ningún lado, él lo dice en un momento, porque no puede componer sin pensar muy bien antes lo que decían sus letras, es una persona profundamente preocupada por la humanidad, por la libertad, por la paz. Fue duro atravesar la historia pasada, cruenta, y su conexión con el presente, los primeros años del macrismo, las represiones en las manifestaciones cuando estábamos montando la película, nos dábamos cuenta que era lo mismo cuarenta años después.

¿Cómo llegaste a la familia y el material?
Apenas tuve la idea de hacerla les escribí y viajé a Uruguay y a partir de ahí se forjó un vínculo hermoso, hasta hoy en día, era necesario para el tipo de película que estaba haciendo, y para ellos era doloroso hacerlo, y pasar esa prueba, o situación difícil, porque él es un personaje público, a mí también me causaba angustia, contar algo tan duro, desde un lugar de tanta intimidad. El proceso de montaje fue también de duelo, porque había que hacerse cargo. Cuando las conocí, me puse al tanto de los materiales de Alfredo, en cajas, esperando un mecenazgo que no salía, juntas trabajamos para que salga, es decir que el proyecto impulsó para que el Estado se hiciera cargo. Se trabajó muy duro, un proceso que hoy en día continua.

¿Vieron ellos la película?
Si, la vieron aún antes de cerrar el corte final, y la devolución fue que les resulta muy dolorosa, la respetan muchísimo, con el tiempo la están procesando como película, que contiene material que ve la luz por primera vez. Desde entrada en el vínculo hubo mucha confianza y acompañamiento, y eso ayudó. La película tiene sólo un porcentaje pequeño del material, hay audios, manuscritos, fotografías, ojalá que el resto vea la luz y se haga público.

¿Expectativas ante el estreno?
La película dio su primer paso en el Festival internacional de cine documental de Ámsterdam (IFDA) estuvo en Competencia Internacional, tuvo cinco funciones, me emocionó que personas de diferentes lugares del mundo la acepten, se hace universal, no está sólo sitiada a una época y país, el exilio atraviesa todos los tiempos. Luego tuvo un preestreno en el Teatro Solís en el marco del 70 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos, que fue impresionante y ahora con el estreno en Uruguay y Argentina estoy muy contenta, con expectativas, acá es muy querido, ojalá se pueda mantener en salas, porque a veces no se llega a sostener, la exhibición es un callejón sin salida, sobre todo para el cine documental, la lógica de las salas es insólita, porque si estrenás en Gaumont, no te dejan estrenar en otro lado, y si estrenaste antes no podes hacerlo en otra sala, no entiendo, te pasa que a veces no llegás a las salas, y ahí hay que discutir, porque muchas veces te sentís ahogado por la exhibición, sin contar con la realidad del INCAA que ahora ha privado al documental de una igualdad de condición frente a la ficción, espero que la gente la pueda ver y sostener en el cartel, creo que por temática, por Alfredo, interesa y ojalá se acerquen generaciones jóvenes. Ahora viaja a Ecuador la película, va a estar en Quito y Guayaquil, en México, y estamos trabajando para que llegue a América Latina, hay mucha expectativa.

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