Rolando Gallego
02/04/2019 12:27

Tras el reciente estreno de La guarida del lobo (2019) de Alex Tossenberger, Gastón Pauls (Nueve reinas, Iluminados por el fuego) vuelve a la pantalla grande con Palau: La Película (Palau the movie, 2019), de Kevin Knoblock, en la que interpreta al líder cristiano Luis Palau. Coprotagonizada por los argentinos Michel Noher y Alexia Moyano, en un elenco multinacional, el actor dialogó con EscribiendoCine sobre el proyecto y mucho más. “En televisión metés 15 puntos de rating y es un millón y medio de personas y no lo haces hoy en una película a menos que hagas el récord”, afirma.

Palau: La Película

(2019)

¿En qué momento de tu vida te llega esta propuesta?
Esperá que pienso en qué momento estaba cuando me llegó la propuesta, era 2017, estaba en Pinamar, cerca, con un grupo de padres y mis hijos, era invierno, y estaba con ellos en la playa, y cuando corté dije gracias, por recibir una propuesta de trabajo disfrutando con mis hijos, llegó en un momento que tenía que ver, no sé de dónde viene, seguramente creo a esta altura de mi vida en algo superior que nos manda cosas y además tenía la certeza que podía afrontarlo emocional y actoralmente, más allá que técnicamente tenía que hablar y predicar en inglés.

¿Es diferente encarnar a alguien contemporáneo?
Siempre es un desafío crear un personaje, y cuando es “real” es más complejo, porque está vivo, acá es muy conocido, y si la gente ve que lo hago mal sus seguidores me van a pegar desde otro lugar. No me habían tocado tantos personajes así, en Iluminados por el fuego, pero en realidad ahí confluían muchas almas y seres, hice de Carlos Jaúregui, pero él no estaba presente para hablar con él. Este era el gran punto, porque el Palau que conocía era el que googleaba y aparecía frente a la cámara, que es distinto al real. Yo quería conocerlo a él, conocer su motor, su mirada, y ver si podía hacerlo desde ahí. Me reuní dos veces con él, con grandes charlas y ahí decidí hacerlo, porque encontraba coherencia entre lo que decía arriba del escenario y lo que vi en él. Porque él habla de Dios, de la esperanza, de la palabra de Dios. Y ví un hombre de ochenta y tantos, con un auto modelo ’90, con una casa normal y muy convencido de lo que dice, de lo que está pasando, tiene cáncer, qué quiere del mundo, y lo vi chiquito, una persona que hablaba para un millón y lo encontré pequeño. Después de 60 películas, encontras cosas en el guion o no, y uno se acomoda a eso.

¿Pero era clave el encuentro para seguir trabajando?
Claro, este es mi trabajo, trato de hacer cosas que me gusten, es muy difícil que me meta en cosas que no me atraen.

Porque en el fondo es la historia de un niño que fue por sus sueños…
En mi caso era lo que quería contar, un niño que pierde al padre y fija un objetivo, y cómo ese objetivo por momentos parece imposible, esa era su vida, y luego para afuera llegó a millones de personas, pero hilando fino es ver cómo se cae, cómo se equivoca y cómo llega.

¿Cómo fue el trabajo con los compañeros? ¿Fue difícil interactuar en otro idioma?
Estuvo buenísimo, tuve compañeros increíbles, que conocía y otros que no, un yanqui, un inglés, pero cuando el cuento es claro no te la complicas tanto, estuvo bueno. Con Michel Noher ya había trabajado, hicimos de pareja en el especial de Jauregui, estuvo bueno volver. Se hizo fácil, fue un rodaje corto.

¿Influye actuar con ropa de época?
Me divierte ya a esta altura de mi vida, de hecho me tuvieron que poner hasta pelo, cuando me lo sacaron me puse triste porque quería ese jopo de por vida. Te posiciona de otra manera, veía en el espejo a otro, pero es muy lindo, te pone muy bien. Te ves y ya no estás ahí, es más fácil.

¿Qué desafío te pusiste en la película más allá que los que traía en sí misma?
Llegar al final, tenía muchos textos, con largos parlamentos, que los practiqué meses en mi casa. El personaje que hace Noher reúne a varios amigos de Palau, y eso también ayudaba para interactuar. Cuando me dijeron que era Michel Noher me alegré, porque me estaba embarcando sólo en una, con gente que venía de afuera, que no conocía, tenía que hablar en inglés, con gente que hablaba en inglés, y con él pude jugar con algunos códigos, que hizo todo más fácil. La proyección más difícil ya la tuve, y la más complicada en Portland, con 300 amigos de Palau, él no pudo por un tema que por la enfermedad estaba cansado. Cuando terminó fue unánime la reacción positiva, de hecho me dieron una devolución muy buena, principalmente por la energía, porque intenté copiar el tono, pero lo más importante para mí era la energía.

¿Te gusta el género biopic? ¿Te interesaría interpretar a alguien en particular?
Es difícil, son difíciles, me gustan, hay algo que me interesa la de Peter Sellers, la de Andy Kaufman. Es complejo, hace poco lo pensé y ahora no recuerdo a dónde había llegado. Yo tengo un guion escrito ya, soy el que más material tiene en Argentina sobre él, y es sobre el Padre Múgica, atraviesa todos los momentos históricos, pasa por todas las etapas del país, son cinco décadas y el personaje es encantador.

¿Qué te da el cine que no te da otro formato?
A esta altura, después de 25 años de carrera, hice 12 programas en televisión, pero 60 películas, es el lugar en donde más experiencia tengo, y es el más cómodo porque el cine es lo que más me gusta ver, es trabajo, y si cae algo muy bueno en televisión, lo hago, pero sé que si hago eso no puedo hacer otra cosa, en 2018 sólo hice cine, y si la televisión no me deja hacer cine, ya le digo que no, porque el cine después te permite viajar, ir a Festivales, y en pocas semanas contás una hora y media, en televisión es otra cosa, y en general en cine hay más cuidado. En televisión metés 15 puntos de rating y es un millón y medio de personas y no lo hacés hoy en una película a menos que hagas el récord.

¿Coincidís con actores/actrices que dicen que el teatro es el espacio de la verdad?
Yo debo haber hecho ocho o nueve obras, es el lugar donde menos trabajé, pero sé que hay un instante sublime, que en cuanto al cine, no se logra. Vos creés que hiciste lo mejor y no es así, o estás flasheando y te dicen “corten”.

¿Cómo ves el momento de la industria habiendo estado del otro lado?
Es increíble el momento, porque podés hacer cosas increíbles con poco, cualquiera puede hacer. Fui jurado en un festival de Colombia donde se presentan proyectos de cortometrajes rodados con celulares, vi genialidades, se sienta Coppola y delira, tal vez sean chicos que no agarraron otra cosa más que el celular, mi hija de nueve años hace cosas increíbles, sube, baja, edita. Eso es lo que juega a favor y también en contra de la Industria, Netflix, Amazon, Youtube, permiten que se hagan muchas cosas, pero con la caída de las economías regionales hacen que filmar sea una odisea, o lo que dice Scorsese que el cine está muerto, entran muchos factores que contrastan con esas nuevas posibilidades. El desafío es ese, gente muy talentosa con pequeñas ideas y no sabes por dónde ir porque todo está copado por cuatro o cinco.

¿Para vos democratizan el acceso a “hacer”?
Y entrando en un campo político, ideológico y social, pensás qué fueron las democracias a lo largo de la humanidad, para mí, si hacés una lectura más profunda, son monarquías disfrazadas, mejoraron algunas cosas, en donde todo lo manejan cuatro o cinco, y por subsidios dejan que algunos hagan. Es cierta la democracia, pero no han traído las soluciones que proponían, y el financiamiento a nivel mundial del cine también, ha traído ventajas, pero muchas complicaciones.

¿Cómo ves la pelea cine vs streaming?
Conozco mucha gente que quiere filmar, tiene ideas, algunas muy irrealizables. El otro día veía películas de animación yanqui con mis hijos y han llegado a un nivel de que todo es realizable. UP Una Aventura de Altura, por ejemplo, es hermosa, es un viejo que decide llevar la casita donde vivió con su mujer a las Cataratas, donde quería su mujer ir. En una mesa de trabajo decís “es irrealizable”, pero en animación se puede. Acá ni eso, porque no está desarrollado el campo de animación. Muchas veces te cortan el vuelo artístico, “no pienses en seis locaciones, pensá en dos”, eso es acá, en Estados Unidos te dicen agrandá. Lo que pasa con Netflix y Amazon es que la tienen bien grande, pero nosotros no podemos llegar.

Y si llegás tenés que ver qué haces, para no repetir fórmulas…
Sí, no sé tanto de eso ni voy a opinar los que otros hicieron, pero acceder a ellos es muy difícil, y también al cine, es algo del ser humano. Siempre hay una empresa que domina todo, copan, con las productoras es lo mismo, antes había más lugares, Disney acaba de comprar Fox, entonces en poco tiempo vas a tener que ir a hablar con uno solo.

¿Con qué te gustaría que la gente conecte?
Apunta al mundo cristiano, con un mensaje recontra cristiano, que necesita que se lo explique así. Tuve situaciones muy potentes con la película, filmando en Areco, predicando, termino la escena y se me acerca un hombre y me agradece las palabras y me dice que va aceptar a Jesús en su corazón, le dije que no era padre, pero a él le llegó la palabra. En Nashville un colombiano completamente desfasado me dijo que iba a recibir a Jesús en su corazón, “yo estaba en mucho quilombo, te escuché hablar que vos también consumías en una época”, eso es un montón. Esta es una película que habla del mundo inmenso ese, y de hecho tendrá funciones especiales que van a reventar las salas, la organizan como una celebración, en Estados Unidos sólo se proyectan 500 mil personas en dos días. En Latinoamérica otro tanto, es un mundo paralelo.

Palau: La Película se podrá ver en Argentina los días 4, 5 y 6 de abril en salas seleccionadas.

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