Rolando Gallego
31/03/2019 12:38

La primera película en solitario de Mariano Cohn, 4x4 (2019), protagonizada por Peter Lanzani y Dady Brieva, y con participación de Luis Brandoni, es un asfixiante viaje a un día de furia de un hombre cansado de ser víctima de la inseguridad y robos y su presa. Anclada en un subgénero conocido como “cine de encierro”, Cohn apuesta a las actuaciones del trío central para manipular al espectador y hacerlo empatizar alternativamente con la víctima y el victimario. “Es una película que te mantiene pendiente en el buen sentido”, afirma en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

4x4

(2019)

Una lujosa 4x4 está estacionada en la vereda en un barrio como tantos de Buenos Aires. Un chico entra en ella para robar. Pero cuando quiere salir, no puede. Las puertas no responden, los vidrios tampoco, la 4x4 es un bunker blindado. La situación es desesperante: está encerrado. Alguien desde afuera tiene el control del vehículo y parece tener un plan.

¿Qué fue lo más complicado del rodaje?
El trabajo previo, la construcción que hubo que hacer, porque es una película que cuando llegas al rodaje ya está definida, si no está lo previo te la ponés de frente. Es una película colectiva por encima de mi umbral, que se construye con cada uno de los departamentos, fotografía, arte, técnica.

¿Hubo muchos ensayos?
Sí, con los actores, de preproducción, la construcción de un estudio a cielo abierto, simulando calle, las cuatro camionetas, es una película de mecanismo en la que cuando llegás a rodar ya está todo preparado, podrá ser más eficiente o no cómo corre la película a nivel narrativo, tenemos además algunos reaseguros de eso, porque la filmamos en orden cronológico, como con El hombre de al lado (2009) que ayuda a la continuidad, al estilo, a la temperatura de la película. Está editada de manera simultánea, con un especialista que vino de España, David Gallart, que es montajista de género, filmábamos e íbamos a la isla

¿Tuvieron que rehacer muchas tomas?
No, se filmó en 22 días, pocos días, pero todas las decisiones estaban tomadas de antemano.

¿Te costó adaptarte a un deadline y correr a contrareloj?
Fue un aprendizaje, como 15 años de la mejor universidad de cine del mundo. Yo no soy cineasta de profesión, aprendí filmando, acá es un gran aprendizaje y aproveché a todo el equipo de técnicos geniales que tuve. Es una película que también descansa en los tres actores, es muy desafiante y valiente eso, son tres roles, con tópicos que no generan mucha empatía y uno podrá sentirse más cercano o no a alguno, invitando a que tomes una posición sobre ellos. Fue difícil tener a los tres actores para componer los papeles, pero por suerte fueron los tres que pensamos para cada rol, fueron los primeros que surgieron.

Y que curiosamente tanto a Luis Brandoni como a Dady Brieva los vemos en las antípodas de su situación real…
Claro, fue buscado, ambos son el yin y el yan, el agua y el aceite, y tienen un duelo al final, que queríamos además que esté, para que en la primera parte haya algo del género, más convencional, un código, es asfixiante, para sufrir y una segunda parte más discursiva y gráfica. Busqué eso, porque ese duelo entre esos dos personajes era clave para el final potente que tiene.

¿Cómo imaginaste el afuera de la camioneta?
Yo tenía presente muchas cosas del género, y ésta tiene muchas cosas en común, pero no quería que fuera solo eso, quería que tenga otros componentes, que sacuda al espectador, por eso hay una parte que remite a eso y otra que tiene que ver con aquello que Ciro (Peter Lanzani) ve alrededor, todo lo que uno ve en cualquier barrio, y cuando el encierro es más extenuante comienza otra lectura que tal vez las vemos todos los días pero no las vemos, pero puestas en la pantalla resuenan. Ejemplo, un cartonero con un carrito que tiene una caja de un plasma de 82 pulgadas, o alguien saliendo de un tacho de basura comiendo, comenzás a ver y sentir las voces de los vecinos, los contrastes…

Y en un punto está mejor ahí encerrado que volviendo al afuera…
Claro, eso es el dilema que plantea la película, lo que intenté retratar, cristalizado, ponerlo en debate y reflexión con una sucesión de cosas que pasan todo el tiempo, en todos lados, y qué hacemos con eso, no sé, eso trabaja la película, debatamos, por qué venimos hablando de algo hace 40 años y sigue pasando.

¿Te sentiste más relajado dirigiendo en solitario?
El rodaje fue muy relajado porque trabajamos mucho la previa, y tenía mucha complicidad con los actores, con Peter, Beto, Dady, que interpretaron muy bien el sentido de la historia, con una necesidad de acompañarme en lo que quería transmitir, trayendo observaciones, porque justamente es lo que hace Ciro, un ejercicio de observación.

Que hasta el momento no lo había hecho…
Va procesando todo, ni siquiera sabe qué le está pasando, hasta que el encierro se vuelve más áspero. Fue un rodaje muy placentero, nos hicimos muy amigos, con mucha conciencia de lo que estábamos haciendo, impulsando todo. Es una película que te mantiene pendiente en el buen sentido, toca un tema sensible, se zambulle en un subgénero poco realizado acá y tiene el deseo de hacer taquilla, ya que se la pensó para el espectador y para movilizarlo. Es una película muy grande, con mucho riesgo, pero independiente y que toca temas trascendentes. Creemos que la película tiene músculo y que en breve estará a disposición de la gente. Disney es el distribuidor para toda la región, va a tener estreno español, en Francia, muy grande, lo compró UGC, tendrá un estreno tan grande como acá. Además va a tener un recorrido natural.

¿Cómo sigue el año?
Estamos escribiendo unas series, estamos por filmar una película al final de año en España, con un gran protagonista español, en conjunto con Gastón Duprat, porque somos socios y funcionamos en los proyectos de cada uno.

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