Rolando Gallego
11/03/2019 12:29

El director y productor Rodolfo Durán (Cuando yo te vuelva a ver, El karma de Carmen) regresa a salas con {Lobos (2019) la historia de un grupo de ladrones que intentan sobrevivir y pelear el día el día en medio de un contexto que no les permite salir de la delincuencia. Protagonizada por Daniel Fanego, César Bordón, Luciano Cáceres y Alberto Ajaka, entre otros, la propuesta decide trabajar sin estereotipos el universo de esta familia que, en el fondo, es víctima del sistema. “Cuando la escribimos pensé que iba a hacer lo más difícil que iba a hacer, pero el rodaje la verdad es que fue un paseo”, dice a Escribiendocine.

Lobos

(2019)
7.0

¿Cómo es volver al cine?
No filmo desde 2014 pero no paro nunca porque tengo una productora con la que hago proyectos documentales y ficciones de otros directores. Volver a dirigir es agradable y lindo, porque una película lleva mucho tiempo, de hecho Lobos viene con expediente de 2016.

¿Ayudó tu experiencia en producción para agilizar tiempos?
No en realidad, después de Lobos hice otras cuatro como productor tengo continuidad, pero a veces se tarda mucho, trato que no pase tanto tiempo, pero pasa.

¿Qué disparó Lobos?
Fundamentalmente quería salir de la comedia romántica, me interesaba el policial, pero no me gusta encasillarme demasiado en la cosa estricta del género, empezamos con el guion y surgió la familia de delincuentes pero queríamos que sea querible, esa ambigüedad me interesaba.

¿Escribieron pensando en los rostros de los actores?
Sí, empezaron a aparecer actores, no sé si eran exactamente los que están, pero con los años empecé a relajarme en eso y pensar más en la historia y dejar el casting al final, porque si no por ahí te entusiasmás mucho con alguien que después no puede estar, en este caso fue así. En mi primera película pensé y tuve a Ulises Dumont, y me decían si tal vez no estaba qué iba a pasar. Si se puede es buenísimo, acá el elenco es soñado, aportan muchísimo, son buenos actores, pero como se meten ayudando al relato es maravilloso, ven qué pueden aportar y es importantísimo.

¿Qué fue lo más difícil de rodar?
Lo más difícil el frío que hacía en Lobos, cuando la escribimos pensé que sería lo más difícil que iba a hacer, pero el rodaje la verdad es que fue un paseo, me dieron mucha tranquilidad, suelo estarlo, pero acá más, y me sirvió porque al tener escenas de acción y despliegue fue importante, sí tuvimos lluvia, el presupuesto es mediano, íbamos a hacerla en seis semanas y terminamos en cinco, tuvimos que achicar, pusimos mucho para que no se note en pantalla. Tenía un auto que se incendiaba, y cuando ves el presupuesto comenzás a tachar cosas, porque si te gusta o no la película no va a ser porque no está el auto.

¿Con qué te gustaría que se conecte la gente?
Con los valores de los códigos de la familia, a pesar de la vida desgraciada y tragedia por lo que hacen, en los vínculos, en quererse y cómo enfrentan todo. La cuestión no es paralizarse, que intenta la familia todo el tiempo.

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