Rolando Gallego
07/03/2019 11:27

La segunda película de Matías Rispau, Blanco o negro (2016) es una aproximación al cine de género que evoca propuestas como Oldboy o Kill Bill adaptándolas a la idiosincrasia local con el plus de ser un producto independiente realizado por fuera del INCAA. “Sacrificamos mucho para que el corte de la película no se nos fuera de las manos”, afirma en una charla con EscribiendoCine.

Blanco o negro

(2016)

¿Cómo surgió la idea de la propuesta?
La idea viene de hace bastante tiempo. Me gustaba la idea de hacer una película con una historia amplia, me gustan los westerns y policiales de antes, extensos y que transcurren bien el desarrollo de los protagonistas. Quería hacer una especie de ópera épica. En ese momento me gustaban los melodramas coreanos, esa manera que tiene de dramatizar todo me impactaba, porque tenían un juego en que no entraba muy bien. La historia de venganza fue una construcción de ideas de varios bocetos separados, lo comencé a unir todo y fue tomando forma. El punto de interés del que partía daba para la magnitud del argumento. Luego fue creciendo más y más hasta ser lo que es. Como una bestia suelta.

En el desarrollo del guion, ¿sentiste que tal vez no ibas a terminar de concretarla?
No, para nada. Cuando comienzo un proyecto me es imposible no terminarlo. Siempre voy con los caminos que me sean más prácticos para resolver percances, cuestiones de presupuesto o logística. De alguna manera las cosas encuentran su camino. Lo que si me cuesta es comenzar un proyecto nuevo, eso me es difícil.

¿Qué cosas resignaste para su realización?
Hipoteque mi casa (risas). No, hablando en serio, fueron más cuestiones de personajes, eso fue lo que más hubo que recortar. El argumento se extendía mucho y había una gran cantidad de escenas extra que completaban a los personajes secundarios. Al final sacrificamos mucho de eso para que el corte de la película no se nos fuera de las manos. Me duele un poco por que había cosas muy ricas para contar y desarrollar sobre este mundo, pero bueno es así.

¿Por qué creés que no se hace tanto cine de este género en el país?
No es fácil hacer cine de género. Requiere presupuesto e interés en financiarlo. Sé que no es fácil y estamos pasando un momento complicado en la industria nacional. Pero yo creo que hay público para todo y que debería haber una mirada que apueste a darle el soporte. El público argentino no está acostumbrado a que se haga cine de género nacional, le es raro y le cuesta tomarle confianza. Pero ha habido lindos ejemplos de producción nacional que demuestran que es posible y viable.

¿Qué fue lo más difícil de lograr en la realización?
Resolver temas de logística con el rodaje en el sur. Teníamos que viajar a San Martin de los Andes para filmar exteriores en paisajes de la zona. Lo importante era un par de puntos donde se veía el lago Lácar y la nieve. Nosotros íbamos a viajar dentro de menos de dos semanas, ya teníamos todo preparado. Pero resulta que no había nevado ese invierno, Al igual que cuando se rodó Revenant: El renacido, de Alejandro González Iñárritu, que les pasó lo mismo, no había nieve. Nosotros obviamente siendo una micro-producción en comparación nos la tuvimos que arreglar de una manera más simple. Por suerte encontramos una reserva privada cerca del pueblo, había un pequeño valle escondido con un montón de nieve, básicamente te hundías hasta las rodillas. Eso nos salvó el rodaje.

¿Cómo surgió la idea de incorporar texturas, multiplicidad de materiales, colores, etc. para dinamizar la historia?
La película es en parte, una gran nostalgia. Hace alusión al pasado de los protagonistas y los recuerdos. También juega el tema de que, si bien no es de una época, se presenta con un aire a los 90's. Es por eso que ciertos detalles llaman a algo nostálgico, es como si el tiempo se detuvo para estas personas, hay melancolía en el aire. También decidimos grabar en fílmico por estas cuestiones, no porque es retro, sino porque la gente ve la película y automáticamente siente que fue hecha en otra época. Es como si encontraras una película, no vieja, pero que tiene 10 o 20 años. Es por eso que la mezcla de formatos y materiales era una parte clave, sutil, pero importante.

¿Por qué se demoró tanto el estreno?
Y para empezar, es un película independiente chica, a pesar de que el valor de producción la hace ver más grande. Eso complica el alcance e interés con las distribuidoras, no hay nombres conocidos involucrados, eso la hace más difícil de vender. La película se tiene que vender sola al público, es una desventaja, pero creo que está a la altura de poder hacerlo. Es un camino largo de recorrer para este tipo de producciones, es demostrar el potencial que la película tiene frente a festivales y comenzar a generar interés en la audiencia. El público cada vez se le acerca más. Es lento, pero toda llega en algún momento.

¿Qué te gustaría que la gente encuentre en Blanco o negro?
Una película diferente, que en mi propia mirada es un poco un bicho raro en cuestiones de lo que estamos acostumbrados en el cine nacional. Quiero que la gente le pueda dar una oportunidad y descubrirse a sí mismo en ella. Que pueda verla y al finalizar se vaya con interrogantes, que incentive el debate. Me ha pasado en anteriores ocasiones que el público se reúne y comienza a debatir cuestiones del final y demás, se acerca y me preguntan, pero prefiero no contestarles las dudas. Me gusta que se lleven esa tarea a casa.

¿Estás con algún nuevo proyecto?
Sí, tengo varios. Son más proyectos que se están desarrollando en la idea y otros que están buscando financiamiento. Con suerte y paciencia alguno podría comenzar a ver la luz. Lo que puedo adelantar es que uno es una mezcla entre ciencia ficción, terror cósmico y político, crea una historia alternativa de la Argentina. Otro es un drama criminal, que es básicamente una interpretación cinematográfica de la grieta social. Y el ultimo, es un hombre luchando contra el sistema para terminar cayendo en otro sistema. Todos tiene un gancho por el lado del cine de género para atraparte, pero después todos llaman al análisis.

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