Matías E. González
06/03/2019 11:14

EscribiendoCine dialogó con Ignacio Sesma, director y guionista de Con este miedo al futuro (2018), película que se centra en Leo, un profesor universitario cuya profesión no le provee suficiente dinero y, asimismo, sufre el abandono de su pareja. El docente busca paliativos en una noche porteña cargada de excesos en la que la amenaza de la autodestrucción está siempre al acecho. “En esta película experimenté mucho con la improvisación, tanto con los actores como con la cámara”, sostuvo el cineasta.

Con este miedo al futuro

(2018)

La película aborda un momento de transición en la vida del personaje protagónico ¿cómo nació en vos la historia del largometraje?
Suelo pensar las películas alrededor de un personaje y no tanto desde la historia o la trama. Sabía que quería contar a un personaje que la estuviera pasando mal y ver como lidiaba con eso. De a poco fue apareciendo la historia. Siempre me pareció interesante contar un momento de transición. Estos momentos que, a veces, son difíciles y dan miedo. Esa incertidumbre frente al cambio me parece interesante, desde ese lado vino la idea de esta película. El miedo al futuro.

La amenaza de autodestrucción se puede percibir en múltiples recursos de la obra audiovisual ¿cómo trabajaste esta cuestión?
Lo trabaje desde un lado personal. Un poco pensando en momentos pasados de mi vida y como yo abordé algún que otro mal momento que estaba viviendo. La autodestrucción como forma de no lidiar con los problemas, de taparlos. Me parece interesante un personaje que intenta sedarse con mucho sexo y drogas en la noche porteña. Me pareció real y atractivo para el público.

Facundo Cardosi y Ailín Salas encarnan los personajes principales ¿qué aspectos tuviste en cuenta para convocarlos para integrar el film?
Mientras escribía el guión pensaba ya en Facundo Cardosi. Su habilidad para entender lo que quiero transmitir con el personaje es exacta. Tiene una versatilidad y una energía ideales para encarnar casi cualquier personaje, desde cómico hasta dramático. Encuentro en su mirada una melancolía perfecta para un personaje como éste. Y cuando pensaba la posibilidad de juntarlo a Ailín Salas, me parecía que esa dupla, nueva para el cine nacional, iba a generar algo fresco y original. La capacidad de improvisación y de generar naturalidad de Ailín me parecía que encastraba perfecto con la intensidad de Facundo. Fue muy placentero y divertido filmar con ellos dos.

A partir del título del film y la incertidumbre que atraviesa la historia del protagonista, ¿Qué expectativas y qué temores surgen en vos al pensar en el futuro?
La mayoría de mis temores tienen que ver con mi profesión hoy en día. Me muevo en el ámbito del cine independiente, y pienso en subir escalones con cada proyecto. Pienso que Argentina es un país difícil para producir cine y eso me atemoriza un poco, pero no me frena. Por el contrario, me impulsa a seguir como sea. Me gustaría hacer películas cada vez más grandes y poder vivir de esto cómodamente y haciendo buen cine sin parar. Voy por ese camino. La incertidumbre no me paraliza.

Noche de perros (2015) fue tu ópera prima, ¿qué aprendizajes de tu obra cinematográfica anterior pudiste aplicar de inmediato en este nuevo film?
Son muchas las cosas que aprendí y me sirvieron de mi anterior largometraje. No voy a hablar desde la producción porque quizás es un poco aburrido (risas). Lo que más me sirvió fue la capacidad para armar en mi cabeza el montaje de todas las secuencias al momento de estar filmando. Tuve mucho en cuenta eso porque en esta película experimenté mucho con la improvisación, tanto con los actores como con la cámara. Haber hecho una película antes fue clave para poder abordar este proyecto de esta manera. Uno acierta y se equivoca, y todo eso queda en el cerebro para el momento de volver a filmar. Sabés qué cosas necesitás para que una escena funcione, sabés qué aspectos de los personajes no podés pasar por alto. Más cuando hay tanto improvisación, el trabajo de uno es llevar al actor todo el tiempo por el camino del personaje. No permitir que “la persona actor” entre en la escena, siempre encarrilarlo hacia la esencia y la verdad del personaje que se está contando en la película.

Sobre tu futuro en la industria cinematográfica, ¿estás trabajando en algún otro proyecto actualmente o tenés alguna idea desarrollada en mente?
No paro nunca de trabajar en mi cine. Las ideas son varias y trato de ir concretándolas, aunque sea en papel. Hoy en día, estoy desarrollando un proyecto de serie y otro guion de un próximo largometraje propio. Ambos en el género cómico, lo extraño un poco. A la par, estoy ayudando en la producción de un largometraje del director Mariano Blanco próximo a filmarse. Mi yo de los 12 años querría que así sea. No importa lo que cueste, al final quedan las pelis.

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