Juan Pablo Russo
08/02/2019 15:55

Mocha (2017), creación colectiva del Bachillerato Popular Travesti-Trans Mocha Celis, con la dirección de Francisco Quiñones Cuartas y Rayan Hindi, puede verse los domingos en el Malba. Mocha cuenta la historia de una institución única en el mundo: el Bachillerato Trans Mocha Celis, la primera escuela del mundo crítica de las desigualdades de género, que está orientado, aunque no de forma excluyente, a personas trans, travestis y transexuales. "Hoy la película pasa a hacer una herramienta pedagógica más, no solo para la Mocha Celis sino para el mundo", sostiene Quiñones Cuartas en diálogo con EscribiendoCine.

Mocha

(2017)

¿Por qué la decisión de que sea el propio alumnado quien realice la película?
Esta película podría haber sido muchas otras, existía como idea antes de la existencia de la propia escuela. Se ha registrado históricamente cada movimiento, cada discusión, cada decisión que implicó la construcción del bachillerato como un documento del hecho histórico, como es ser la primera escuela del mundo para travestis, transexuales y transgéneros no exclusiva.

Podría haber sido hecha desde la observación de profesionales cinematográficos que reflejen exclusivamente su mirada audiovisual mediando la interpretación de la experiencia y teniendo a sus integrantes como sujetos - objetos y no como sujetos productores de conocimiento.

Haber sido construida desde una lógica extractivista del conocimiento, pero no, deseamos que fuesen sus integrantes quienes tomarán las herramientas y contarán, desde sus múltiples miradas y con un relato en primera persona. No sólo testimonialmente sino en acción, delante y detrás de cámaras, apropiándose y construyendo desde un verdadero lenguaje audiovisual inclusivo.

Aquello que resultaba distante ahora era próximo

Da la impresión que lo que empezó como una idea de un taller que iba a dar como resultado una ficción devino en algo mucho más que terminó concursando en festivales y se estrena en cines ¿Hay algo de eso?
No, siempre tuvimos el mismo objetivo una película documental con partes ficcionadas y partes del registro de backstage que pudiera visibilizar el espacio desde relatos en primera persona con estudiantes como hacedores.

Mocha sigue tres líneas narrativas, la ficción, la historia del bachillerato y la de Mocha Celis, ¿cómo trabajaron el guion y en qué momento deciden mezclar los géneros ficción y documental?
Durante el primer cuatrimestre del 2014 trabajamos en la materia Metodología de la investigación, que lleva adelante el docente Miguel Nicolini.

Rocío Pichirili y Rayan Hindi dieron clases de lenguaje audiovisual, compartiendo conocimientos y construyendo las herramientas con las que luego lxs estudiantes construirían el guion de manera colectiva dentro el grupo que se convertiría al finaliza el año, en lxs primerxs egresadxs del bachillerato. Este grupo había vivido la creación del espacio desde sus inicios.

Sucedía que desde su lanzamiento el 11 de noviembre de 2011. Periodistas y tesistas venían al espacio, muchas veces sin avisar, recogían relatos, sacaba fotos, producían sus tesis y sus notas con las que ganaban premios pero no mantenían ningún vínculo con lxs estudiantes. Simplemente se iban. Lxs estudiantes empezaron a plantear que vivían una sensación de zoologización del espacio y una lógica extractivista de sus conocimientos e historias de vida. Entonces el documental vino a ocupar el lugar y pensar en la posibilidad de convertirse en sujetxs productorxs de conocimiento, de sentido, con un relato y una construcción colectiva.

“No hay que aceptar nuestra condición de víctimas. Entiendo que somos víctimas de un sistema, por eso hay que cambiar el sistema, mediante una lucha colectiva porque compartimos la desigualdad y la opresión”, decía Lohana Berkins, una de nuestras referentes. Y fue así que el documental términó siendo la excusa para abordar todas estas temáticas y estos interrogantes existentes pero que no podían salir tan fácilmente hacia la superficie

Comenzamos escribiendo para representar en la ficción la vida de Mocha Celis. Con el tiempo se fue entendiendo que era la vida de muchxs otrxs más, y comenzaban a aparecer allí los relatos propios, se comenzaba a visibilizar la matriz que se imprime sobre los cuerpos. Y allí estaban las cámaras de backstage que habían aprendido a usar hacía poquito.

Finalmente se eligieron las voces para contar como en una especie de institucional como había surgido la Mocha Celis.

Fue así que se logró entender que otra educación es posible y que estábamos haciéndola. Hoy la película pasa a hacer una herramienta pedagógica más, no solo para la Mocha Celis sino para el mundo.

¿Fue difícil encontrar la forma que necesitaba la historia que querían contar?
Lo difícil fue decidir que sacar. Hay material infinito y detrás del relato de cada estudiante una película nueva. El bachillerato tiene miles de historias increíbles y todas se deben contar.

¿Lo que cuenta la película es una forma de visibilizar una historia poco conocida?
Exacto, por un lado la invisivilización de la realidad que atraviesa aun hoy la comunidad travesti-trans en Argentina y la región. Por otro lado la realidad de nuestra escuela que no tienen financiamiento integral y que se sustenta con el aporte de la comunidad educativa para pagar los servicio que hacen al funcionamiento del lugar Y finalmente la historia de Mocha Celis que migró de Tucumán a prostituirse en la zona de Flores y que fue asesinada por la policía en los años 90. Historia que se repite con otros nombre a lo largo de la historia.

¿En medio de las políticas actuales hoy el colegio y la película se resignifican?
Absolutamente, toma otra dimensión. Muestra todo lo que hemos podido hacer y cuanto más impacto tendría si hubiera políticas públicas que acompañen estas iniciativas. Pero hoy el Estado elige aplicar una necro política que va a contrapelo de nuestra propuesta. Una necro política que básicamente es abandonar y dejar morir aquello que no es funcional al mercado.

En un momento de la película hay una idea de extender el Bachillerato popular Travesti- Trans Mocha Celis a toda la región, ¿hoy una idea así sería posible?
Si bien la Mocha Celis es la primera escuela en el mundo con estas características a lo largo de estos siete año ha sido una propuesta motivadora para que otras personas travestis y trans del mundo reclamen este derecho. Por ejemplo ya existe un preuniversitario y una escuela primaria en chile. 22 preuniversitarios en Brasil, un proyecto de inclusión educativa en Costa Rica y aquí en Argentina un plan en Tucumán llamado CETRANS y uno dentro de la Universidad Nacional de Avellaneda. Del mismo modo hay proyectos naciendo en las provincias de Neuquén y en La Pampa.

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