Juan Pablo Russo
04/02/2019 11:20

En Atenas (2017), el cineasta César González (Diagnóstico esperanza, ¿Qué puede un cuerpo?, Exomologesis) vuelve a trabajar sobre aquellas problemáticas sociales que lo movilizan pero esta vez a través de una protagonista mujer que acaba de recuperar su libertad tras haber pasado algún tiempo en la cárcel. "El cine no debe tener utilidad pero si puede demostrar como las ideologías dominantes llegan hasta el infinito de nuestros cuerpos y nos gobiernan allí donde ya las creíamos superadas", afirma en una charla con EscribiendoCine.

Atenas

(2017)

¿Sentís que tu cine se mueve por fuera de los cánones que rigen al cine argentino?
Yo no pienso en tales divisiones, yo siento que hago cine y punto, sin adjetivos al lado. Además dentro del cine argentino existen un montón de formas y contenidos muy distintos entre sí, en todo caso los cánones están en todas partes no solo en el cine, sino en la vida misma, uno no puede cambiar eso, tan solo interrogar cuales son las posibilidades que tenemos de aportar a transparentar los dispositivos que van moldeando nuestra existencia. El cine no debe tener utilidad pero si puede demostrar como las ideologías dominantes llegan hasta el infinito de nuestros cuerpos y nos gobiernan allí donde ya las creíamos superadas.

Pero lo vuelvo a decir, yo jamás dije hago cine villero, o cine periférico, o cine por afuera. Los adjetivos al lado de la palabra cine siempre me los pusieron los demás, lo que demuestra explícitamente que se considera Cine con mayúscula al que realizan realizadores con un perfil de clase específico y a quien no cumplan con ese perfil se lo cataloga con otros términos. Si mis películas fueron hechas de una manera casi artesanal fue por decisión sí, pero una decisión a posteriori y no a priori. No me propuse hacerlas así, sino que las condiciones materiales me fueron obligando a hacerlas de esa forma. Era hacerlas con lo poco que había o no hacerlas. Siempre preferiré hacer, con lo que haya, si hay recursos bienvenidos sean y encantado, además ser independiente o autogestionado o no ir por dentro de la industria no es garantía absolutamente de nada.

Creo que también es importante disputar el espacio de la cultura de masas, y no quedarse en la pose de ser visto por un pequeño "grupúsculo" de cinéfilos que garantizan y regulan el capital simbólico y son los que te dan la bendición de ser considerado “cineasta” desde su paladar completamente atravesado por cuestiones de clase. Mientras nos quedamos en la autocomplacencia el espacio de la cultura de masas sigue en manos de los mismos. No sé bien como sería pero me parece más que valioso e interesante el puente entre lo comercial (en cuanto a la distribución sobre todo) y lo autoral que han generado películas como Rojo, El Ángel, e incluso Zama.

¿Películas con la urgencia de Atenas se podrían realizar con los tiempos que impone la burocracia del cine?
La verdad que es muy difícil o casi imposible, lo urgente tiene un tiempo y las estructuras del estado otro totalmente distinto. La experiencia de Atenas me ha demostrado que si uno quiere ir por dentro lo primero es tener mucha paciencia, es una película que filmé a finales del 2014, han pasado más de 4 años y recién ahora pude completar el circuito burocrático, y tengo que agradecer a la productora Pensar con las manos, que fueron quienes se pusieron al hombro la película para poder terminar todo lo referido a trámites, ya que yo ya me había dado por vencido.

Todo el romanticismo que me había generado haber ganado con mi guion una de las vías del INCAA se me esfumó al ver los cientos de pasos estrictamente administrativos que había que cumplir, me llevó más tiempo cumplir todos los requisitos solicitados que lo que dediqué a crear o a pensar la película. Me pidieron cosas que resultan muy ridículas para una producción hecha por personas de la villa, que no tenemos recursos ni contactos de ningún tipo, y muchos ni siquiera DNI o número de CUIL y a pesar de eso tuve que armar una SRL, contratar contadores, escribanos, ingresar a un laberinto oscuro de papeles, papeles y papeles porque si no no recibía el subsidio.

Fue muy duro y a mi entender injusto, me pidieron los mismos requisitos que le piden a una gran productora asentada en Palermo Hollywood, cuando yo a gatas llego a fin de mes, ya que no tengo un trabajo estable y vivo en una casilla de 2 ambientes en la Villa Carlos Gardel, y donde edité todas mis películas. Por momentos pensé en mandar todo a la mierda. Así que el hecho de estrenar ha sido una pequeña gran victoria.

¿Cómo es el proceso desde que se te ocurre lo que querés contar hasta poder filmarlo?
Soy de buscar primero las ideas, algo que dice David Lynch; lo importante son las ideas, el cuentito aparece por añadidura.

¿Considerás que tus películas difieren en su mirada y abordaje a otras de igual temática, pero dirigidas por quienes conocen esa realidad de lejos?
Este punto me parece central para analizar. Creo que siempre se cae en esa idea, de que si no sos de la villa no podés filmar la villa. A mi entender ese pensamiento es algo conservador, ya que si eso fuera verdad entonces yo estoy condenado a filmar siempre a la villa, porque soy de acá y nunca podría filmar otro tipo de historia, con otros personajes que no pertenezcan a mi mundo originario. Yo creo que no pasa por ahí, porque podés ser de la villa y eso no garantiza que de por sí vas a hacer algo digno de ver, es muy peligroso pensar así.

He visto varios trabajos audiovisuales hecho en villas, en talleres y cosas por el estilo, muy bien realizados desde lo técnico pero sumergidos en moralejas moralistas muy reaccionarias, casi siempre cayendo en que la villa los buenos son los que trabajan, y los malos son los que roban o venden droga. Con una narrativa que a los niños mismos le parecería muy previsible y banal. Aunque obviamente hay que trabajar para democratizar cada vez más el acceso a las herramientas del cine, y que cada sector o clase social pueda al menos representarse a sí misma.

Mientras tanto lo que existe es un por un lado un cine-espejo, donde la clase media y alta siempre se está viendo a si misma con indulgencia, como dice Lucrecia Martel, y por otro lado cuando el cine se pone a representar la otredad lo hace o con una mirada punitiva o evangelizadora. Creo también que hay muchas series y películas que respaldan los discursos de mano dura y segregación a pesar de ser trabajos realizados por directores que se consideran progresistas.

La película aborda un tema que hoy es parte de la agenda diaria como lo es la violencia sobre la mujer pero lo hace de manera implícita, ¿qué te llevó a tratarlo de esa manera?
Cuando la película fue filmada ni siquiera había sucedido la primera marcha del Ni una menos, decidí abordar la temática de una mujer villera, porque fue algo que me fui encontrando en las devoluciones que me hacían muchas compañeras después de proyectar mis anteriores películas que si bien tenían presencia de mujeres, el protagonismo era más de los varones. Recogí esa posta, pero teniendo en claro desde un principio que tampoco tenía que ser una película exclusivamente sobre la mujer villera porque eso sería muy demagógico y hasta en cierto punto medio hipócrita, ya que yo soy varón y aunque no quiera mi punto de vista siempre será desde la óptica y el alma masculina. Por eso si bien Atenas se basa sobre todo en la historia de Perséfone, una joven, villera y que sale de la cárcel, también están los pibes.

Creo que las películas sobre temáticas femeninas deben ser realizadas por mujeres, y uno como director varón tiene que contribuir desde el discurso y desde los hechos a que cada vez se equiparen más lo cupos. Incorporar más compañeras en todas las áreas de producción, en los elencos, pedir asesoramiento a mujeres para los guiones que hablen de ellas. Fue lo que hice para Atenas, consultar continuamente a mi madre que estuvo presa. Si bien yo también estuve, son dos universos totalmente distintos, la cárcel de hombres es otro mundo al de una cárcel de mujeres. Y el salir de allí y retornar a la sociedad también es muy diferente.

Hay una base de injusticias y torturas para ambos, pero sobre esa base para la mujer que sale o está allí adentro se multiplican los flagelos. Yo soy de los que creen que todo el movimiento feminista además de los cambios estructurales que va trayendo a la vida social también los trae al mundo del arte y estamos ante una nueva era, donde el cine y todo arte crecerá y profundizará de forma exponencial ya que incorporará un punto de vista nuevo y lleno de fuerza, que siempre fue negado, subestimado, banalizado, analizado e interpretado desde el ojo y el pensamiento masculino.

¿Por qué la decisión de que no haya ni héroes ni villanos sino que todos los personajes experimenten ambas experiencias?
Porque el cine no puede ser un confesionario o un bautismo. Creo que el cine está obeso de héroes y villanos y de moralejas moralistas. Los conceptos de “el bien y el mal” vienen del sector más rancio de toda religión y de la tabla de mandamientos capitalistas, ningún arte puede tener que ver con eso.

¿Cómo elegís a los actores, teniendo en cuenta que trabajás con no actores? ¿Qué te brinda trabajar de esta manera?
Creo más bien que son actores de otra técnica. Cuando un actor “profesional” tiene que actuar de alguien de clase baja debe observar la experiencia de esa otredad social que tiene que representar y memorizar gestos, movimientos de los cuerpos, etc, para perfeccionar la composición del personaje. En cambio una persona de la villa ya tiene esa técnica incorporada, se la grabó en el cuerpo la vida misma, aunque le falta lo otro, la disciplina y cierta penitencia que debe tener un actor.

Es peligroso el concepto de “no actor”, siempre que se ve en pantalla a alguien proveniente de las clases más bajas se da por hecho de que no son actores “profesionales”, es decir, se naturaliza que los verdaderos actores son siempre clase media para arriba. Se da por hecho de que un villero no pudo haber estudiado el teatro de “verdad”. En mi caso vengo trabajando con el mismo grupo de personas para los elencos desde mi primera película Diagnóstico esperanza que es del 2013, es decir que llevamos 6 años trabajando, investigando y observando juntos. Además no trabajo solo con personas oriundas de la villa, sino que mezclo con actores que no son de acá, en Exomologesis actúan Sofía Gala Castiglione, Juan Minujín, Gustavo Pardi, por dar un ejemplo, y esa combinación no solo que me encanta sino que la considero muy necesaria para enriquecer una película y lo que pasa detrás de cámara.

Si, lo que creo que roza lo vulgar es el hecho de poner a actores clase media a representar papeles de villeros o personas privadas de su libertad y que la caracterización de esos personajes sea siempre llevando todo al límite, en personajes que casi no experimentan el silencio, la quietud, la reflexión, la interioridad, que siempre tienen que estar insultando, pegando, bebiendo o drogándose, siempre tienen que exteriorizar, o sino dar lastima. Siempre en la villa o en la cárcel todo tiene que ser extraordinario, explosivo, todo parece una caricatura o un comic repleto de onomatopeyas del tipo ¡Guau! ¡Plam! En el reverso de eso, creo que es importante que las personas de los sectores populares que arriben al mundo de la actuación puedan representar otro tipo de caracterizaciones, no solo tener que hacer siempre de sí mismos, pero ojo allí también se trata de no forzar ni estereotipar.

¿Harías una película que aborde problemáticas que no tengan que ver vos y tu vida?
Ya lo hice en Exomologesis y lo seguiré haciendo. Atenas cierra lo que yo llamo la trilogía villera. Creo que en esas tres películas de ficción mas Lluvia de Jaulas documental-ensayo-poesía visual que estrené hace días, agoté todo lo que podía decir sobre el universo villero.

¿Cómo vivís la crisis del cine argentino hoy?
Con tristeza, porque somos un país potencia en lo cinematográfico, cuna de grandes creadores y creadoras, de actores y actrices de excelencia y no puede ser que se destruya eso. Un cine que es esperado y premiado por todo el mundo, que da muchas fuentes de trabajo y que sirve como una herramienta de pensamiento muy potente y eficaz. Pero no puedo hacerme el sorprendido, esto es el neocolonialismo versión 2.0, ¿Qué creían que iba a hacer Macri? Nos quieren no solo pobres en lo económico, sino tristes, brutos y resignados. No lo lograrán, y un poco el tiro les salió por la culata, ha surgido el colectivo de cineastas, por ejemplo que ha agrupado a lo mejor de la nueva sangre del cine argentino para defender nuestro trabajo, no permitir el vaciamiento del INCAA y problematizar muchas más cuestiones que las coyunturales. Este desierto nos empujó a estar unidos.

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