Rolando Gallego
28/01/2019 12:01

Si bien han colaborado en varios proyectos, Paula Manzone y Nicanor Loreti (Diablo, Kryptonita) codirigen por primera vez Anoche (2018), una comedia de situaciones y enredos, basada en la obra teatral homónima, protagonizada por Gimena Accardi, Benjamín Rojas, Diego Velázquez y Valeria Lois. " Hacer una película es difícil y que la gente se ría es muy bueno", dice la pareja en diálogo con EscribiendoCine.

Anoche

(2018)

¿Cómo surge la idea de adaptar Anoche al cine?
Nicanor Loreti: Vi la obra la primera vez que se estrenó, con otro final, la vi como una sitcom. Empezábamos a salir y estrene Diablo (2011) y Paula Manzone la obra. Se lo dije varias veces que había que hacer la película, y cuando bajó de cartel, que estuvo dos años en el off, fui el productor presentante ante el INCAA.

Ustedes son de colaborar… ¿qué cambió en esta producción?
Nicanor Loreti: Sí, mucho, lo diferente acá es que fue una colaboración 50/50, en algunas ella colabora con el guion, o couchea a los actores, acá ella dirigió a los actores y yo me encargué de la cámara.

Tampoco el set ayudaba a que repartieran otras funciones ¿verdad?
Nicanor Loreti: En la película se ve más acotado de lo que era, podíamos movernos, pero era pequeño. Es un PH real con dos plantas, la segunda la usamos para algunos trucos y cenitales. El espacio dio ideal para rodar. Incluso achicamos el lugar con paredes, o puertas, es casi un set, pero no tiene todos los beneficios totales del set, como el sonido, acá entraba ruido de la calle. Filmábamos de noche, por compromisos, tapiamos las ventanas. Si teníamos que construir un set se nos iba del presupuesto.

¿Es difícil llevar el trabajo a casa?
Paula Manzone: Pasa todo el tiempo. Para mí es como que todo continúa, y no lo sentía ni trabajo.

Nicanor Loreti: Además el rodaje dura un mes, si fueran todos los días del año sería distinto. Para nosotros fue un mes de hacerla, después vino el montaje. Fluye todo, no sé si fuera más tiempo sería más picante.

¿Fue estratégica la decisión del casting?
Nicanor Loreti: Vimos El otro lado de la cama, estábamos buscando a una protagonista, la vimos a Gimena Accardi, pero también la combinación con Benjamín Rojas y nos cerró, y luego pensamos complementar con actores teatrales, llamamos a Diego Velázquez, que nos parecía el más arriesgado, en la obra tenía otro registro y cuando lo elegimos también optamos por Valeria Lois, Paula insistió mucho, y fue una gran elección. Buscamos esa combinación, y luego la química se dio. Por eso incluimos los bloopers al final, fue un rodaje muy festivo. Fueron cuatro semanas en las que todo funcionó.

Paula Manzone: Ellos son muy buenos y el casting fue muy importante, ya daban los personajes. Del elenco original, del perfil, Diego es el más distinto, lo conozco, y me decía que quería hacer una comedia, es muy gracioso. Ensayamos mucho. Lo tenía muy interiorizado, y tanto Gimena como Valeria me preguntaban, y arriesgaron, porque si quedaban a medio camino no servía.

Porque hay escenas casi coreográficas…
Paula Manzone: Sobre todo el momento de la epilepsia, que están todos. Soy un poco obsesiva y Gimena y Benjamín me decían que les gustaba que esté en los detalles. Hay algo que me pareció bueno fue poder soltar la obra, y que ellos le ofrecieron algo personal. Cuando los elegimos ya solté y vi qué nos ofrecían, y confiar en ellos.

¿Pensaron sumar actores de la obra original?
Nicanor Loreti: Sí, incluso aparecen en esta. En un principio pensamos en que ellos la protagonizaran, pero después te aparecen fantasmas de distribución y otras cosas, pero quisimos que estén. Las elecciones ahora le dieron otra impronta que está muy bien.

¿Cómo fue adaptar el guion teatral al cinematográfico?
Nicanor Loreti: Aparecieron otros espacios en la adaptación al cine como el baño, y también grandes movimientos frente a cámara, como transcurre en tiempo real los ejes se modifican todo el tiempo y la puesta de cámara también. Fue un desafío, de hecho hablé con Victoria Galardi, directora amiga, y le dije “qué bueno que voy a filmar como vos en una casa, va a ser fácil” y ella me djo que no subestime esto, porque los ejes te vuelven loco, y aún con el guion técnico todo detallado. En el montaje hubo que corregir alguna toma. Si me decís de hacer otra en una casa, le agrego escenas fuera, porque si no te cansás. Hacer plano contra plano te aburre, pero hay que confiar en el lenguaje cinematográfico. Hay veces que la vanidad te quiere hacer narrar con planos cenitales o carro, pero hay que evitar eso.

¿Qué sabían que iban a prescindir de la obra y qué sumarían para hacer una puesta más cinematográfica?
Paula Manzone: Estaba un poco entregada, confiaba en el ritmo, que era importante, pero el cine es una trampa que si en edición no encontrás el ritmo es complicado. En la obra lo podés levantar. Quería confiar en lo sutil, en la mirada, en los cruces, algo que estaba también en la obra. En la edición Nicanor lo logró.

Cuando escribiste la obra o cuando la adaptabas, ¿qué influencias repasaste o tuviste?
Paula Manzone: Friends, es una de ellas y también Esperando la carroza, que la ves en la actualidad y se la re banca, es muy teatral, con un tono muy singular. Cuando escribí la obra lo hice desde la necesidad que sea posible de hacer, un escenario, cuatro personajes y que ellos tengan despliegue y se relacionen. Al pasarla al cine era tratar que no ahogue.

Es una película de formato, me hizo acordar a Perfectos desconocidos
Paula Manzone: Claro, y quisimos encontrar lo sutil, y de la puesta teatral pensamos cómo se movían, siento que más allá del cine, hacer teatro y cine antes, me ayudó mucho, siento que lo teatral me ayudó.

¿Qué les gustaría que encuentre la gente en Anoche?
Nicanor Loreti: Por lo pronto en las exhibiciones que hicimos en Festivales, la película fluyó, los chistes, el tono, el laburo de montaje, las actuaciones. Quisiera que encuentren la alegría con la que se rodó. Es muy bueno que cuando hacés una comedia la gente se ría, sentís que salió. Hacer una película es difícil y que la gente se ría es muy bueno.

Paula Manzone: Un poco lo que él ya dijo, que la gente se divierte, que la pasa bien es mucho ya, y después tratar de derribar prejuicios con la comedia. Hacer reír en estos tiempos es muy bueno. Además, no me quiero hacer la profunda, pero tiene una reflexión sobre los mandatos. El guion lo escribí hace diez años y la mirada se reconfigura frente a lo que está pasando hoy con el rol de la mujer, hay algunos chistes que los re pensás, hasta con miedo, pero está escrita desde un lugar en donde nadie se salva, todos son “fallados”, es lo que siento y ella rescata y toma una decisión. Me parecen interesante comedias que hacen grandes reflexiones, acá se la menosprecia. Es un género que me encanta.

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