Rolando Gallego
14/01/2019 11:23

Tras Mi amiga del parque (2015) la realizadora Ana Katz (Los Marziano, El juego de la silla, Una novia errante) regresa al cine con Sueño Florianópolis (2018), una coproducción con Brasil en la que desanda los pasos de Lucrecia (Mercedes Morán) una mujer que decide irse de vacaciones con su marido (Gustavo Garzón) de quien está separada, sus hijos (Manuela Martínez, Garza Garzón) y termina descubriéndose de otra manera. Luego de pasar y obtener premios en varios festivales internacionales, y abrir el 33 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, la película llega a las salas Argentinas. “La crisis me preocupa en relación a mi trabajo y al de mis amigos, pero aún más que no se lleve como una marea todo cuestionamiento”, afirma en exclusiva a EscribiendoCine.

Sueño Florianópolis

(2018)

¿Por qué fue tan largo el proceso de escritura de guion?
Siempre son largos. Por ejemplo ahora estoy escribiendo tres proyectos, uno de ellos, tiene una primera versión de 2012, voy y me voy descubriendo en los temas y preguntas y eso requiere una madurez del guion que a veces con tiempo no aparece, tal vez una respuesta, pero que tiene que ver con un estado mío de ese momento, y si bien la conclusión siempre tiene que ver con el momento, es aleatorio, porque es personal y sobre el momento que atravesas. Cuando un guion acontece en varias estaciones del año, pasa varias primaveras, pasa varios inviernos, hay algo que va adquiriendo como una personalidad propia, es como si el guion se animara solo a pensar. Trabajo varios en paralelo porque es parte de la misma idea que vayan diciendo acá estoy cuando el mismo proyecto se hace un lugar y pasa a querer ser filmado. Es mucho, porque un proyecto sin filmarse es tan armónico en este mundo con lo complicado que es filmar.

¿Disfrutás del rodaje o de la previa?
De la previa. El rodaje no, lo disfruto porque lo dejo todo, me quedan recuerdos y amigos increíbles, pero el diario es de una demanda increíble, soy madre, con hijos chicos, y ese darlo todo es complicado. La escritura y el montaje son más calmos.

La película en un principio iba a ser más “road movie” y terminó siendo más “en playa” ¿por qué?
Esa delgada línea, de correrse de un lado para el otro estuvo, de hecho podría filmar una que sea completamente para un lado o para el otro, después apareció una conclusión personal sobre algo que empieza la película como muy familiar, de grupo, que representa a Lucrecia, femenino, en cuanto a relación con los otros/otras, y de a poco la película empieza a dar espacio a la soledad de ella, mujer en cuanto a la naturaleza, a sí misma, a no sabemos qué. Ese pasaje iba bien acompañado por la road movie o el estado de reposo de las vacaciones. Influyó mucho Brasil como destino, la ilusión o fantasía que representa para esta familia y para los argentinos, allí hubo un proceso. Hay algo de preguntas sobre qué es una familia, qué es una pareja, como se deconstruye, y ese viaje, ese vacío impulsa las preguntas. Muchas veces las decisiones, afectivas, corporales, no funcionan a la vez. Al igual que una película, en ocasiones no aparece el por qué. Hay algo incompleto que convive con algo en el guion, delicado, porque no quería que dé respuestas. Si hay una militancia de la película tiene que ver con algunas formas.

Venís trabajando hace tiempo con representaciones alternas de mujeres, familias, vínculos, ¿las pensas desde una militancia del feminismo o desde vos misma?
Desde Ana, yo amo el baño unisex, porque además hay una infinidad de grupos más allá de mujeres y hombres, y va a ver inimaginables más, y la verdad que a mí la educación que más me interesa, y no quiere decir que como mujer no haya estado y vaya a estar en miles de aspectos sometida, es poder pensar una igualdad de verdad, que el par es par, eso sí es feminista, en Mi amiga del parque había una aventura que me representaba, una supuesta tentación, un deseo vital que gana al género, porque podría haber sido cualquiera, no es lo mismo, pero me gusta darle prioridad al feminismo desde la igualdad, no es fácil, porque hay que armar todo de nuevo. No se puede deconstruir el patriarcado sin pensar en el capitalismo y la propiedad privada, hay muchas ideas, nada inocentes, que están en auge, para mí es a por todo, esa instancia es muy complicada del patriarcado, es una consecuencia lógica la propiedad privada. Hay que moverse, perder comodidad todos, más allá de cuanto se gana y tiene.

Lucrecia (Mercedes Morán) “tira la chancleta” y la juzgan, Pedro (Gustavo Garzón) la tira y lo celebran…
Desde chica pienso eso, no se me ocurre otra cosa, es un “por supuesto”. Cuando me preguntan sobre dirigir cine y ser mujer cómo me planto ante un equipo, no se me ocurre, me parece que hay que muchas cosas para dejar de ser un tema tienen que dejar de ser un tema, hay algo que tiene que dejar de pasar y hay que asumir muchas cosas. Es un momento alucinante, de raíz de transformación, y si me preguntas qué quiero hacer con esa raíz, desde chica, desde El juego de la silla (2002), siempre trabajé con la identidad de género, por eso hay que ir a por más, y el tema de la propiedad privada es clave.

No tenés esa idea que tienen algunas realizadoras como de armar equipos “solo de mujeres”, por ejemplo…
Yo he armado equipos de mujeres medio de casualidad, siempre estuve aliada a grandes mujeres, nos cuidamos, pero yo no quiero ser como un hombre convencional, antes era una mesa de reuniones en una empresa solo tipos, y ahora poner yo sólo mujeres, devolvérselas, porque justamente como te dije me gusta el baño “unisex”, me gustan las ideas, los corazones. Mi defensa no es por no ser feminista, al contrario, hay que ir por el mercado y la propiedad privada, y cuando te ponés muy proteccionista no es bueno. Ahora estoy con un guion infantil, los clásicos para niños están escritos desde la mirada de un hombre, los disfruto con mis hijos, pero quiero que sea ahora desde el punto de vista de una mujer, por eso Alicia en el país de la maravilla me parece brillante. Se combate con alianza no con miedo. Apoyo la lucha feminista, hay miradas y cosas para hacer, pero no hay que distraerse, porque si no queda que somos solo tres progresistas en un mundo que no es así.

¿Por dónde te gustaría que la gente entre a Sueño Florianópolis que ha demostrado en festivales su universalidad?
Cuando la escribí y la hicimos yo estaba muy feliz que fuera una película para el Festival de Río de Janeiro y Argentina, de verdad, me sorprendió el portuñol pasado a República Checa, luego a Toronto, San Sebastián, después entendí por qué. La película tiene algo amoroso, es un grupo de gente que no es mezquina, me gusta que atraviesen todo ese quilombo sin joderse a propósito, y eso permite compartir dudas y ganas con el espectador. Pienso que particularmente deja bastante espacio para que mientras la veas pienses en tus cosas, me gusta.

¿La pensaste para que eso suceda?
No, es más afectivo, nunca pienso la estrategia, no soy de construirlas, funciona, sin dudas, por eso trabajo mucho el guion, porque si no ya son re deformes mis películas, si no lo hago es complicado, porque además no tienen estructura, devuelvo herramientas, acá “un día de libertad”, es un montón, más de la señora, hay una condena vital a las señoras.

Más en vacaciones con todas las obligaciones que se le adjudican…
Sí, hay algo de los deberes de la señora, pero también de la estética, del pareo, la moral, es un opio total, es un embole, me encanta ver eso, esa señora que de pronto se confunde.

Estas con tres proyectos ahora, ¿cómo avanzás con ellos sabiendo la situación complicada del cine en Argentina?
Me preocupa mucho, por mí, pero también por los otros, por los operaprimistas, que se asocie cada vez más el cine al consumo, el cine es un valor identitario representativo de una cultura, que puede ser argentina u otra, y que en la crisis no encuentre un terreno meramente poroso para sacar todo tipo de expresiones. Para mí, más allá que no es tan útil como hacer un puente o curar, sí hay planteos que tocan asociados a procesos que se dan en varios lugares, claro que no va a cambiar el destino de las elecciones en 2019. Hubo un tiempo, no hace mucho, diez años, que se trataba peyorativamente a la poesía por ejemplo, y así estamos. Más allá de tu departamento y tu auto hay que empezar a pensar en otro, que no lo tiene, es extraño, es inútil, hay miles de libros sobre esto, la crisis me preocupa en relación a mi trabajo y al de mis amigos, pero aún más que no se lleve como una marea todo cuestionamiento.

El problema está cuando desde el cine una película no le deja preguntas al espectador…
Sí, y también empezás a acostumbrarte a la onda medio sosa, te vas habituando a eso.

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