Juan Pablo Pugliese
12/12/2018 17:48

Hasta hace una semana Javier Muñiz, director artístico del Certamen Internacional de Cortos de Soria, no sabía si la VII edición en Buenos Aires iba a ser posible. El festival que acaba de cumplir veinte años no quedó indemne de la crisis que atraviesa el sector y estuvo a punto de no realizarse. Desde la organización resaltan que aunque no hubo un apoyo en términos financieros, hay una presencia institucional histórica del INCAA. No obstante, a partir de este jueves 13 y hasta el 19 de diciembre BAMA será la sede que albergará a la competencia argentina, los cortos ganadores del Certamen de Soria y la sección “Noches especiales” dedicadas a lo mejor del cine español contemporáneo. “Hemos tenido que superar muchos escollos y no me creo expectativas, pero me gustaría que fuera la mayor cantidad de gente posible y nos llenen de ánimo para seguir haciéndolo”, afirmó en una charla con EscribiendoCine.

Arrebato

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El sector audiovisual no estuvo ajeno a la crisis que se está viviendo en el ámbito de la cultura. ¿Qué noticias recibías desde este lado del atlántico?
Las noticias que nos están llegando de la colectividad cinematográfica son muy preocupantes. Todas las veces que he venido consideraba que la financiación que tenían desde el INCAA para el cine argentino era un ejemplo de Latinoamérica pero desde que empezaron a cambiar las políticas culturales todas las noticias que me llegaban eran descorazonadoras. No es que la situación en España esté mucho mejor a nivel cultural. Es muy complicado sacar un festival adelante. Pero el hecho de que nos lleguen estas noticias de un país que nosotros considerábamos un ejemplo en cómo se desarrollaba esta política cinematográfica nos preocupó un montón.

¿Y cómo repercutió esto en el festival?
Esto influyó mucho a la hora de organizar la semana porque nos hemos encontrado con diferentes escollos como haber perdido el Gaumont como sede y el apoyo de algunas instituciones. También hubo un cambio de equipo y fue muy difícil. Yo era consciente de la situación a través de los mensajes que me llegaban pero hicieron que los esfuerzos se redoblaran para poder llevar a cabo esta semana.

Si bien es la séptima vez que se realizará la semana de Soria, ¿por qué elegir Buenos Aires como lugar para desarrollar el festival?
Buenos Aires se eligió hace ocho años porque Soria es una sociedad muy pequeña en Castilla de León a 200 kilómetros de Madrid desde donde emigraron muchos habitantes hacia Argentina. Hace 110 se consolidó la casa de Soria, una asociación que pretendía conservar los valores de España. Son asociaciones que han quedado obsoletas en el tiempo porque son personas mayores, de tercera generación o que no son de esta ciudad, pero se tratan de mantener de alguna manera. Hace ocho años empezamos a hacer unas jornadas que se materializaron en la semana de Soria en Buenos Aires. El ayuntamiento de Soria concedió una ayuda de tres mil euros para realizar el proyecto que sin ella y sin el festival de Soria no se habría podido realizar.

¿Y cómo surge esa idea de destinar el dinero para una actividad del otro lado del mundo?
Había una persona joven muy implicada que por razones personales no pudo estar este año que se llama Emilio Gonzalo y gracias a su ímpetu y a la pequeña ayuda de la casa de Soria muy armada con gente muy mayor conseguimos sacarla adelante durante seis años. Cuando la casa de Soria cambió de junta directiva no valoraron suficientemente el hacer este proyecto porque quizás les quedó demasiado grande pero no ven que sea el camino. Desde el ayuntamiento de Soria y yo también como director del festival no quería perder este enlace de ida y vuelta como en la música. Nosotros venimos y nos llevamos los cortos para allá. Buscamos una nueva fundación y apareció Pablo De Vita con la fundación Criterio y a partir de ahí se consiguió firmar el convenio. De manera un poco precaria, no como nos gustaría, hemos conseguido sacarlo adelante y ha salido un programa entre los palmares de cortos valorados internacionalmente como premios Goya y Oscars. La selección la hemos hecho corriendo pero hay 18 cortometrajes que van a optar por el premio.

¿Cuáles son los criterios para seleccionar a los cortos que van a estar en competencia?
Hace una semana estábamos inmersos en nuestro festival y tapados de trabajo. Esta semana tendría que haberse hecho en agosto pero al haber perdido financiación y equipo se fue atrasando y se hizo después. Eso hizo que todos los cortos del 2017 hayan quedado afuera, es una pena pero no podían entrar en competición. El primer barrido, para bien o para mal, ha sido que han entrado cortometrajes que se produjeron o estrenaron en 2018. Así que el primer criterio fue el tiempo. El segundo fue la sorpresa, la calidad, la pincelada, encontrar obras nuevas, frescas, un criterio de calidad. El festival de Soria tiene una calidad muy alta y los premios de Argentina van a pasar directamente a la selección oficial.

¿Cuántos cortometrajes reciben al año y cuánto dura el proceso de selección?
Recibimos 2600 cortometrajes al año de unos 60 países así que estamos durante seis meses seleccionando. Lo bueno que da esta semana es que quedan seleccionados dos cortometrajes: el elegido por el jurado y el del público. Los años anteriores pagábamos el viaje a los dos ganadores. Este año al tener un recorte del 50% vamos a intentar pagar un viaje pero dos cortometrajes van a pasar a la selección oficial y optar a los 18.000 euros que hay en premios y participar en un festival que cumplió 20 años.

¿Qué recomendás para ver de la selección argentina?
La selección es muy interesante y voy a recomendar a todos. No puedo quedarme con uno solo o una sección. Procuramos hacer una sección con un ritmo, una variedad porque cuando haces una selección de cortos te permite jugar con el tiempo, con los sentimientos, con la risa y con el drama. Siempre procuramos que haya un ritmo en la proyección y para tener una visión de lo que se está haciendo en Argentina es interesante acudir a todas. Además también se da mucha importancia al trabajo de escuelas y en cada sección hay un trabajo de escuela. Es más, el año pasado el corto ganador de Sofía Ravanelli, Chike, fue un corto que vino a través de una escuela pública.

¿Y qué vamos a ver del palmarés de Soria?
Son nueve cortometrajes que fueron premiados internacionalmente con Goyas, nominados a los Oscars y premiados en los principales festivales. Son cortos que no te van a dejar indiferente porque tienen mucha calidad.

Este año se agregó una sección dedicada a lo mejor del cine español
Son cuatro largometrajes que cada uno tiene su interés. Bienvenido Mr. Heston, de Pedro Estepa Menéndez y Elena Ferrándiz Sanz tiene un interés etnológico debido a que Charlton Heston grabó en Castilla y se ven los paisajes, los personajes, los paisanos y para la gente que quiere conocer el medio rural es interesante. El de Arantxa Aguirre es un documental maravilloso sobre la novena sinfonía. Arrebato, de Iván Zulueta es una película de culto que te puede gustar o no pero es un precursor de Almodóvar. Este último llegó a la fama, Zulueta era un cineasta que estaba escondido y no tenía esas aspiraciones que son totalmente legítimas. Su película fue importante para España porque forma parte de esa explosión que hubo después de la dictadura.

¿Cómo ves el presente del cine español?
Lo veo potente. Es adverso, difícil llevar adelante un cortometraje. Yo digo que los cortometrajes no tienen industria pero en España es donde hay más festivales de cortos. Se hacen una media de 800 o 900 cortometrajes y a nivel internacional están reconocidos. Veo movimiento, gente con ideas y ganas de invertir su dinero y trabajo en hacer películas. Dentro de todos los problemas que tiene el sector y que son muchos, puede caminar hacia un futuro más positivo.

Teniendo en cuenta las dificultades que sortearon este año, ¿cuáles son las expectativas para esta nueva edición?
Estamos preocupados por la asistencia. Coincidimos con Ventana Sur y una programación importante de largometrajes en el cine Gaumont y además hemos cambiado de equipo y de sala. Entonces cuando uno hace un trabajo como este lo hace con toda la ilusión y lógicamente queremos llegar al máximo público posible. Hemos tenido que superar muchos escollos y no me creo expectativas, pero me gustaría que fuera la mayor cantidad de gente posible y nos llenen de ánimo para seguir haciéndolo.

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