Rolando Gallego
12/12/2018 17:23

La nueva película de Sergio Criscolo (El exterior), Volver a Boedo (2018) narra la épica lucha de los fanáticos, jugadores, deportistas, periodistas, escritores y afines a San Lorenzo para recuperar el mítico predio en el que se emplazaba el primer estadio, que será devuelto al club el año que viene. A través de archivo y entrevistas Criscolo, también fanático del equipo azul grana, traza una historia marcada por la idiosincrasia Argentina, donde los negocios muchas veces pueden más que la pasión. "Sabía que no iba a hacer la historia oficial", dice en diálogo con EscribiendoCine.

Volver a Boedo

(2018)

¿Cómo surgió la idea de hacer el film?
Surgió porque si bien soy hincha de San Lorenzo, no sabía mucho del tema, y me parecía una locura que se haya podido recuperar el terreno con distintas manifestaciones, que personas de diferente índole hayan podido ponerse de acuerdo, en un país donde no se pueden poner de acuerdo en una reunión de consorcio, y que lograran una ley, poniendo plata a cambio de nada, ese fue el principal motor, uno en este país se va anestesiando y me gustaba poner la lupa en esto que pasó, una locura linda, que no pasa acá ni en otro lado del mundo.

¿Qué trabajo previo de investigación realizaste? ¿Cómo recortaste a los entrevistados?
Fue ver cosas ya filmadas, videos de marchas, dos libros muy interesantes de Pablo Calvo, uno de ellos “Los tesoros del gasómetro” muy valioso para la película. Después revisé artículos, internet ayuda mucho, varias personas escribieron sobre el tema, pero yo tenía que enfocarme sobre la vuelta de San Lorenzo a Boedo y no sobre el club. El recorte se dio en ese sentido, entrevistados que entendieran la vuelta al predio. Muchos son muy activos de la pelea, y necesitaba tres momentos, el de la micromilitancia, las marchas, la sanción de la Ley, la creación del fideicomiso para conseguir el dinero para que la gente doné, sin recibir nada, más que un carnet simbólico. Otro momento es el de la negociación con Carrefour, porque la ciudad no iba a poner nada. También me interesó incluir algunos personajes para darle aspecto coral, hinchas conocidos y no, y también la incorporación de escritores hablando del lugar y la vuelta, Horacio Convertini, Fabián Casas, Gabriel Casas y Pablo Calvo, y un grupo de chicos de Boedo que han hecho más de cien murales, cambiando la vista al club, que representan momentos históricos o culturales de San Lorenzo. Los murales son un personaje más dentro del film y que atraviesa toda la película.

¿Qué sabías que no ibas a hacer en materia del documental?
Sabía que no iba a hacer la historia oficial, un riesgo era hacer un documental televisivo. En nuestro país hay documentales informativos y emotivos, en mi caso sería bastante informativo porque si no se entenderían algunas emociones, la pasión por la vuelta. Si no explico lo que era el gasómetro en Boedo, lo que era San Lorenzo en Boedo, no se entiende la vuelta, sería vista como un capricho. Hay información, pero también emoción. Me gustaría haber tenido más momentos observacionales en el documental pero sabía que se iba a alargar, y no quería asustar a los espectadores que no tenían cultura documental. Por eso también aparezco yo, mis padres y no quería hacer el documental que haría San Lorenzo institución, que seguramente lo hará, busqué por otro lado.

¿En algún momento temiste represalia del grupo Carrefour?
No, en ningún momento, porque el documental no es contra ellos, de hecho la historia está resuelta, el 1 de Julio de 2019 deben entregar el predio, si hay una tensión cuando se negocia el precio, pero no pongo un acento especial en Carrefour, ellos hicieron su negocio en su momento, compraron unas tierras en venta, nada más, en ese sentido no pensé eso. Sabía que iba a ser difícil rodar ahí, de hecho no lo hicimos, hay algunas imágenes rodadas, no pedí autorización, con el playón estábamos, y rodamos haciéndonos un poco los distraídos, que a veces los documentalistas lo hacemos.

¿Cómo separaste al fana del director, y tu vínculo personal con el club?
Lo tuve que hacer. Traté de separarlo pero no tuve que esforzarme mucho, de hecho no creo que lo hice tanto. Quería que la voz en off no tenga un acento especial o utilizar adjetivos, traté de ser lo menos subjetivo posible y me implico bastante como hincha. Me parecía deshonesto no aparecer o decir que no soy hincha de San Lorenzo, que tuve un vínculo con el club, mis padres también. De hecho yo también puse mi metro cuadrado. Creo que un poco la respuesta a qué es la pasión por un club es el vínculo familiar, generalmente de un padre a un hijo, o también un tío, en esa transferencia está la pasión por volver a Boedo. La gente que se emociona en la película es cuando hablan de la figura del padre, mi madre habla y cuenta una anécdota sobre mí. La historia entre padres e hijos atraviesa toda la película, y también el desarraigo, por eso no es un capricho, o una locura, es un sentimiento mucho más profundo.

¿Cuánto material quedó afuera?
Mucho, y durante mucho tiempo la película duraba dos horas y no podía bajarla de esa duración. Como documentalista es importante no enamorarse de las imágenes, pero quedaron muchas cosas importantes, seguro se agregarán al DVD como extras, o subirlos a una página.

¿Qué expectativas tenes ante el estreno?
Alegría que salga en 14 salas, que es algo bastante inédito para un documental, de acá y de afuera, me alegra que los cines apoyen esto, porque no tenemos una gran estructura. La expectativa es que la gente vaya, hay mucha mención en las redes, de gente arengando para llenar las salas y en las primeras semanas, me apoyan las radios partidarias, saben que es una película honesta, sin especulación política interna, porque es una película emotiva. Quiero que vaya mucha gente, las entradas son elevadas, el hábito de ir al cine ha variado, pero creo que toca la emoción y tal vez haga que aquel que no va al cine hace mucho vaya.

¿Te hubiese gustado estrenarla ya con la recuperación del predio?
Sí, una posibilidad era esa, el predio se entrega el 1 de julio de 2019, pero también me gustaba la idea que se pasara en un cine en Boedo, que con la anterior gestión con los descendientes se lo había pensado como un espacio INCAA, pero ahora es un templo. También pensé en el verano cerrar la avenida y proyectarla, pero había que estrenarla ahora por una cuestión administrativa, tampoco iba a cambiar mucho estrenarla el año que viene.

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