Juan Pablo Russo
10/12/2018 11:26

Filmada entre la Patagonia y Filipinas, pasando por Tokio, La vida que te agenciaste (2018) es una road movie de poetas en la que su director, Mario Varela retoma un proyecto rodado en 1993 (Rally París-Dakar), como punto de partida de un experimento: el de saber qué quedó hoy de aquella experiencia encendida, alocada, caótica, etílica y marginal que fue la de los poetas de los 90s, aglutinados alrededor de la mítica (y efímera) revista 18 Whiskys. "El Rally París-Dakar fue una deuda pendiente", dice en diálogo con EscribiendoCine.

La vida que te agenciaste

(2018)

¿Por qué decidís retomar la idea de Rally París-Dakar un cuarto de siglo después para La vida que te agenciaste?
El Rally París-Dakar fue una deuda pendiente. Cuando lo hice para la materia documental del Instituto de Cine de Avellaneda hace 25 años, me lo bocharon, incluso un profesor quería echarme de la escuela porque filmé una borrachera con amigos. En eso tenía razón, el profesor, eran mis amigos y los convoqué para hacer un documental sobre una competencia etílica de poetas. No era época de documentales fuera de foco, en b&n, cámara en mano y con una desprolijidad padre.

El Rally... (como anecdótico) fue en blanco y negro porque mi presupuesto era muy muy muy bajo. O ponía la plata en bebidas o la ponía en casettes vhs. Usé unos vhs regrabados y en b&n la calidad quedaba mejor que a color.

Pero bueno, un cuarto de siglo después, muchos de los protagonistas tenían, tienen, una vasta obra literaria. Y algunas personas preguntaban por el rally de bares y volver a verlo trajo aparejado el impulso del nuevo proyecto y una segunda oportunidad para un documental que fue bastante controversial en su momento y había quedado perdido en un rincón lejano de Youtube.

Hay una tercera parte ya programada para dentro de 25 años, donde los protagonistas que queden, si queda alguno o alguna, pueden contar lo que quieran y decidir cuál es la verdadera historia de cada participante.

¿Qué sensaciones te produjo volver a trabajar sobre 18 Whiskys y sus poetas?
¿Cómo luchar contra la melancolía? ¿No? Primero me produjo alegría, pensar en los reencuentros, escarbar en los sentimientos tapados por el barro del tiempo. Y casi en el acto ansiedad. ¿Sigue existiendo el vínculo con esa gente que la podía convocar hace 25 años para hacer algo y nadie preguntaba para qué era? Yo pensé que sí, escribí un guion pensando en lo que creía que iba a pasar, después pasó lo que pasó de la manera que pasó y creo que refleja exactamente lo que es. (Lo que acabo de responder me suena a cómo contar una historia sin contarla pero es bastante acertado).

¿Cómo fue el proceso para evitar hacer una película en donde la nostalgia se apoderará del resultado final?
Que lindo que eso se note. Pensaba en las tontas y livianas canciones de amor después de una ruptura. ¿Viste cuando te separás? que si hubo amor, te pasas un tiempo cantando esas canciones de corazones rotos pero no llorisqueando por los rincones sino canturreando con ritmo y desafino, donde festejás lo bueno de lo que fue. Traté de mantenerme en ese tono. Como ir al entierro de un querido amigo y contar anécdotas entre los asistentes.

Andy Nachón, me la cruzo un día, le cuento el proyecto y me dice, “Varela, no vas a poder ¿no están todos peleados?” Ella gentilmente lo repite para la película, pero es algo que quise averiguar.

¿Cómo se trabaja desde lo cinematográfico una obra donde el eje es lo literario?
Fue parte del desafío. La reacción inmediata es alejarse de “lo literario”. De por sí las vidas de la personas que aparecen están ligadas con fuerza a la literatura, por eso armé pequeñas unidades narrativas enlazadas por comentarios o cameos entre ellas.

En lo referente a las recreaciones de los poemas, la resistencia natural está en evitar ilustrar los textos y que no quede burdo. Hice un poco de todo, dónde me sentía seguro ilustrando, ilustré, en otros textos reinterpreté, en otros reinventé y en otros están los autores leyendo al más puro estilo poeta que recita. Hay para todos los gustos y lo manejé de manera holística.

La película muestra a los artistas en la cotidianidad, ¿por qué decidiste escaparle a ese costado más intelectual que por ahí los identifica?
Ya estaban en marcha otros dos documentales sobre la revista 18 Whiskys. Alguno de los dos podría contener la parte intelectual que identifica a los escritores. Yo pensé en que documental quiero ver si fuese sobre un artista que me gusta. Lo que quiero ver y mostrar es a la persona, en su cotidiano, con sus amigos o familia, siendo ellos mismos, compartir su día. Los libros están ahí, la obra está ahí. Quería que el cuento resulte empático con quien lo mire. Que resulte tanto si habían hecho una revista literaria que duró dos números o si había sido un grupo que construyó una huerta comunitaria hace un cuarto de siglo. Igual, sus ideas están ahí, el pensamiento creativo no puede evitarse.

¿Pensás que en el mundo de hoy podría existir 18 Whiskys?
Pienso que debería existir una 18 Whiskys cometida por otras personas. Yo la leería gustoso. La época tumultuosa sigue estando.

Los que participamos en la revista estamos todos haciendo otras cosas, unos dando talleres, haciendo revistas web, otros por editar el libro que va a “cambiar el rumbo de la poesía mundial” –cita textual-, o el rumbo de la literatura infantil –otra cita textual-. Todos y todas activos sin mella. Que la Whiskys la hagan otros, es un buen momento.

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