Matías E. González
22/11/2018 14:00

EscribiendoCine dialogó con Martín Desalvo, director de Unidad XV (2018), película que cuenta el paso de cuatro reconocidos dirigentes peronistas en una lejana y fría unidad penal de Río Gallegos, en el marco de la Revolución Libertadora en el poder. Ante el inminente fusilamiento al que serán destinados, los presos políticos deciden que la única opción para sobrevivir es el escape, entonces, planean una de las fugas más espectaculares de la historia argentina. “Logramos hacer, con lo que teníamos, una película de muy alta calidad y llegada al espectador, con encuadres muy jugados y un sonido espectacular”, sostuvo el cineasta.

Unidad XV

(2018)

El film está basado en hechos reales. ¿Cuál fue el principal atractivo que hallaste en el acontecimiento histórico de la fuga?
Para mí, la fuga tiene varios atractivos y condimentos. Uno muy particular es el clima de época en el que sucedió, la dictadura del '57 fue tremenda, muy sangrienta y marcó a fuego la historia argentina, proscribió un partido político, persiguió a sus dirigentes y a la gente que prefería esa ideología. Es increíble que haya ocurrido eso y que pueda seguir sucediendo aún hoy, con otras características, pero creo que se sigue dando porque hay persecución, encarcelamiento. Después, por supuesto, me pareció muy interesante que estén todas las vertientes del movimiento peronista encerradas en una misma celda. Ese conjunto de personas, si bien representaban la vertiente de un movimiento muy amplio como es el peronismo, no dejaban de ser seres humanos que estaban encerrados y que tenían que unirse por un objetivo común.

Cuando EscribiendoCine estuvo presente en el rodaje, la película se desarrollaba en blanco y negro, pero, luego, se implementó una paleta de colores específicos ¿a qué se debió el cambio?
Inicialmente habíamos pensado tener el color de las fotografías de esa época, que eran en blanco y negro y, luego, se las coloreaba a mano. Esa referencia era muy difícil de lograr con los instrumentos y presupuestos que contábamos en el momento de rodaje. Cuando finalizamos la filmación, nos presentamos a un Work in Progress competitivo del festival SANFIC INDUSTRIA 2017 y ahí ganamos un premio muy importante de post producción de imagen en una casa post productora mexicana muy buena. Eso nos permitió volver a soñar con tener esa corrección de color que queríamos al principio. Además, cuando la colorista vio la película nos dijo que estaba buenísima la paleta que teníamos, con esa referencia de las fotos blanco y negras coloreadas, entonces, nos pusimos a trabajar con eso y logramos la corrección de color e imagen que tiene la película.

El film tiene encuadres dramáticos, con amplio aire en la parte superior de los cuadros ¿Cómo trabajaste este tipo de criterios en el film?
La idea del encuadre de las distintas escenas de la película la trabajamos con el director de fotografía Nicolás Trovato. Tiene que ver con extremarlos un poco intentando llevar al público a un sentimiento parecido al que los personajes van transitando a lo largo de la película, de sentir el agobio, el encierro, el estar dentro de la cárcel. Se buscó incomodar y generar encuadres que transmitieran esas sensaciones al espectador.

Los personajes protagónicos del film vivieron en nuestro país décadas atrás ¿Cómo se trabajó con el reparto la construcción de los personajes y sus acciones en el relato?
Básicamente ensayamos bastante pero cada actor hizo su propia investigación desde cada personaje. Yo quise amalgamar el tono de toda la película, de no ir a una forma del habla ni de ese entonces ni de hoy en día, sino de una especie de medio, es decir, utilizando algunas expresiones y tiempos de la época del '57, ya que la gente tenía otros códigos, pero no en su totalidad. Cuando uno ve grabaciones de esa época es impresionante la diferencia en el habla de la gente, pero yo no quería generar un distanciamiento, sino una especie de hibrido, en el que el público entienda que esto sucedió en el '57 pero que no se sienta alejado por la manera de hablar de ese contexto. Esa fue una de las cosas más difíciles, por eso trabajamos mucho con el elenco. Después, la composición quedó a cargo de cada uno de ellos. Todo lo que yo sabía y quería transmitir de cada uno de esos personajes, lo trabajé con cada uno de los actores.

¿Qué te dejó a nivel profesional y personal haber dirigido Unidad XV?
Una satisfacción enorme. Me siento muy feliz de haber hecho esta película, que pude hacerla como quería. Me llevé muy bien con todo el elenco y el equipo técnico, ya que todos fueron maravillosos y los productores se portaron de manera excepcional apoyando firmemente la película en todo momento. Estoy agradecido a todos los que trabajaron, por todo el hombro, el cariño, el amor y la pasión que pusieron. Me siento realizado en lo profesional, Unidad XV es un paso enorme en mi carrera, con el que aprendí muchísimo. Logramos hacer, con lo que teníamos, una película de muy alta calidad y llegada al espectador, con encuadres muy jugados y un sonido espectacular. Soy consciente que en cada proyecto que hago aprendo más.

¿Qué novedades nos podés contar acerca de tu próximo film El silencio del cazador (2019)? ¿Hay algún otro proyecto audiovisual próximo a desarrollarse o en mente?
El silencio del cazador la hicimos en cinco semanas de rodaje en la provincia de Misiones, con un elenco espectacular encabezado por Pablo Echarri, Mora Recalde, Alberto Ammann, César Bordón y Cristian Salguero. Estoy muy feliz con el material generado, con muchas ganas de ponerme a editar. Es un western actual que cuenta la historia de Guzmán, interpretado por Echarri, un guarda parques provincial muy aguerrido, casado con Sara, personificada por Recalde, una médica rural muy comprometida con las comunidades originarias que fue la prometida del polaco Benek, a cargo de Ammann. Este triángulo amoroso se ve incrementado en una espiral de violencia por la aparición de un jaguareté en el parque. Por un lado, los cazadores, el polaco y la gente del pueblo quieren terminar con la presencia del animal que se come su ganado y, por otro, los guarda parques quieren defenderlo. Guzmán se siente tocado en su hombría cuando Benek intenta obtener el amor de Sarah. Fueron cinco semanas durísimas, muy comprometidas, con mucho esfuerzo físico, filmando en el monte. El material generado es realmente fuerte. Por otra parte, estoy desarrollando otra película más, que será una adaptación de un cuento de Horacio Quiroga.

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