Rolando Gallego
04/11/2018 13:01

Tras atravesar el cine documental con diversas propuestas, Cristian Jure (Alta Cumbia, 2017) debuta en la ficción con la coproducción con Paraguay Gracias Gauchito (2018), semblanza del santo pagano seguido por miles de personas. En la propuesta, protagonizada por Jorge Sienrra, Diego Cremonesi y Lali González, entre otros, la imagen del mítico ícono pseudoreligioso cobra vida para relatar una historia de lucha y pasión en tiempos de guerra. “Me llamó la atención su poderosa figura milagrosa y la imagen hasta casi indefensa de él”, indica en diálogo con EscribiendoCine.

Gracias Gauchito

(2018)
8.0

¿Cómo fue pensar la historia en una época de boom de biopics en cine y televisión?
Cuando pensamos la película nos sorprendió que no había nada sobre el Gauchito y cuando se lo presenté al productor me preguntó lo mismo sobre por qué en este momento. Me pasó lo mismo con Alta Cumbia. La historia de nuestro cine tiene hermosos ejemplos sobre este tipo de cine y lo que me llamó la atención es su poderosa figura milagrosa y la imagen hasta casi indefensa de él, es “gauchito”, por eso quería que la propuesta contenga eso. Es un protagonista casi en un segundo plano, todo el tiempo, y cuando vas a un santuario de él pasa eso, me ayudó muchísimo la actuación de Jorge, porque iba a quedar en un segundo plano.

¿Entonces querías ponerle “carne” a esa imagen popular?
Sí, porque es un ladrón, un desertor a la patria y un hombre no respetuoso de la propiedad privada, tiene todos los elementos para ser conflictivo, tenía todo para que la gente lo odie. Lo que me interesaba, en esos dos pasados imperfectos, era construir algo con cuestiones del presente, neones, marca de camisa, quería que los tuviera, porque es un pasado, no perfecto, de no bronce, y me interesaba ver cómo surge el mito.

¿Cómo encontraste al gauchito? ¿Temiste que no apareciera?
Cuando empezamos a desarrollar el proyecto los productores querían que lo interpretara alguien conocido, de hecho hubo algunas figuras extranjeras, me costaba que El Gauchito no hablase en español, y en paralelo yo buscaba al actor, hubo uno que había trabajado en cosas pequeñas, conocido, lo convencí, también a los productores, y empezamos a rodar en Paraguay. Allá estaba Jorge Sienrra y pedía que lo saquen del cuadro porque si no la gente iba a pensar que era él, y yo estaba aún con el otro actor. Arrancamos el rodaje, hacemos conferencia de prensa, el actor se enferma y a los días pedí que Jorge sea el protagonista. Fue un trabajo divino y después de la segunda escena ya sabíamos que era él.

¿Cómo fue el proceso de investigación y selección de elementos?
Fue complicado porque no hay nada serio escrito, muy poco, rico, pero poco, lo que sí hay es tradición oral de generación a generación, lo que sí está es “Colgado de los tobillos” de Orlando Van Bredam, la tomé, acomodé un poco el conflicto central y agregué otros secundarios para potenciar la historia. No hubo investigación, pero sí de ir a los santuarios y ver cómo le agradecen, más que pedir.

Pasaste de una producción más pequeña en documental a esto ¿se complicó ese paso?
No, en principio iba a ver algo de documental y luego confié en que era ficción total. Fue muy interesante el proceso, hay más libertad que en el documental, porque podes crear y no hacer mal a nadie, eso es lo que más me gustó. Es lo mismo ficción y documental pero en el fondo no. Fue un proceso que me encantó. Íbamos a filmar acá y en Paraguay y finalmente la hicimos toda allá.

¿De cara al estreno qué expectativas tenés?
Me gustaría que la gente que vaya al cine la pase bien y que los devotos del gauchito Gil se sientan identificados. Hicimos algunas muestras con ellos y se emocionaron, porque es complicado meterte con personajes así, más que es casi un santo, pagano, pero santo al fin. Después no hay mucho más que hacer, ya hice la película, la he visto en pantalla y estoy muy contento con los actores, la fotografía, el laburo en general del equipo, de cada uno. En documental esto se da menos. La música la hizo Gonzalo Ferrer, tecladista de Amar Azul, que lo conocí haciendo Alta Cumbia, lo entrevisté y conocí cómo trabajaba, aportó mucho, de ritmos que ni conocía.

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