Rolando Gallego
21/10/2018 11:03

Luego de Buscando un tesoro en el patio de atrás (2009), cortometraje que le posibilitó visibilizarse en el panorama del cine regional, Felipe Rugeles redobla la apuesta con Doble yo (2018), película en la que trabaja sobre la identidad y los pueblos originarios a partir del hallazgo de materiales del etnógrafo Gregorio Hernández de Alba, que forma parte de la 18 edición del Doc Buenos Aires. Resemantizándolos, redescubriendo su verdadera intencionalidad, el cineasta despliega la posibilidad de repensar el conflicto sobre la soberanía, nación y origen del pueblo potenciando sus ideas y reflejándose en ese extrañamiento e invasión que la cámara produjo en ese entonces.

Doble yo

(2018)

¿Dónde ubicarías [Doble yo dentro de la producción documental?
Creo que, no porque querer ponerla en un lugar de inclasificable, pero al ser una película tan personal, conmigo en todos los procesos, y si bien hubo subsidios, es independiente, y no creo que pueda clasificarla, e incluso no puedo ni definirla, es un documental, sé que a nivel producción trabajé el material mucho tiempo solo, es de búsqueda personal.

¿Cómo fue encontrar el material y a darle forma y sentido?
Todo se da en el contexto en que cuando empiezo a entender el material la luz que surge es hacer una etnografía del etnógrafo, y empiezo a verme a mí mismo, cómo me relacionaba con la idea de lo indígena en Colombia, la sombra del conquistador, que surge del mismo material, y en la medida que lo veo a él me reconozco como cineasta, aunque siempre me he sentido incómodo filmando lo indígena, y habla un poco de esa dificultad, en Colombia que es tan multicultural, y de ver cómo se construyeron los símbolos patrios, la idea de nación, de patria, a partir de este personaje, que funda la antropología en el país, es entender eso, fueron muchos años, por grabaciones dispersas, tuve que hacer conexiones, digitalizar el material. Podría haber estado mucho tiempo más dándole forma

¿El deadline fue presentarlo a algún festival?
Sí, el deadline fue Cartagena, llegué en una situación muy extrema, casi el sonido y el DCP el mismo día del estreno, probablemente pueda elaborar algo más trabajado en un futuro, pero llegué así hasta acá.

¿Por eso incorporaste la “ficción” para dar más forma?
Eso surge de la radionovela que estaba, y decidí actualizarla a hoy en ese conquistador ficticio, sin eso creía que quedaba en el archivo, y tenía la necesidad de volver al lugar donde él filmó, y creo que agrega la idea de volver a un lugar, de generar incomodidad, de volver a filmar al indígena, y actualizar el material en el tiempo.

¿Qué opinás sobre los mecanismos de “colonización” y “conquista”, hoy, desde otros medios y cómo repensas la película desde allí?
La idea de la superioridad frente a otras culturas es algo universal y presente, veo como el Estado aquí el 12 de octubre tuvo un discurso de felicitación a España por la conquista, para mí fue una locura, y ahí empezás a entender, o como en el caso de los Mapuches, tiene una fuerza avallasante. En Colombia hay ciclos de violencia permanente con varios actores, y es tan desquiciante que opaca a eso, pero los indígenas tienen cierta autoridad sobre sus territorios que te hacen sentir invasor. Aquí es evidente y siniestro lo que sucede.

¿Qué te produce el acercar, en instancias de Festivales, la propuesta al público?
Es la instancia en la que uno deja que la película viva por sí misma, tiene sus laberintos y complejidad, pero es acercarme a ver cómo, después de tanto tiempo de trabajo en solitario, oir otras voces y cómo la interpretan. En Cartagena me pasó que una persona interpretó algo si ironía, las escenas del conquistador hablando con indígenas. Es el momento que uno espera siempre, me genera ansiedad y entusiasmo, nerviosismo y dejar que viva y fluya, y lo que quedó quedó, sin explicar, porque incluso lo que puedas decir está demás.

¿Seguirás en esta línea de documentales explorando la identidad?
Sí, es parte de lo que a mí me mueve, el siguiente proyecto trasciende el tema indígena pero siempre vuelve, hay otro sobre la explotación del caucho en el Amazonas, y siempre tuve la influencia de un tío antropólogo, entonces, si bien no lo soy, pensar en el pasado y el presente indígena como parte fundamental de nuestro ser es lo que me motiva, ese mestizaje como parte de lo que somos hoy, fue algo intuitivo, no es algo que pensé, son cosas que van surgiendo, enganchándose, definitivamente es lo que me mueve.

¿Expectativas con la participación de la película en la muestra?
La muestra es un lugar que ya conocía, vivo hace 15 años acá, presenté un corto en 2010, es una alegría enorme, por la apuesta, la programación, distinta dentro del género documental, me gusta y es muy bueno volver a estar acá.

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