Rolando Gallego
09/10/2018 16:40

¿Qué puede pasar? (2018), de Andrés Tambornino y Alejandro Gruz, es una comedia que trabaja tópicos generalmente vistos en el cine americano, los que, aggiornados localmente y con un elenco encabezado por Darío Lopilato y Grego Rosello, brindan una mirada particular sobre los mismos.  En la historia, dos amigos intentarán resolver algunas cuestiones relacionadas a la pérdida de un dinero en un colchón mientras organizan una fiesta. EscribiendoCine se reunió con los directores para conocer cómo fue trabajar de a dos, el desarrollo de la historia y la elección del elenco, del que participan Mirta Busnelli, Osvaldo Santoro, Luciana Salazar, Inés Palombo y Magui Bravi, entre otros.

¿Qué puede pasar?

(2018)

¿Qué películas o influencias tuvieron a la hora de escribir el guion?
Alejandro Gruz: Yo siempre decía qué éxito tuvo ¿Qué pasó ayer? (The Hangover, 2009) y pensaba que si hago una película así en Argentina iba a ser rechazada, cuatro pibes que se drogan y emborrachan a full sería juzgado, y si lo hiciera no funcionaría, pero me quedó la idea de una película de jóvenes que se diviertan y la pasen bien y tengan aventuras. Nos juntamos con Pablo Mir, Miguel Gruskoin y Gabriel Sucari y empezamos a trabajar la idea, con este nerd de treinta y pico viviendo con sus padres.

¿Qué sabían que sí iban a incluir más allá de la mirada que iba a juzgar?
Alejandro Gruz: Que a partir de un evento trivial, como puede ser quedar solos en una casa y decidir hacer una fiesta, se disparan muchas situaciones. El guion avanzó mucho como película de fiesta.

Andrés Tambornino: Es una película de género, pero de cualquier género.

Cuando uno la ve hay muchas referencias…
Andrés Tambornino: La referencia es el cine en general. Juega con todo el cine, porque la idea era que la película funcione como película, no que sea una sumatoria de gags, que funcione más allá que te rías o no, que avance.

Alejandro Gruz: Nosotros trabajamos en el cine haciendo muchas cosas y multiplicamos las referencias, incluso en los diálogos.

¿Fue difícil crear el universo de la película?
Andrés Tambornino: Esta es una película que no pretende ser realista, es ficticia, y funciona dentro de ese contexto.

Alejandro Gruz: Cada cosa fue pensada estratégicamente, y si bien es una comedia, hay una reflexión profunda sobre los vínculos, y cuando la veo siento que eso funciona.

¿Dividieron los roles para dirigir?

Alejandro Gruz: En la última etapa de intercambio con los guionistas se sumó Andrés y ahí surgió el poder dirigirla en conjunto, nos conocemos hace años, y fuimos viendo escena por escena cada uno, programando y contando el cuento.

Andrés Tambornino: El último gran giro de escritura buscó que no sea payasesca, porque las comedias nacionales están asociadas a una producción de factura rápida y hacer morisquetas en la cámara que es más de la televisión y quisimos alejarnos. Hay una responsabilidad, de cada uno, por entender que esta película forma parte de un universo de películas, y si no queda sólo en un intento, y por una cosa u otra las películas no se cuidan perjudicando a todo el cine en general. Si bien es una película para el gran público, y uno pone todo lo que tiene adentro, el origen es pasarla bien en el cine, la premisa es el entretenimiento.

¿Cómo eligieron el cast?
Alejandro Gruz: La pareja protagónica, Darío Lopilato y Grego Rosello, fue porque Darío tiene mucho pasado, y Grego es algo nuevo, pero con una capacidad y una simpatía y una situación que cuando se juntaron lograron una gran química. Después sumamos a Mirta Busnelli y Osvaldo Santoro por experiencia, recurrimos a Emilio Disi, le ofrecimos por su experiencia, digo que sí, era un comediante importante, las chicas, Inés Palombo, Magui Bravi, Luis Ziembrowski y Alejandro Muller que hacen un poco los ladrones de Mi pobre angelito (Home Alone, 1990), a Chang Sung King que hizo una locura, a Luciana Salazar, la femme fatale a lo Jessica Rabbit, estamos muy contentos.

Andrés Tambornino: Pensamos qué no actor poner, que no venga del cine, Grego es actor, pero pensamos en eso y que el actor no sea alguien consagrado como actor de cine.

 ¿Hubo algo complicado de dirigir de a dos?
Andrés Tambornino: Se dio algo que a pesar de ser grande la producción era como de película chica. Alejandro es un productor nato y dirigió desde allí.

Alejandro Gruz: Nos super respetamos, hicimos mucho trabajo previo para ver dónde íbamos a ir, filmamos algunas escenas de las dos maneras y luego quedó la mejor, Andrés tiene mucha experiencia, ya ha dirigido, ha editado mucho, tiene mucho concepto, por eso agradecí haber trabajado con él. No dudaría hacer otra película con él, estoy muy contento, creo que nos complementamos y la película funciona a quien se la mostramos, necesitamos que el público responda, porque no es una película de Festivales, sé que es un momento difícil.

¿Cuál es la escena más divertida para ustedes de la película?
Andrés Tambornino: Cerca del final del rodaje, más que una escena, los personajes salían solos, se construyó a lo largo del rodaje, y sobre todo no perder la naturalidad, porque tiene un tono ficticio pero real, es una ficción pero a la vez tratamos de no salirnos de eso y que sea creíble, que tenga algo de verdad y ficción a la vez. Grego tiene una picardía y un ángel increíble, y Lopilato tiene algo físico muy bueno, maneja su cuerpo de una manera increíble y se complementaron de una manera única e increíble.

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