Matías E. González
05/10/2018 10:52

A lo largo de la historia, se han desarrollado diversas suposiciones acerca de las conexiones entre la vida y la muerte. Algunas teorías están basadas en investigaciones científicas, mientras que otras, están influenciadas por creencias religiosas. Gran parte de las preguntas referidas a estas cuestiones surgen en las personas cuando experimentan alguna pérdida importante en sus vidas. Esto ocurre en Pablo, el personaje interpretado por Matías Mayer en la película Eterno paraíso (2018), ante el estado de salud crítico en el que se encuentra su pareja. EscribiendoCine conversó con el actor sobre los retos de su primer personaje protagónico en la pantalla grande, sus creencias y su recorrido por el género musical.

Eterno paraíso

(2018)
5.0

MUNDOS PARALELOS

El relato pone el foco en Pablo (Matías Mayer), cuya vida cambia repentinamente cuando su novia Esperanza (María Abadi) es atacada en la vía pública. Esta situación inesperada desencadena una serie de acontecimientos que llevan al joven a desenterrar escritos de su padre (Guillermo Pfening), los cuales lo conectan con una realidad desconocida. Pablo se desafía a descubrir hasta dónde es capaz de llegar por amor.

El arribo de Matías Mayer al proyecto cinematográfico fue directo, ya que no debió atravesar instancias de casting. Su representante le comentó acerca del film y le consiguió el guion. El actor lo leyó y se interesó en la historia que se planteaba en el libreto. Luego, se reunió en diferentes oportunidades con el cineasta Walter Becker para bucear de lleno en el largometraje.

“En Eterno paraíso encontré varios atractivos. Para empezar, nunca había hecho una película de género. A su vez, trabajar con María Abadi era otro de los incentivos. Y un elemento bastante clave fue que se trataba de un protagónico en cine, una experiencia que nunca había vivido y que me parecía un lindo desafío”, contó el actor.

Los límites que “dividen” la vida y la muerte ya habían sido conocidos por Mayer, desde otra arista, en la puesta escénica Casi Normales. En el caso del film, se reencontró con el tema y encontró nuevos aportes a su sensibilidad como actor. “Poder encarar este tipo de situaciones en una película te enseña mucho porque, por lo general, si nos pasa en la vida real son momentos de mierda, de los que es difícil abstraerse. En cambio, en proyectos artísticos uno tiene la posibilidad de ver desde afuera cuestiones que, quizás, se pasaron por alto o se dieron por sentado. De alguna manera el tema me puso en alerta y me ayudó a valorar ciertas cosas”, confesó.

COMPROMISO EMOCIONAL

En la película, Matías personifica a Pablo, quien vive feliz junto a su novia Esperanza hasta que ella es atacada violentamente en la calle y queda internada en grave estado. Desde ese momento, una gran cantidad de interrogantes aparecen en el joven, que lo llevan a descubrir extrañas investigaciones desarrolladas por su padre fallecido y a reflexionar sobre el sentido de la vida.

Para la composición del personaje, Mayer estudió arduamente el guion y conversó con Walter, debido a que él tenía muy en claro cómo quería relatar la historia y desarrollar el personaje protagónico. Una vez que Matías recibió los lineamientos principales respecto a su interpretación en la pantalla grande, tuvo la libertad para darle su propia impronta a Pablo.

“Me organicé el guion por actos. Armar un personaje que pasa por diversos estados y momentos importantes es muy difícil ya que, como las películas muchas veces no se filman cronológicamente, es un desafío no perder el hilo y que no haya saltos emocionales o de continuidad en el estado de la personificación. Ese fue un reto a priori y estuve muy atento para seguirlo bien de cerca”, describió el actor. “Fue un proyecto de muchos altibajos emocionales, con el que tuve un gran compromiso”, agregó.

Matías descubrió puntos en común con su personaje en su forma de desenvolverse en la vida. “En nuestras sensibilidades somos parecidos. Pablo es muy frágil en muchas cosas y no puede disimular lo que le ocurre, yo soy muy transparente y me cuesta ocultar lo que me pasa”.

A su vez, marcó las desigualdades que lo separan del protagonista de la historia. “Tenemos diferencias en cuanto a que Pablo es más introvertido, yo soy un poquito más extrovertido, tampoco el extremo, pero más que Pablo seguro. Él es más reservado y, salvo con Esperanza, en el resto de los vínculos es bastante parco y seco, mientras que yo soy mucho más alegre”.

Dos personas con las que compartió gran parte del proyecto Matías fueron Walter Becker, en el detrás de cámaras y María Abadi, durante la puesta, logrando con ambos una estrecha relación laboral. Sobre su experiencia con el cineasta, Mayer valoró:Walter fue un director muy atento, contenedor, que estuvo en todos los detalles y manejó con mucho control y profesionalismo las situaciones de la peli. Él es igual de obsesivo que yo, entonces eso me motivó bastante y me sentí muy cómodo a la hora de trabajar”. Y sobre su labor con María, destacó: “Fue un placer desde el primer día. Nos conocíamos de eventos, pero nunca habíamos trabajado juntos. Logramos una química muy buena para trabajar y nos tiramos de cabeza a jugar este vinculo que era muy lindo”.

ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

¿Qué ocurre después de la muerte? ¿Cómo puede desaparecer alguien tan cercano? ¿Cómo podemos seguir viviendo los que quedamos acá? ¿Qué cosas no pudimos decirle? Esos son algunos de los interrogantes que el cineasta Becker trasladó a su relato cinematográfico, los cuales han derivado en diversas respuestas desde los supuestos espirituales y las teorías científicas.

En relación a estas cuestiones Mayer, fuera de su personaje, consideró: “No sé si creo en la vida después de la muerte, pero, me parece interesante lo que plantea la película, más allá de cualquier creencia. Me movilizó bastante todo ese tema, que es muy sensible, porque no tengo una postura definida. Sin embargo, cuando leía las hipótesis que planteaba el personaje de Pfening, de esta unión entre la vida y la muerte, no tenía ningún argumento para oponerme. Me puse en una posición de 'no sé si creo en esto, pero tampoco estoy en contra'.

A la hora de ubicarse en un lugar de convicciones terrenales o pensamientos sobrenaturales, Matías determinó: “Soy bastante terrenal, muy de este plano. Aunque sí soy creyente de estar acá en la Tierra y percibir micro señales, no soy reticente a ese tipo de cuestiones”.

TALENTO EN ESCENA

“El género musical siempre va a ser parte de mi vida. Es el que me dio el comienzo de mi carrera y no voy a renegar jamás contra eso, primero, porque me encanta y, segundo, porque sería un desagradecido”, expresó el actor.

El primer musical en el que Matías desempeñó un rol protagónico fue Romeo &Juliet + Queen, en 2010, donde personificó a Romeo Capuleto. Su camino continuó con puestas escénicas como Hairspray, Casi Normales, American Songbook, Swingers, canciones con swing, Ghost, el musical y Rock of Ages, entre otros espectáculos. Gracias a su superlativo desempeño en Casi Normales se convirtió en una de las promesas jóvenes del musical.

Así como Mayer describió las fortalezas que le brindó el género en su recorrido artístico, también marcó las principales barreras que aparecen como consecuencia de las preconcepciones que existen en nuestro país en torno a este tipo de teatro.

“En Argentina hay un prejuicio muy grande hacia el musical, sobre todo con una teoría que no siempre es correcta, ya que no se puede generalizar, que dice que la gente del musical no actúa. Entonces, eso te juega inmediatamente en contra porque hay mucha gente talentosa del género que actúa muy bien y con ese rótulo es difícil poder trasladarse a otros lugares”, explicó. “Por suerte, pude hacer Casi normales que me permitió lucir una faceta más actoral, más allá de lo vocal, y eso me dio otras chances. Aparte, yo me moví para conseguir oportunidades en el cine y la televisión. Creo que es una cuota de esfuerzo y otra de destino”, añadió.

En cine, Matías participó de Dolores (2016), dirigida por Juan Dickinson y en Maracaibo (2017), a cargo de Miguel Ángel Rocca. Asimismo, en televisión formó parte del elenco de ficciones como Historia de un clan (2015), Un gallo para Esculapio (2017) y Cuéntame cómo pasó (2017).

AGENDA ARTÍSTICA

En cuanto a su futuro artístico, el actor inició el rodaje de la serie Millenials (2018), que se transmitirá por el nuevo canal de aire Net TV. Allí interpreta a Rodrigo, que comparte reparto con los personajes a cargo de Juan Manuel Guilera, Nicolás Riera, Noelia Marzol, Laura Laprida y Johanna Francella.

“Es una historia que trata un poco la generación nuestra, entre los veinte y treinta años. Se centra en tres chicos que se conocen en una oficina compartida, donde sus historias se cruzan y las de sus novias también. Muestra la manera que tiene esta generación de ver la vida y cómo trata de adaptar el mundo a sus necesidades”, adelantó Mayer.

Por otro lado, el actor espera el 16 de octubre, ya que ese día se estrenará la segunda temporada de Un gallo para esculapio (2018), dirigida por Bruno Stagnaro, en la que vuelve a dar vida al Dr. Alejandro Piccione. En lo que refiere al ámbito teatral, protagoniza nuevamente el espectáculo Permetum, escrito y dirigido por Peter Lanzani y Guido Pietranera, que se presentará durante este mes en Microteatro Buenos Aires.

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