Matías E. González
20/09/2018 13:23

Durante la etapa de la adolescencia, los padres ocupan un rol clave. Si bien sus hijos/as comienzan a independizarse en determinadas cuestiones, en otras, necesitan del acompañamiento y la ayuda de sus progenitores, sobre todo cuando se enfrentan a determinadas situaciones, como pueden ser los hechos de acoso escolar. En Viaje inesperado (2017), la nueva película de Juan José Jusid, Pablo Rago y Cecilia Dopazo interpretan a los padres del adolescente Andrés. EscribiendoCine conversó con el actor y la actriz acerca de sus personajes en el largometraje y sus percepciones del bullying como padre y madre de adolescentes.

Viaje inesperado

(2018)
4.0

UNA CUESTIÓN INQUIETANTE

El film ahonda en el complejo mundo de los adolescentes y la problemática del bullying. Andrés (Tomás Wicz) es hijo de Pablo (Pablo Rago) y Ana (Cecilia Dopazo), que un día, ante el constante acoso padecido en la escuela por parte de sus compañeros, estalla en una situación violenta y así su entorno familiar colapsa. Ana decide entregarle la potestad a Pablo para que éste regrese al país, luego de un largo tiempo ausente, y ayude a Andrés a volver a ser quien era.

Tanto Pablo Rago como Cecilia Dopazo fueron convocados directamente por Juan José Jusid para formar parte de la película. En el caso de Rago, había actuado en uno de los capítulos de Historias de Diván (2013), serie que estuvo dirigida por Jusid y, a su vez, tuvo una breve participación en el largometraje Apasionados (2002), del mismo director. A diferencia de Dopazo, que no había trabajado con el cineasta hasta Viaje inesperado.

“Trabajar con Jusid, para mí, es un lujo porque es uno de los pilares del cine argentino. Cuando leí el guion, descubrí que el mundo que se genera en la película es el de un padre alejado de su hijo adolescente que, a mí, me es desconocido porque yo tengo mucha relación con mi hijo de 15 años, entonces, me gustó como desafío para actuarlo”, contó Pablo. “La idea que mi personaje se llame igual que yo fue mía, le pedí a Juan que me dejara mostrar la otra cara del mismo Pablo, estuvo bueno eso”, añadió.

Juan José es un director muy prestigioso, cuando me llamó me sentí halagada y le dije que sí ni bien leí el guion. El valor más grande de la película radica en el abordaje del bullying, que es un tema muy importante a tratar en la sociedad. Me parece muy valioso que, a partir de la película, podamos hablar de esto y le demos visibilidad porque es algo muy doloroso, que sucede cotidianamente”, expresó Cecilia. “Hay que estar atento y hablar con los chicos porque muchas veces pasa que se angustian y no comunican lo que les está pasando, se sienten tan humillados que no quieren que los padres se enteren y eso es lo peor que puede ocurrirles”, agregó.

EL HIJO

El protagonista juvenil de la historia es Andrés, interpretado por el actor Tomás Wicz, quien compartió largas jornadas de rodaje con su padre de la ficción, Rago, y su madre, Dopazo. Ambos artistas destacaron el profesionalismo de Wicz, que debió afrontar jugadas escenas en el transcurso de la historia. Tomi es divino, además de amoroso y buen actor”, elogió Cecilia y, Pablo, agregó: “Veo a Tomás y es como si me encontrara con mi hijo, le tengo un cariño muy especial”.

Una de las particularidades de la relación entre Andrés y su papá Pablo era que, mientras permanecieron en puntos geográficos distantes, no había una comunicación fluida entre ellos debido a la falta de dominio de las nuevas tecnologías por parte del padre. Por lo tanto, las respuestas hacia las necesidades de su hijo eran tardías y, además, escasas.

Para lograr la ausencia de ese hombre, Pablo llevó la situación al terreno de la vida real. Tomás me pidió el Whatsapp el primer día y yo se lo di. Él me escribía, pero yo no le respondía, para que hubiera una distancia hasta que empezáramos a filmar. Nos juntábamos en la productora y me decía 'Te dejé un mensaje', yo le respondía: 'Ah sí… no lo vi', medio como un padre dejado. Cuando arrancó el rodaje, construimos el vínculo y eso nos sirvió para la filmación en Bolívar y en Río de Janeiro”, describió Rago.

FAMILIA PARA ARMAR

Viaje inesperado marca un nuevo encuentro laboral entre Rago y Dopazo, ya que compartieron reparto en proyectos de hace varias décadas, como fue la exitosa telenovela juvenil Clave de sol (1987), hasta otros más recientes, como es el caso de la película Papeles en el viento (2015), dirigida por Juan Taratuto.

En el largometraje a cargo de Jusid, Cecilia interpreta a la madre de Andrés y Pablo al padre del joven, sin embargo, el matrimonio se separó y cada una de las partes rehízo su vida amorosa. El adolescente vive con su mamá, mientras que, su papá está radicado en Río de Janeiro y permanece en un estado ausente ante las problemáticas de su hijo. Todo cambia cuando surge una crisis preocupante en Andrés.

Sobre posibles puntos de contacto con su personaje, Rago solo los halla en ser padre de un adolescente porque, en realidad, son muchas más las diferencias que lo separan del hombre al que da vida en la pantalla grande. “Obviamente soy yo y mis sentimientos los que aparecen ahí, pero, me siento muy alejado de los padres que están borrados de la vida de sus hijos. Será que disfruto mucho de mi hijo y compartimos muchas cosas, como nuestra pasión por River, el fútbol y el cine. Encontramos unión en cada cosa que hacemos, sin embargo, sigue siendo un pibe muy independiente que hace la suya y no tiene que estar todo el tiempo con su papá y mamá pendientes”.

Una anécdota que recuerda Pablo sobre su relación con su hijo fue cuando el joven comenzó a interesarse por el fútbol. “River no ganaba nunca y tuvimos la charla donde le dije: 'Vos podes ser del cuadro que quieras, yo no te voy a obligar, pero… no te lavo una camiseta de Boca ni te llevo a la Bombonera'”, recordó entre risas. “Muchos amigos míos me preguntaban cómo le iba a dar la oportunidad de elegir, pero yo creo que es decisión de él, como así también la religión, por eso, con la mamá no lo bautizamos. Nunca es ir adelante suyo, sino con él y detrás de él, para acompañarlo y ayudarlo a que tenga la mejor vida”.

En el caso de Cecilia, la semejanza la encontró en su maternidad de adolescentes, con la diferencia que ella no los cría sola como su personaje, sino acompañada por su marido, el cineasta Juan Taratuto. Sus hijos estuvieron en los dos lados del bullying, debido a que, en un comienzo, ambos fueron víctimas, pero, luego, uno de ellos pasó a ser victimario.

“Cuando nos enteramos en casa, con mi marido no lo podíamos creer. Nos preguntábamos cómo podía salir de nuestra casa esa crueldad, sobre todo habiendo estado del otro lado”, planteó Dopazo. “Creo que el principal motor del bullying es el miedo, entonces, si vos no estas de un lado, tenes que estar del polo opuesto y así entras a agredir y a humillar. Cuando estuvo mi hijo del lado de victimario, con Juan hicimos que le pidiera perdón a la persona, no solo en privado, sino también en todas las redes”, relató.

EN PRIMERA PERSONA

El bullying es una problemática social que, si bien se conoce masivamente con esa denominación desde hace pocos años, siempre existió en la sociedad. La diferencia radica en que, décadas atrás, se naturalizaban los hechos de acoso escolar, mientras que, hoy en día, a pesar de que siguen existiendo casos de este tipo de violencia, es un tema del que los adolescentes tienen mayor conocimiento y se trabaja en las aulas escolares.

“Cuando era chica me volvían loca porque usaba anteojos, como si fuera culpa mía, me comía unas agresiones espantosas. Después, un poco por el apellido, que me decían dos pasos”, recordó Cecilia, quien padeció la discriminación en carne propia. “Fue muy duro para mí cambiarme de colegio tan seguido. Era la nueva, la que no encajaba, eso era difícil”.

LA ADOLESCENCIA EN LA ACTUALIDAD

Al ser papá y mamá de adolescentes, tanto Pablo como Cecilia pueden comparar el contexto en el que ellos vivieron esa etapa de la vida con la que actualmente transitan sus descendientes. Más allá de sus experiencias puntuales, con el correr de los años, en muchos casos, la educación de los jóvenes fue cambiando y adaptándose a la realidad en la que están sumergidos.

“Se puede hablar de casi todos los temas, eso está buenísimo. A lo mejor un hijo te puede decir 'hasta acá' y, por supuesto, hay que respetar las vidas privadas. Pero yo creo que, hoy por hoy, se debe hablar de todo para estar atentos, incluso es mucho más saludable”, opinó la actriz.

“Estoy fascinado de poder vivir esta época de revelaciones y de poner en orden las cosas. Hay cosas que siento que se pasan de largo, pero, está bien que así sea para, después, encontrar un equilibrio. A mi casa vienen mucho los amigos de mi hijo y veo que tienen una linda relación entre ellos, incluso entre hombres y mujeres, a diferencia de nosotros que, a los 15, las chicas eran solo para estar en un baile y no teníamos más relación con ellas. Me parece una época de empoderamiento muy interesante y estoy chocho de estar viviéndola”, destacó Rago.

PRÓXIMAMENTE

En el caso de Dopazo, se encuentra trabajando en un proyecto teatral con el artista Atilio Veronelli. En dicho espectáculo, la actriz no solo estará sobre el escenario, sino que también se encuentra en la escritura del guion.

Mientras que Rago, forma parte del elenco de la exitosa telenovela diaria de Telefe, 100 días para enamorarse (2018), donde interpreta al padre de un chico transgénero, Juan (Maite Lanata) y vive idas y vueltas amorosas con Antonia (Nancy Dupláa). “Hacía mucho que no me pasaba que me saludaran en la calle por un personaje. El otro día, un taxista me decía: 'El trato que le están dando a la historia de Juan es muy importante'. Está bueno que un programa de televisión se vea en la cena y meta al público en este tipo de temas, para que se visibilicen”, consideró el actor.

Por otra parte, el actor estrenará en las próximas semanas la versión teatral del fenómeno cinematográfico Atracción Fatal, junto a Sofía Gala Castiglione, Laura Novoa, Esther Goris, Nicolás Pauls y Ana María Picchio, dirigidos por José María Muscari.

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