Rolando Gallego
19/09/2018 19:08

De visita en el país, primero por la 5 edición del Festival Internacional de Cine de las Alturas, y después por el 9 Festival Internacional de Cine y Formación en Derechos Humanos de las Personas Migrantes, Marcos Loayza presenta su cuarta película Averno (2018). El inclasificable film de Loayza recupera iconografía y folklore autóctono para construir un apasionante relato de búsqueda e identidad a partir de la necesidad de un joven por llegar al lugar del título y salvar a su tío. EscribiendoCine dialogó con el director, ganador además del premio a la mejor película de la Competencia Latinoamericana del (20) BAFICI.

Averno

(2018)

Hablás de lo difícil de poder filmar Averno, ¿qué sabías que no ibas a prescindir para plasmarla en imágenes?
La idea es compleja, es una película que tiene casi la mitad de las locaciones fabricadas, todas están intervenidas, hay maquillaje, 50 personajes, efectos especiales, era una maquinaria para hacerla grande y no valía hacerla con bajo presupuesto. Estoy contento con el resultado costo beneficio, porque es una película en la que pasan muchas cosas dentro de la pantalla, tenía que hacerse así y no de otra.

¿Imaginaste mucho tiempo la película? Es un film con muchas capas…
Ha tenido un tiempo de maduración, el guion se hizo en 2006, el nacimiento de héroe desde el punto de vista andino, Bolivia y creo que toda América Latina son países que no tienen héroes, tienen mártires, y para construir Nación necesitas de ellos, por eso recurrí a la mitología andina, creo que hay un pensamiento indoamericano con tres vertientes y quise trabajar con todas esas cosas. Más trataba de conseguir el dinero, más íbamos reflexionando, iba a bibliotecas buscando información.

Estás todo el tiempo pensando, dibujando, ¿cómo ordenas todo? ¿Te volvés loco?
Trabajo sobre el caos de alguna manera, junto muchas ideas y después las que quedan en mi memoria son las que valen, tengo muchas agendas, se van juntando capas, en Averno estaba la chola con cuernos al final, y es una sola toma, hay dibujos que tenía y los use, hay otras cosas como los santos decapitados, que sucedió y está en pocos libros de historia, indígenas que les daba tanta rabia que se llevaban la cabeza de los santos. Me gustaría que la gente conectara con esto.

En las funciones la gente conecta…
Hay gente que no, dice están locos, es una ópera mal hecha, es trucha, y otras que sí conectan, pero además no está contada desde la dramaturgia clásica.

Es una película compleja, con extrañamiento
Sí, y no es importante el conflicto, esa cosa de la motivación de los personajes, si fuera una película gringa le hubiesen robado al hermano, al hijo o amenazado de muerte. Es a otro nivel, funciona en algunos porque entienden los nexos, tiene sub capas de lectura. La película puede contarse por el tarot, el protagonista es el ahorcado, hay una lectura, esoterismo en el buen sentido, que están ocultas, en el juego. Las puedes encontrar o no.

Hay multiplicidad de capas, que seguramente se descubren en varios visionados…
Siempre busco en mis películas que puedan encontrar cosas en una segunda mirada, hay otras, como Los otros (2001), de Alejandro Amenábar, que no puedes, porque te das cuenta que al ver la trampa todo es artificio para contar ese final. Averno tiene muchos niveles y guiños.

¿Cuánto duró el rodaje?
Cinco semanas, muy fuerte, de noche, muy difícil de grabar, empezamos a adelantar locaciones y en las últimas estaban hasta pintando.

¿Editás en paralelo?
No, jamás, ni siquiera miro o reviso el material. Cuando termino le entrego el guion, el guion técnico y el material a mi editor argentino Fabio Pallero, hasta el primer corte, ahí lo veo, porque si uno mismo edita te vas perdonando y limpiando. El editor no vio el rodaje, pero me doy cuenta cómo está el guion.

¿Se estrenó en Bolivia?
Sí, nos fue relativamente bien, somos la segunda película nacional más taquillera en los últimos cinco años.

¿Cuántas películas se filman por año?
Este año es récord, como diez, seguimos en la cinemateca es muy bueno porque se sigue hablando.

¿Vas a las funciones?
No, entro un ratito para ver si está todo ok, se hicieron algunos debates, todo está en mi cabeza, pero tiene sustento, y ciertos antropólogos quieren conocer el origen de todo. Hay lecturas sobre confirmación de teoría de las conquistas en Averno, cuando Colón llega y conquista bota a los judíos, si hay delincuentes y militares que arrasan con todo, y judíos que conectan, como no son católicos, con los pueblos originarios, creando una cultura que no es católica y que no se ha ordenado en América Latina, y la película va por ahí.

Disparás ideas, ¿eso te gusta de tu cine?
Sí, cuando pones las cosas de corazón en tu obra eso va a interesarle a la gente, si cuidas otros aspectos tal vez la película desaparece.

¿Siempre quisiste dirigir cine?
No, yo quería hacer dibujos animados, e incluso fui a la cinemateca y me dieron película, fui a algunas productoras y me dijeron que era imposible, que era más fácil poner a un actor y filmarlo, sigo tentado en hacer animación.

Con algo autóctono…
Sí, ahora trabajo en mi próximo guion, ésta es la idea de romper con occidente, y quiero hacer algo reconciliándome con esto, voy a hacer La Odisea, pero es mi antojo, creo que hay una posibilidad de darle al espectador ciertas imágenes y secuencias que quedan. Siempre se ha discutido si el cine tiene que ser narración o poesía, para mí es narrativo, y el dogma es que no podés aburrir al espectador, sin hacer un cine falsamente poético. Creo que hubo varios intentos, Eliseo Subiela es uno, pero luego se diluye, y no es el primero que intenta y fracasa, y me tienta ir al fracaso.

Estás escribiendo y Averno sigue en festivales…
Sí, recién está empezando, tiene otro camino, no empezamos en un lugar grande, empezamos en Punta del Este, no es una película que iría a Cannes, allí la silbarían. El chip va por otro lado, algunos me decían que es una película que para mucha gente es carne cruda, y no sé si está bien o mal, pero es un camino. Mucha gente sale agradecida.

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