Rolando Gallego
16/09/2018 12:06

Recién llegada al país, invitada por SAGAI para brindar junto a su marido un taller intensivo de actuación, y participar del rodaje de Expansivas (2019) de Ramiro García Bogliano, Assumpta Serna, vuelve a Argentina tras muchos años de ausencia.  Con casi 50 películas en su haber, y habiendo participado de clásicos como Matador (1986) de Pedro Almodóvar, Yo, la peor de todas (1992) de María Luisa Bemberg, o El Maestro de Esgrima (1992) de Pedro Olea, EscribiendoCine se reunió con la estrella para hablar de la profesión, el cine y la televisión. "No es todo de un día para el otro que aparece un Ricardo Darín o un Javier Bardem", afirma.

Expansivas

(2019)

¿Por qué tardaste tanto en volver a Argentina, país que te siente tan cercana?
La escuela me quita mucho tiempo, siento al país como mi segunda casa, pero el rol que tengo ahora me impide viajar tanto. Con mi marido nos hemos organizado este año para poder hacerlo, y gracias a la invitación de SAGAI y el rodaje pudimos venir. Igual, y sé que es complicado, más en este momento, pero la libertad que te da esta profesión es maravillosa. Siempre pude escoger qué hacer y cuándo.

Uno te identifica con clásicos, y destaca tu trabajo en ellas, pero a vos ¿cuál es la película que más te gusta?
Tengo recuerdos maravillosos de muchas, y de gente tan importante con la que trabajé como Pedro Almodóvar, María Luisa Bemberg, Oscar Barney-Finn, Carlos Saura, pero hoy destaco Red de Libertad (2017) de Pablo Moreno, porque tiene el plus de la historia y además él ha sido un líder maravilloso. La película narra la historia de Helena Studler, hija de la caridad que salvó la vida de miles de prisioneros de las fuerzas nazis. Cuando el producto tiene esa veta biográfica además es más rico.

Actualmente vivimos un boom de las series, y principalmente las series españolas, vos has vivido el fenómeno desde cerca ¿qué diferencias ves entre esa época y la actual?
Yo llegué a América para participar de Falcon Crest

Que a propósito era un boom en España…
Sí, y creo que entre Dallas y Falcon Crest se hizo todo.

Pero luego participaste de grandes éxitos en España como Brigada Central, o más recientemente Los Borgia…
Sí, siempre España ha producido muchos éxitos, pero ahora se lo vive de otra manera con el surgimiento de muchas producciones, que dan trabajo a cientos de personas, pero hay que ser cuidadoso, cuando surgen estos fenómenos, liderados, como ahora, por plataformas como Netflix, Apple, Amazon, el peligro es que justamente esos actores lideren todo.

Existe en España alguna organización como SAGAI?
Sí, AISGE, Artistas Intérpretes, Sociedad de Gestión, que vino a ocupar un lugar importante para preservar los derechos de los actores. De hecho la presidí un tiempo, y logré, por ejemplo, que cuando venían con contratos que te hacían ceder tus derechos para que te doblaran en Miami, evitar eso, porque de esa manera perdías la posibilidad de cobrar luego por las repeticiones de tus películas o programas. Con SAGAI estamos trabajando para que eso se homologue aquí también, como forma de cuidar el trabajo entre todos. En España lamentablemente hemos padecido la industria del doblaje, que hace nivelar hacia abajo. En Portugal, por ejemplo ves a la gente hablar varios idiomas, y eso tiene que ver con respetar los idiomas originales de los productos audiovisuales. Aunque hoy en día en Netflix podés elegir el idioma y subtítulos, la gente por vagancia prefiere elegir hablada en castellano.

¿Con qué se van a encontrar los que participen del taller?
Principalmente vamos a trabajar sin mirar relojes, intensivamente, con un concepto incómodo, que es dejar de pensar a los actores como artistas, y verlos como técnicos.

Es raro lo que decís porque los actores siempre se definen como artistas…
Yo estoy más cercana a la noción del actor que trabaja con precisión, no es todo de un día para el otro que aparece un Ricardo Darín o un Javier Bardem, todo es técnica y trabajo. Mis actores preferidos son los ingleses que trabajan con técnica y precisión. En el taller vamos a hacer ejercicios, para que principalmente se vean más allá de ellos. En los rodajes siempre hay muchos egos, pero si comprendemos que somos técnicos todo es más simple y sencillo. Como dice mi marido “la vida tiene una sola toma”.

Es un concepto diferente…
Cuando en 1988 volví a España a rodar con Carlos Saura estaba muy mal porque no me veía en los planos, eran muy abiertos, venía de hacer TV en Estados Unidos y era todo muy diferente. Por eso la técnica es importante porque con ella eso que yo sentía cambia. Por ejemplo, hoy estoy haciendo algo que se relaciona a algo cuando empezás en la profesión, que es el ejercicio de un árbol, un árbol contento, triste, etc., y hoy puedo decir soy un olmo, en el espectáculo que hago junto a un concertista y una bailarina en “Concierto para un olmo”, donde soy un olmo, y la gente se me acerca y me dice, soy un árbol.

¿Qué le dirías a aquellos actores que buscan en la exposición rápida, por ejemplo en los realitys, el éxito?
Los entiendo, porque esta profesión es muy cambiante, hay incertidumbres, pero no te puedes quedar esperando a que suene el teléfono, tienes que reinventarte, yo lo he hecho, y ojalá mirándolo desde arriba, hubiese podido entender esto antes.

¿Qué podés adelantar de Expansivas y por qué decidiste participar en ella?
Llega en un momento clave sobre el rol de la mujer, expansiva es una onda, también una bala que te disparan a quema ropa y te destroza, habla de la violencia de género, son dos jóvenes, yo hago de tía de una de ellas, y leí el guion y me pareció maravilloso, muy bien narrado. Vi Penumbra (2012) y me pareció muy lograda, además Ramiro tiene el plus de ser de La Plata, haber trabajado en España, formarse en Cuba, es una persona que ha visto mucho, y eso se nota. En el set además compartí tiempo con su mujer, que hace el arte, y su hijo, que es súper educado, sorprende, ha estado allí participando de manera muy correcta.

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