Matías E. González
13/09/2018 11:30

Una actriz vive múltiples vidas. Experimenta tantas historias como personajes interprete. En la película Acusada (2018),dirigida por Gonzalo Tobal, Lali Espósito encarna a Dolores Dreier, una chica desanimada y desconcertada que espera con inquietud la sentencia judicial que determinará cómo pasará el resto de sus días. Dolores está sentada, con tensión, en el banquillo de los acusados para prestar declaración por el crimen de su mejor amiga, mientras que, Lali, está sentada, con entusiasmo, en el sillón de un cuarto de hotel para brindar una entrevista en la que imprime su sello personal, caracterizado por la espontaneidad, el humor y la simpatía.“Somos el agua y el aceite”, compara la actriz. EscribiendoCine conversa con Espósito sobre su preparación para el largometraje, los desafíos de su personaje y su presente.

Acusada

(2018)

UN ROMPECABEZAS OSCURO

La historia se centra en la joven Dolores Dreier (Lali Espósito), quien permanece como la única acusada por el brutal asesinato de su mejor amiga, ocurrido dos años atrás. Dolores se prepara para el juicio aislada en su casa, mientras la familia Dreier (Leonardo Sbaraglia, Inés Estévez), funciona como un equipo dispuesto a todo para defender a su hija. Acorralada por la evidencia, la joven debe enfrentarse a sus propias dudas sobre lo que verdaderamente sucedió.

El primer contacto del proyecto cinematográfico no fue directamente con Lali, sino con una persona muy cercana a ella que trabaja en el séptimo arte y estaba fascinado con que fuera parte del film. “Es el personaje para vos, voy a hacer que te conozcan. ¡Te tienen que ver!”, le decía el allegado a la actriz. El guion arribó a Espósito, quien lo leyó y se sintió cautivada por la historia que se desarrollaba a lo largo de las páginas. Ella ya había visto la ópera prima de Gonzalo Tobal, Villegas (2012), entonces, confiaba en que el cineasta podía hacer un “peliculón”.

“Voy a una prueba con Gonza para que me vea, a la que él temía que yo llegara con plumas y botas. Me dijo: '¡Por favor, venite sin una gota de maquillaje!'. Nos conocimos, hicimos unas escenas y, por suerte, me eligió”, recuerda entre risas Lali. “En cuanto él confió en mí, supe que era un laburo totalmente diverso y diferente a todo lo que yo conocía. Me gustó encarar ese universo de a poco, con mucho ensayo con [#Persona,5837.Gonza] y búsquedas hasta llegar al rodaje”.

El hecho de que fuera un desafío para su camino artístico, era uno de los mayores puntos de atracción para Espósito. “Soy fan de los desafíos. Todo el tiempo me gusta ponerme a prueba con cosas y esta película lo era al cien por ciento”, cuenta la actriz. “Estos son los personajes que te dicen: '¿Querías actuar?; entonces vení para acá'”, agrega.

AL BANQUILLO

En Acusada, Lali Espósito personifica a Dolores Dreier, una joven estudiante de diseño que, años después del sanguinario crimen de Camila, continúa como la única imputada por el hecho. Los días previos al juicio oral, se prepara puertas adentro, con la compañía de su familia y un equipo contratado exclusivamente para el control de su exposición en el banquillo, ya que, cada gesto y palabra que emita son analizados.

Para la construcción del personaje, en primer lugar, Lali se abrazó a todo lo que le indicaba el director y hacía “anotaciones mentales” de cada marca. Luego, la actriz conversó con profesionales que la informaron sobre la rigidez y la frialdad del ámbito judicial. A su vez, tuvo charlas con Diego, un amigo psicólogo suyo que, si bien no se especializa en casos criminales ni de acusados por cierto motivo, sí conoce desde cerca situaciones de gente en depresión absoluta. “Me abrió la cabeza porque el universo emocional que transita Dolores es muy profundo y oscuro, está alejado de lo que yo conozco. Empecé a comprender un montón de su psiquis”, expresa Espósito.

“Para mí, lo más difícil de todo fue encontrar una línea neutral para actuar, sin dejar que al personaje le pase lo que le estaba pasando, pero que uno no se de cuenta qué es lo que le está ocurriendo realmente en su cabeza. Esa línea fue heavy, por momentos era como enloquecedor dar en esa tecla que necesitábamos dar”, relata la actriz.

En la balanza del personaje y la actriz, son más las diferencias que las separan que las similitudes que las unen y, allí, es donde encuentra Espósito una de las cuestiones más interesantes a la hora de actuar. “Yo soy 'la vida es un carnaval', se describe a sí misma Lali, mientras que, Dolores, se muestra apagada y misteriosa.

En cuanto a la huella que la obra cinematográfica grabó en su vida, la artista manifiesta: “En lo personal, Acusada significó un desafío como actriz y un gran crecimiento en lo humano. Compartí el proyecto con gente que no conocía y aprendí de lo profesional y humano de esas personas, tanto de los actores como de quienes estaban detrás de cámaras, que son tan importantes. Encontré joyas y, Gonza, es una de ellas. A nivel artístico, fue el haber hecho algo tan diferente y, en especial, conocer de mí misma lugares, pensamientos y líneas de imaginación que no sabía que estaban ahí”.

TENSIÓN EN LA SALA

El rodaje de la película se llevó a cabo durante ocho semanas en la ciudad de Buenos Aires y alrededores. La casa de la familia Dreier y los Tribunales son los escenarios principales en los que se desarrollan los principales acontecimientos de la historia.

Sobre la experiencia de filmar en un ámbito judicial, Lali describe: “El ambiente en si ya me predisponía a algo muy denso, que me venía bárbaro. En toda la etapa del juicio, yo solo mantenía la línea de pensamiento de Dolores en esa situación, pero, toda esa incomodidad y tensión, ya me la daba el lugar”. Asimismo, agrega sobre la posición de la joven Dreier: “La situación del juicio, cómo están hablando otros sobre vos delante de tus padres, las cosas de tu intimidad tiradas en la mesa ante miles de personas y toda esa sensación de vergüenza, se te hace muy feo,así no seas ni siquiera la persona acusada que está ahí sentada”.

En el caso puntual de las instancias judiciales a las que se somete Dolores, se rodaron durante una semana: “Todos estábamos metidísimos en el juicio. Era increíble la reacción de los presentes, cómo gritaban, porque todo era muy intenso de verdad. Eso le dio el realismo que tiene la película”.

Gonzalo Tobal y Lali se dieron cuenta que, aunque venían de lugares diferentes, podían tener un diálogo común y entenderse perfecto. Lo que lo conectó al cineasta con la actriz y, por eso la eligió y se jugó por ella, fue su disposición para arriesgarse de lleno a los desafíos. Fue tal la afinidad que generaron como director y protagonista que, hoy en día, son amigos.

“Para siempre llevaré en mi corazón su confianza de entregar una película con la que trabajó durante años a mí que, a priori, no me tenía en mente para el papel y, después, confió en que yo tenía que ser Dolores. Por otro lado, me llevo la persona que es”, destaca. “Uno se cruza con mucha gente talentosa, con visiones espectaculares en la música, en el cine, en la tele. En los trabajos que hice, he tenido diamantecitos que conocí y digo: '¡Es espectacular!'. Así como también, mucha gente que no, porque hay personas muy geniales pero con dificultades humanas. Cruzarme con gente que tuvo un lugar muy importante en el proyecto y con un nivel tan grande de humanidad y de amor, es algo que me llevo”, agradece.

TODOS ME MIRAN

La opinión pública puede ser el peor juez. Pasó el tiempo, pero, la joven Dreier sigue involucrada en el caso de gran exposición mediática que la puso en el centro de la escena. Aún no fue dictada la sentencia, no obstante, todo el mundo tiene una postura tomada acerca de su inocencia o culpabilidad.

“Lo que Gonza plantea es cuánto termina pesando cómo se cuenta mediáticamente el caso. Eso es una locura porque realmente es algo que socialmente vivimos todos”, opina. “Siento que los medios se manejan como se manejan, la gente cree, a veces, lo que quiere creer y lo que escuchó de oído, generalmente ni siquiera sabe quién es esa persona a la que se está juzgando”, añade.

Acerca de la vorágine de los tópicos que se abordan en los medios masivos de comunicación y su posterior impacto en el público, argumenta: “Nos sentimos con el derecho a opinar y decir una verdad al respecto de cualquier tema”.

EL JUICIO VENECIANO

El largometraje integró la lista de películas que compitieron por el León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia. La actriz recorrió la ciudad italiana de los canales, acompañada por su compañero Leonardo Sbaraglia y por el director. El equipo del film vivió días intensos, repletos de notas y sesiones de fotos por la participación de la película en el reconocido certamen cinematográfico.

La proyección de Acusada en el festival se dividió en dos momentos. Durante la exhibición de la película en la pantalla grande, la tensión reinó en el espacio, ya que el público estaba atrapado por la historia presentada, mientras que, al concluir la cinta, estallaron los aplausos y los comentarios respecto a lo observado.

“Los premios y lo que está empezando a pasar en los festivales nos demuestra, en especial a Gonza, que es una gran película. Eso es una dicha total”, destaca Espósito.

El recorrido festivalero del largometraje continuó en el Festival Internacional de Cine de Toronto, en la categoría World Contemporary Cinema, donde la actriz no pudo estar presente, pero representó al film Gonzalo Tobal. Ahora, la actriz espera ansiosa el estreno de Acusada en las salas argentinas.

UNA ARTISTA MULTIFACÉTICA

El camino artístico de Lali es heterogéneo. Actriz, bailarina, cantante y compositora son algunas de las facetas que ha desarrollado a lo largo de los años. Gracias a su formación y talento, ha logrado destacarse en cada uno de los proyectos de los que forma parte, dirigidos a múltiples espectadores.

“Es la manera que yo concibo el arte. No subestimo la inteligencia del público que te ve variar de proyectos, al contrario, siempre confío que la gente entiende perfecto las movidas artísticas que nos animamos a hacer. Las ve, las comprende y las acompaña. Creo que, a veces, el artista mismo se come el mote que se le pone, ,'soy artista de comedia'. Yo no creo en las etiquetas”, explica Lali.

Cuando era pequeña, fue alumna de la “escuela artística” de Cris Morena e integró las producciones infanto juveniles más exitosas de la tv argentina, que obtuvieron fanáticos tanto a nivel local como internacional: interpretó a Malena “Coco” en Rincón de Luz (2003), Robertita en Floricienta (2004-2005), Agustina en Chiquititas (2006) y Mar en Casi Ángeles (2007-2010). De más grande, protagonizó la tira diaria Esperanza Mía (2015-2016). Las ficciones tuvieron sus versiones teatrales, en las que Espósito mostró con su desempeño que el escenario era su lugar.

Previo a su trabajo en Acusada, la actriz ya había experimentado la experiencia cinematográfica a partir de La pelea de mi vida (2012), dirigida por Jorge Nisco, el documental Teen Angels: El adiós 3D (2013) de Juan Manuel Jimenez, el film peruano A los 40 (2014) de Bruno Ascenzo y la comedia Permitidos (2016) de Ariel Winograd.

Más allá de la actuación, la artista desarrolló su vocación musical, que incluyó los lanzamientos de los discos de estudio A bailar (2014), Soy (2016) y Brava (2018). Todos los álbumes acompañados por presentaciones en importantes escenarios del mundo.

“Yo ya soy una señora”, dice Espósito entre risas. “De verdad, tengo otra edad y creo que uno, naturalmente, empieza a elegir proyectos consecuentes con la edad y la circunstancia que está viviendo. Si me quisiera quedar en mi imagen de antes, sería raro, porque como artista me estancaría y me aburriría de mi misma al instante. Tiene que ver con los momentos de uno y con la valentía de defender esos momentos”, concluye Lali.

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