Rolando Gallego
20/08/2018 13:17

Hace 25 años Eleonora Wexler era dirigida por Pablo César por primera vez en Fuego gris (1993), con música de Luis Alberto Spinetta. El tiempo pasó y forjó una carrera que la tuvo como protagonista de varios envíos televisivos, pero que en el último tiempo la acercaron al teatro y al cine con papeles sólidos y potentes. En Pensando en él (2018) su nueva colaboración con César, interpreta a Victoria Ocampo, ícono de la literatura y el feminismo, y su encuentro con Rabindranath Tagore, poeta indio con quien mantuvo un platónico romance. “Estoy cada vez más convencida que las cosas que te llegan tienen que ver con el momento justo”, dice en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

Pensando en él

(2018)

La película llega en un momento en el que la lucha por la igualdad de género y el rol de la mujer avanza. ¿Qué sentiste cuando te ofrecieron interpretar a una figura clave del feminismo?
Un desafío enorme y dije quiero conocer más de esta mujer, así como me pasó en otro momento para interpretar a Eva Perón, también me faltaba información para conocer a esa mujer. Son muy ricas, más allá de la ideología, mundos ricos para contar. Comencé a investigar sobre ella, a empaparme sobre ella, más allá que tengo que contar algo muy puntual en este caso, la relación con Tagore, está focalizado en eso, pero hay esbozos de esta mujer, luchadora, libre pensadora, con una independencia diferente en ese momento, en un mundo absolutamente machista, manejaba, es verdad la anécdota que cuenta la película, usaba pantalones, impulsó el voto femenino.

La película habla del amor entre Ocampo y Tagore…
Sí, puntualmente es una relación, entre oriente y occidente, qué le pasa cuando entra en esa librería cuando va a ver a su amante y encuentra el Gitanjali, cantos de amor, de ese hombre que descubre en ese momento, algo que para una mujer tan instruida y leída se da cuenta que no conocía y quiere conocerlo y se da la casualidad que en el ’24 iba a viajar a Perú, quiere alojarlo en la casa, pero no puede y lo ubica en la casa de una prima. Es una historia de amor, platónica, no física, de admiración, más allá de las palabras, de la contemplación, de la naturaleza, de una Ocampo que se conoce poco, donde transita más su sensibilidad, el descubrir. Tenía miedo cómo contarla, son personajes íconos, difíciles, y pensé que si iba a contar eso que estaba escrito, su admiración por él, que la llevó a exponer sus dibujos en París. Fue un amor que duró muchos años, y sin embargo, su derecho como mujer independiente prevaleció ante la proposición de irse con él, se quedó por su proyecto de la revista Sur. Victoria prioriza su libertad de expresión de lo que quiere contar frente a todo.

¿Qué sentís al poder hacer cine de época?
Me fascina, es otro mundo, es ver cómo hablaban, cómo se relacionaban, los límites, la cultura, el comportamiento, las mujeres, los niños. Es estar en otra época y ver cómo la puedo recrear en otra época, más allá que fuese una avanzada, sos un personaje de ese momento, hay un contexto y vas a ese mundo de ese momento, hay formas que se mantienen, expresiones, formas de caminar, de vestirse, con los peinados, de maquillarse, tocarse o no tocarse, un mundo distinto, me encanta, haría un montón de películas de época, un montón.

Es una película difícil en el sentido que tiene otro tiempo narrativo ¿qué te gustaría que pase con ella?
No es la típica película comercial, es poética, sensible, es una reflexión a la educación, fundamentalmente, fíjate lo que pasaba en Santi Niketan, lo que pasaba con los niños, los más grandes, con el otro, la naturaleza. Es una película de gran sensibilidad, es bella, es una película de mucha ternura, cada personaje descubre a través del otro algo muy placentero para ellos mismos.

¿Cómo fue el reencuentro con Pablo César tras Fuego gris?
Muchos años, nos hicimos muy amigos con él, es un ser muy especial, generoso, me dio esta posibilidad hermosa, después viajamos a India juntos, a presentarla en un festival, lo volví loco, es una hermosa experiencia porque como lo ves es también filmando, es muy riguroso, no para hasta que las escenas salgan como soñó en su cabeza, tampoco es un necio, sabía qué quería contar, y tiene un punto de partida interesante que era el buen guion, los actores después engarzan con él, pero el punto de partida era necesario. Pablo nos fue llevando, y fue muy fuerte trabajar con Victor Banerjee (Tagore), conecté con él, deje que todo fluya.

Hay escenas bellas ¿cómo las prepararon desde lo icónico?
Por ejemplo, le pedí que me pusiera una música muy especial, y ya está, así salió todo.

¿Cómo sigue el año?
Vuelvo a hacer en Hasta Trilce La Maldecida de Fedra por seis lunes de septiembre y octubre, hice una participación en Un Gallo Para Esculapio, sigo en la tercera, va directamente a TNT, no lo compró la TV de aire. Hice una participación de un ciclo nuevo de Telefé, es un año muy tranquilo. Tengo una propuesta para teatro para el año que viene y una película, pero no lo tengo todo cerrado, es un año en el que todo se pospuso, lo de octubre pasó para el año que viene. Tranquila y con la posibilidad de elegir.

En los últimos años has podido elegir diferentes roles y composiciones…
Está bueno para explorar otras cosas y ver qué llega, creo que lo que viene, viene por algo, y después vos decidís. Estoy cada vez más convencida que las cosas que te llegan tienen que ver con el momento justo.

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