Rolando Gallego
20/08/2018 13:05

Potente ópera prima, La educación del Rey (2017) de Santiago Esteves, narra la relación entre un joven (Matías Encinas) y un veterano oficial de seguridad (Germán de Silva) que se conocen de manera fortuita. Ambos estrecharán un vínculo en el cual las lecciones acercarán al joven a un lugar diferente en la agobiante realidad que vivía. "Espero que pueda ser leída como una película de género que intenta acercarse al género más allá de los presupuestos, de las estrellas, y que tiene afecto por un tipo de relato", afirma Esteves en diálogo con EscribiendoCine.

La educación del Rey

(2017)

¿Cómo surge la idea de hacer la película?
En 2013 Juan Manuel Bordón, mi co guionista me trajo como un primer boceto, él es periodista, trabajaba en policiales de Clarín en ese momento, y estaba metido en el tema de las empresas de seguridad privada. El boceto ya tenía el título, para utilizar la idea del rey como el artículo de su nombre Reynaldo y una educación sentimental entre un tipo que se estaba jubilando de este tipo de empresas y el chiquito que aparece escapándose de la casa de la madre. Primero la escribimos como una miniserie, pensando que la extensión del relato podía ayudar a una educación que se fuera dando por lecciones. La filmamos como miniserie en Mendoza y cuando la terminamos, por cierta coyuntura, y no sabíamos si la iban a pasar o no, porque los derechos eran del Estado, no sabíamos si la iban a guardar, y por otro lado, yo, que soy montajista, sentía que la extensión de la serie hacia que se perdiera mucho del impulso que tenía la relación de los personajes. Entonces la empecé a re editar como largometraje.

¿Se llegó a ver como miniserie?
Se vio en 2016 en Mendoza, fue bastante popular, y luego en la Televisión Pública, luego la presenté en Cine en Construcción en San Sebastián, ganamos el premio y conseguimos financiamiento para rodar escenas que sentía que iban a complementar el largo. Fue un proceso con muchas etapas de escritura pero me pone contento que terminó de armarse un relato bastante consistente, más allá de los vericuetos que hubo de escritura y producción.

Compusiste con los dos rodajes el largo ¿cómo fue el proceso de montaje entre los materiales existentes y los nuevos?
Usé el material ya grabado y filmé nuevas escenas, fue como una ingeniería de reestructuración.

¿Fue más difícil rodarla o hacer esa ingeniería?
Como yo soy montajista me resultó mucho más difícil rodarla, por la falta de experiencia, ensamblarla, sentarme con el material es lo que más disfruto y entiendo, el rodaje fue lo más novedoso, y al editar redescubrí mucho del material porque habíamos trabajado con tiempos casi televisivos.

¿Cómo seleccionaste al casting? ¿Ya habías pensado en alguno?
Germán de Silva era la idea que teníamos de entrada, vivo en Buenos Aires hace tiempo y quería cruzar con Mendoza, actores locales que no habían sido vistos nunca y algunos jugadores como Germán para darle un nivel de verdad muy fuerte. En Mendoza hicimos un casting larguísimo para encontrar a los actores, al no haber cultura audiovisual no podíamos dejar de ir a ver a los talleres, y allí los encontramos.

¿Viste muchos actores antes de encontrar a Matías Encinas?
No tantos para su rol porque no hice casting abierto, era más ir a buscarlo a talleres, hasta que apareció Matías que fue increíble, de las cosas que más me gustan de la película es su trabajo, y eso que no había hecho muchas cosas antes, más que unas obras pequeñas, empezó el rodaje con 17 años y atravesó todo y fue verlo cómo se convertía en actor, fogueándose con Germán o con Jorge Prado, el otro veterano porteño, hubo algo de tomarse increíblemente en serio el trabajo y en las primera proyecciones me sorprendió la precisión que había logrado, principalmente en los primeros planos, hay cosas muy difíciles para alguien que no había hecho nada, fue un descubrimiento y la mezcla entre actores noveles y experimentados también es un ejemplo de la educación que habla la película.

¿Qué sabías que no ibas a hacer en la propuesta?
En relación al género y cómo se había trabajado en Argentina había algo que no me gustaba, venía sintiendo algo sobre todo en el lenguaje de lo que se estaba trabajando, como si todos los diálogos de las películas de género, salvo algunas excepciones como las de Adolfo Aristarain de alguna época, Nueve reinas y otras de Fabián Bielinsky y Hugo Fregonese, referentes argentinos dentro del género, lo que falla es el lenguaje. Creía que eso había que trabajarlo mucho, porque hay que dar información para dar sensación de mundo, y un verosímil extremo te acerca al documental y eso no queríamos que pasara. También tengo antecedentes potentes, como Jean Pierre Melville, Fritz Lang o incluso el Buñuel de Los olvidados, a quienes revisamos mucho antes de hacer la película.

Los diálogos son muy reales…
Hay un slang mendocino, escuchamos mucho a los actores jóvenes. Ese fue el trabajo más delicado, algo que rinde más en una película con pocos recursos, por eso entiendo que podés ir desde adentro hacia afuera, desde el lenguaje a los personajes.

Hay un trabajo musical sonoro muy interesante ¿cómo surgió?
La música la hizo Mario Galván, alguien con mucho conocimiento sobre sonido argentino.

¿Pensabas en utilizar recursos folklóricos?
Sí, que había algo percusivo, y Mario tenía muy buenos percusionistas grabados, les pidió permiso, él es pianista, buscamos un guitarrista y luego recorrimos diferentes ritmos. Grabó al guitarrista así nomás y cuando íbamos editando estuvo al lado mío e iba ejecutando.

¿Qué otros géneros te gustaría explorar en tus próximas realizaciones?
El policial es un género que a mí me gusta por la relación que establece con el espectador, una tensión, un diálogo muy directo y transparente, entre el que está mirando y quien hace las cosas. Hay algo de ese cine, que creo que en Argentina nunca se terminó de dar bien esa relación, es un género que me gusta tanto, desde muy chico, casi como una relación afectiva con esos relatos y creo que seguiré haciendo películas en ese sentido, porque son exigentes en términos de lo que te van permitiendo hacer como director, conocimiento muy bien de los tiempos, climas y atmósferas.

¿Expectativas ante el estreno?
El estreno argentino, más allá de hacerlo en un mes difícil estamos apostando mucho a la relación del público con la película, creemos que es transparente, se relaciona con quien la ve de una manera muy directa y generará un boca a boca. Espero que pueda ser leída como una película de género que intenta acercarse al género más allá de los presupuestos, de las estrellas, y que tiene afecto por un tipo de relato. Es un relato muy popular y muy querido pero que no siempre se hace como se debe hacer.

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