Matías E. González
08/08/2018 11:04

La sección “Policiales” de los medios masivos de comunicación se actualiza minuto a minuto, ya que van superponiéndose diferentes hechos y sujetos. Sin embargo, hay determinados casos que perduran en el imaginario de la sociedad argentina, ya sea por la magnitud de los crímenes, por determinadas características de las personas involucradas en los acontecimientos o por la metodología utilizada en los diferentes sucesos. Los años pasan, pero los casos criminales del Clan Puccio y de Carlos Robledo Puch, perduran en el tiempo. Ambos han inspirado producciones audiovisuales, de las que el Chino Darín ha formado parte: el primero, dio origen a la serie Historia de un clan (2015) y, el segundo, a la película El Ángel (2018). EscribiendoCine conversó con el actor sobre su trabajo en el largometraje basado en la vida de Robledo Puch, su experiencia laboral con Luis Ortega y sus búsquedas artísticas, entre otros temas.

El Ángel

(2018)

UNA HISTORIA INTRIGANTE

El relato se enmarca en el año 1971, en Buenos Aires, donde vive Carlitos Robledo Puch (Lorenzo Ferro), un joven de 17 años, con rulos rubios que caen sobre su cara de niño. Robledo Puch se encariñó desde chico con lo ajeno, pero, fue en la temprana adolescencia cuando descubrió que su vocación era ser ladrón. En su nuevo colegio, conoce a Ramón (Chino Darín), por quien siente atracción inmediata y decide llamar su atención. Juntos comienzan una historia de descubrimiento, amor y crimen. El largometraje está inspirado en la historia de Carlos, conocido mediáticamente como “El Ángel de la Muerte”, a quien se le adjudican más de cuarenta robos y once asesinatos y quien, desde hace más de 45 años, permanece en prisión.

Chino Darín llegó al proyecto cinematográfico, luego de ser convocado por el cineasta del film, Luis Ortega, quien ya conocía al actor por haber trabajado juntos en la serie de Telefe, Historia de un clan. Allí, el Chino había personificado a Alejandro “Alex” Puccio, un jugador de rugby, que formó parte de un clan que se dedicaba a los secuestros extorsivos, y posteriores asesinatos, de personas adineradas, durante los años 80. Tanto la ficción televisiva como la película El Ángel, tuvieron su origen en los libros escritos por el periodista Rodolfo Palacios, quien entrevistó personalmente a los criminales Arquímedes Puccio y Carlos Robledo Puch.

Luis Ortega”, afirmó con seguridad el actor, sobre el principal factor que lo cautivó del proyecto. “Además, el caso de Robledo Puch siempre me llamó mucho la atención porque es icónico. Conocía un poco por encima los hechos y me parecía una historia fuerte para hacer una película”. Por otra parte, agregó entre risas: “Tal vez, si Luis me decía que íbamos a hacer la historia de La cenicienta, estaba igual”.

La vida criminal de “El Ángel de la Muerte” está cargada de acontecimientos impactantes. Un aspecto que impresionó al actor, fue la relación existente entre los casos de Puccio y Robledo Puch. “Cuando estaba investigando para Historia de un clan, me enteré que uno de los hombres asesinados por los Puccio, tenía familia dueña de un supermercado, donde años antes había entrado a robar Robledo y había matado al tipo de la garita. Me quedó ese hecho, no solo por la extrañeza de que mató a un tipo que estaba durmiendo, sino, porque, además, era un link entre las dos historias y, eso, me generaba una intriga particular”. La edad del criminal fue otra de las cuestiones que lo sorprendió: “Era un pibe muy joven con una carga de asesinatos terrible”.

EL CÓMPLICE

En la película, Darín da vida a Ramón, uno de los compañeros de fechorías de Carlitos. Los jóvenes se conocen en la escuela industrial y forjan un estrecho vínculo, lleno de interrogantes. El personaje fue creado por Ortega para que lo interpretara el actor, por lo que, el anclaje real que tenía era netamente inspiracional en ciertos hechos de la historia criminal.

Luis nos daba películas que nos servían de inspiración para ver cómo los hombres, que mostraba el cine de los años 70, se miraban y relacionaban, cómo bailaban y fumaban. Estos hombres tenían algo estructurado de la mirada para afuera, pero, adentro, les podían estar pasando mil cosas”, describió Darín.

Respecto a similitudes y diferencias con su personaje, el Chino expresó con sinceridad: “No tiene un carajo que ver conmigo, por una cuestión de ética, de mentalidad, de aspiraciones, de contexto en el que fue criado… ¡No nos parecemos en nada, estamos en dos mundos opuestos! Sin embargo, siempre hay puntos de conexión y el hecho que te toque ponerle el cuerpo, indefectiblemente, va a hacer que alguno de los recursos que utilices sean los que conoces”, argumentó. “Aunque no nos parecemos en un montón de aspectos, en definitiva, somos de la misma generación. Creo que tengo cierta relación con mi costado femenino que puede tener Ramón”, consideró.

BUENOS MUCHACHOS

El primer encuentro entre Darín y Lorenzo Ferro fue en un evento. Al poco tiempo, comenzaron los ensayos. El Chino llegó a suelo argentino, luego de varios meses de trabajo en España, y se reencontró con Toto, quien venía preparándose puertas adentro. “Empezamos desde lo físico, de poner música de la época y bailar hasta pelearnos. Hacíamos cosas como si fuésemos dos hermanos, que está la confianza en el tacto, pero, a la vez, puede haber pica y se pueden cagar a piñas. Trabajamos con la masculinidad en un terreno de juego físico y, también, buscamos la femineidad en esos lugares, en las miradas, en el contacto y la forma de moverse”, recordó.

En paralelo a la etapa formal de las prácticas, Luis les indicó a los protagonistas: “Conózcanse”. Por esta razón, extracurricularmente, Lorenzo y el Chino, optaron por volver juntos de varios ensayos, para ganar confianza y, luego, poder trasladarla al momento de rodar.

Sobre la experiencia de compartir película con Lorenzo, Darín destacó: “La verdad que la pasamos muy bien. Yo venía de un desgaste muy heavy de un proyecto anterior, completamente desmoralizado con la carrera del actor, porque son estas cosas que te pasan y estaba un poco nublado. Por suerte, sabía que estaba Luis haciendo este proyecto y, eso, casi que me obligó a formar parte. En el medio, me encontré con este pibe que tiene una energía arrolladora, entonces, redescubrí el mundo de la actuación, que Lorenzo lo estaba descubriendo. A través de los ojos de él, empecé a recuperar el entusiasmo y las ganas”.

TRAS LOS PASOS DEL MAESTRO

A través de El Ángel, Luis debuta en el cine mainstream, ya que, sus films anteriores pertenecían al circuito independiente: Caja negra, en 1999, Monobloc, en 2004, Los santos sucios, en 2009, Verano Maldito, en 2010, Dromómanos, en 2011 y Lulu, en 2014. La creatividad y la valentía de Ortega son dos aspectos que Darín halagó sobre el trabajo del cineasta.

Luis es un tipo que sobresale por su impronta, tiene sensibilidad y permeabilidad a lo que va pasando. Aplica su poética a hechos crudos, duros y reales, lo que hace a las historias tridimensionales y vivenciales, no se queda sólo en la crónica. Además, tiene una concepción estética y musical distintiva”, elogió el Chino. “Me parece muy valiente su apuesta en la película a una historia de amor que atraviese la historia y muestra cuáles son las flaquezas y las fortalezas de los personajes”.

El proceso creativo de Ortega, en cada producción audiovisual, no tiene límites rígidos, debido a que, presta atención a las circunstancias del rodaje mismo y, allí, encuentra nuevos elementos que incorpora a la obra artística. El cineasta tiene la habilidad de planificar todas las acciones de la filmación y, a su vez, soltarse para poder “meter mano” y crear en el instante. “Es muy Let it be, pero tiene muy claro que es lo que quiere y que no”.

El director no juzga a los protagonistas del film, sino que presenta el accionar de cada uno de ellos, las relaciones que los unen y/o distancian, sus debilidades y habilidades, yendo más allá de los arquetipos y la superficie de los hechos. “Él se pone a indagar un poco más allá, y se la juega, porque se mete en lugares incómodos. Todos estos personajes, por más monstruosos que los creamos, son humanos, desde su concepción hasta su muerte”, sostuvo el actor.

SER ARTISTA

Uno de los tópicos que plantea la película tiene que ver con las aspiraciones, siendo la fama una de las metas que se propone alcanzar Ramón. En el caso del Chino, se considera “un poco enemigo de las ilusiones y las expectativas”, por lo que le gusta pensar su camino paso a paso. “Me parece que está bueno soñar y proponerse cosas, pero, en mi caso, no suelen ser muy concretas. Afortunadamente, se me viene dando que me convoquen para formar parte de proyectos interesantes, con historias que valen la pena contar y, para un actor, no hay nada mejor que eso y que rodearse de gente talentosa, como en esta película, que es un placer y un aprendizaje”.

En el año 2016, el actor estrenó productora propia, ya que fundó junto a su padre, Ricardo Darín, y otros socios, Kenya Films. A su vez, el emprendimiento ya tuvo su primer producto en la cartelera local, que fue el film El amor menos pensado (2018), dirigido por Juan Vera y protagonizado por Ricardo Darín y Mercedes Morán. “Espero que la productora sea otra punta para poder desarrollar proyectos nuestros y encausar películas e historias que nos interesen contar”.

Al ser hijo de un actor, hay ciertas herramientas y recursos que el Chino fue incorporando desde chico y le sirvieron para emprender su propio recorrido artístico. “Quieras o no, es difícil saberlo en el momento, pero, probablemente, el hecho de haber estado en mil sets de pendejo, te da cierta familiaridad con el espacio y no sentís que llegaste de un ovni y caes en un ambiente que te resulta hostil. Esas experiencias te acercan a lo que es el trabajo, sin ser algo formal, porque tiene que ver con el ámbito donde te moviste desde chico”.

ESTRENO INTERNACIONAL

La película tuvo su premiere mundial en el 71 Festival de Cannes, donde compitió en la sección Una cierta mirada. El director Luis Ortega y el productor Pedro Almodóvar presentaron el largometraje desde el escenario y, luego, se proyectó el film. Una vez concluida la función, se encendieron las luces y emergieron los aplausos de los presentes, sumados al abrazo del equipo de la obra audiovisual.

“Estar en Cannes fue un plus increíble, porque tenes una película que se valora en otro lado del planeta, en un lugar que es medio La Meca del Cine, y eso está muy bueno”, agradeció el Chino. “Nos encontramos con la valoración de simbolismos y recursos que son de Luis y están en la película. Fue una experiencia muy enriquecedora”, añadió el actor.

A modo de síntesis sobre su paso por El Ángel, Darín reflexionó: “Ojalá esta película sirva para entender que la libertad es indispensable y depende de uno”.

Comentarios