Matías E. González
05/08/2018 14:06

Los personajes constituyen uno de los factores clave dentro de toda ficción audiovisual. A partir de lo pautado por el equipo autoral en el libreto de una telenovela y por las indicaciones de las personas encargadas de la dirección, sumado al trabajo realizado por el actor o la actriz que lleva adelante la interpretación, esa persona ficticia puede traspasar la pantalla chica y cautivar la atención del público a lo largo del desarrollo de los capítulos. Sin embargo, en el caso de Juan, el chico transgénero personificado, con compromiso y talento, por Maite Lanata en la tira diaria de Telefe 100 días para enamorarse, la repercusión generada en los televidentes fue instantánea, tanto en redes sociales como en mesas familiares. EscribiendoCine conversó con la actriz acerca de la responsabilidad de llevar a cabo su personaje, la recepción del público y su trabajo en la pantalla grande, entre otros temas.

Yanka y el espíritu del volcán

(2018)

100 DÍAS PARA APRENDER

La exitosa telenovela, que se emite de lunes a jueves a las 21.45, cuenta la historia de las amigas Laura (Carla Peterson) y Antonia (Nancy Dupláa), quienes viven cambios en sus vidas cotidianas. En el caso de Laura, tras un desgaste matrimonial, acuerda con su marido Gastón (Juan Minujín), tomarse alrededor de tres meses para ver si aún desean seguir juntos, mientras que, Antonia se reencuentra con Diego (Luciano Castro), el amor de su juventud y padre biológico de su hijo. Maite Lanata interpreta a Juan, un chico transgénero, hijo de Antonia y Diego y, a su vez, criado por Coco (Pablo Rago), quien es la pareja de su madre. La ficción, entre otros temas, retrata el período de transición de género del adolescente, por lo que, inicialmente, Lanata personificó a Juani, una chica que no se hallaba en su cuerpo.

“Se habla mucho de que las novelas tienen que estar masticadas para el público y con esta ficción se demuestra que no, que tienen más rating cuestiones que en la sociedad están muy vigentes o en las que se está luchando mucho. De repente, un personaje que nunca se tocó, con una temática social, llega al público de una manera impresionante, sin tratarlo suavemente, sino yendo a fondo y con seriedad”, destacó Maite.

La actriz no debió pasar por la instancia de casting ya que había participado en varias ficciones de la productora Underground, a cargo de Sebastián Ortega y Pablo Culell. Formó parte del episodio “Los niños que escriben en el cielo”, correspondiente al unitario Lo que el tiempo nos dejó (2010), estuvo en “Día del niño”, perteneciente al unitario La celebración (2014) y trabajó en los primeros capítulos de la serie El Marginal (2016), donde hizo a Luna Lunati, la hija de un importante Juez de la Nación, que permanecía secuestrada en una cárcel.

“Underground es una de las mejores productoras que hay en este momento. Toca temas que nunca se abordaron y los productos son muy cuidados”, elogió Lanata. “En principio, me plantearon que iba a hacer un personaje secundario, que era un chico trans y, ahí, empezaron a surgir algunas dudas, porque no sabía si ya iba a estar operado, o no. Al final, se decidió que se iba a ver todo el tránsito, para visibilizar el proceso”, agregó.

COMPROMISO ACTORAL Y SOCIAL

100 días para enamorarse innova en el terreno de las ficciones locales al abordar una cuestión invisibilizada, como es la transición de género de una adolescente a un adolescente trans, debido a que, esto no se ha retratado con frecuencia en las telenovelas argentinas. Para las escenas de Juani, en el inicio de la tira diaria, y de Juan, durante el desarrollo, el equipo autoral dialoga con la Asociación de Familias Diversas de Argentina (AFDA).

“Se decidió que iba a ser un personaje con su orientación sexual definida, es decir, que le gustaban las mujeres, pero que, su identidad de género, la tenía en duda. Al principio de la novela, llegaron un par de críticas diciendo: 'las lesbianas no son todas masculinas, siempre nos encasillan', pero, fueron muy pocos esos comentarios porque después se vio para que lado iba el personaje, y está bueno que no se está cayendo en ningún estereotipo”, expresó Maite. “Se ve toda la transición y eso es interesante porque muchos chicos y chicas se ven reflejados/as en algunas cuestiones”, añadió.

Para la construcción de su personaje, la actriz vio dos largometrajes: por un lado, el documental español El Sexo Sentido (2014), que muestra la transexualidad en menores de edad, donde se retratan sus vidas cotidianas con sus familias y los problemas sociales, médicos y legales a los que se enfrentan y, por otro lado, la película estadounidense Conociendo a Ray (About Ray, 2014), que se centra en una joven de Nueva York que comienza su transición de mujer a hombre.

“En cuanto a las posturas físicas, empecé a mirar a los hombres porque me pregunté: 'Si yo quiero ser como un hombre, ¿qué me gustaría?'. Me oculté los pechos y me levanté un poco la remera para taparlos, tomé una postura más encorvada, y en eso me ayudó, sobretodo, mi vieja, que me fue preparando. Porque esas cosas, por ahí, uno se las olvida a la hora de estudiar la letra o pensar mucho en el texto, entonces, está bueno que si tenés un actor externo, tipo coach, te diga: '¡Acordate de esto!'. Después, se me fue naturalizando esa postura, y fluyó”, describió Lanata.

Por otra parte, Maite conversó con el actor trans Lautaro Giménez, además de conocer distintas historias de vida que le sirvieron para el armado del personaje. A la actriz, la marcó escuchar cómo ellos tuvieron que decir lo que les pasaba, la culpa que sentían y el miedo que tenían de contárselo a sus papás por miedo a fallarles, todas circunstancias que se visualizan en el personaje de la ficción. Lanata descubrió la importancia que implica para los adolescentes trans que haya un personaje que visibilice su situación.

“Me genera una responsabilidad muy grande interpretar a Juan, busco hacerlo con seriedad para no defraudar a la comunidad trans, por lo que me comentan están muy contentos. Los chicos trans me dicen que estarían muy orgullosos que, en un futuro, ellos sean los que hagan personajes, porque son actores, sobre todo Lautaro Giménez. Pero que sea un futuro en el que no sea la situación de tránsito la que se trate, sino que en la sociedad ya esté tan naturalizado ese proceso, que puedan contar otras historias”, explicó Lanata.

JUNTOS A LA PAR

En la historia, Juan interactúa con diferentes personajes en su vida cotidiana, y una de las personas que lo acompaña en todo momento es su mamá Antonia, encarnada por Nancy Dupláa, quien aprende, día a día, sobre lo que necesita su hijo y lo ayuda a que sea aceptado en la sociedad y no sufra frente a las distintas adversidades que se le presentan. Nancy tiene muy buena energía y generamos un gran vínculo. Ella tiene algo de mamá que está increíble y lo pone mucho en el personaje, lo transmite muy bien”, valoró Maite.

Las escenas de las actrices en conjunto traspasan la pantalla chica y generan grandes repercusiones en las redes sociales. Un momento relevante fue cuando Juani le dijo, con lágrimas en sus ojos, a su mamá: “Yo ya no puedo ser más tu hija, porque no me siento así. Me siento un varón”. Mientras que, otra de las situaciones destacadas, fue cuando se reunieron ambos personajes con la psicóloga, encarnada por Sandra Mihanovich, para hablar del momento que atravesaba Juani. “Yo me quebré por cómo se quebró Nancy cuando dijo: 'Tengo miedo de que sufra'. Incluso, a Sandra también se le quebró la voz. Esa escena fue guionada por AFDA, por eso toda la información que da la psicóloga es muy clara, corta y directa”, comentó Lanata.

Como en toda telenovela de esta década, el shippeo (apuesta a un futuro romance de dos personas) apareció de inmediato y Juan y Emma (Malena Narvay) también tuvieron el suyo: Jemma. Con dicha fusión de nombres, las fanáticas y los fanáticos de la pareja comentan en las redes sociales cada noche. En cuanto al trabajo con su compañera, Maite contó: “La relación que tenemos es muy linda, Male es re graciosa. Al principio, había un poco de nerviosismo en las escenas de besos, no por ser dos mujeres, sino porque ella es más grande y yo más chica. De todos modos, para el primer beso teníamos que estar nerviosas, entonces, eso ayudó. Ahora, los besos son normales”, afirmó.

REPERCUSIONES 2.0

La transición de género del personaje no solo se convirtió en tema de charla en redes sociales, sino también, en las conversaciones familiares. Tal fue la empatía que generó en la gente, en particular en el público adolescente, que, actualmente, Maite está nominada a “Mejor actriz” en el certamen juvenil Kids Choice Awards Argentina 2018, organizado por el canal Nickelodeon.

“Esperaba que tuviera repercusión el personaje pero no me imaginaba tanta llegada, incluso no me esperaba que muchos miren la novela y en base a eso se informen. Hay gente que ni conocía sobre los chicos trans”, manifestó Lanata. Por otra parte, la actriz contó que recibe varios mensajes de jóvenes que se sienten identificados con la historia. “Gracias a la novela, hay chicos que están preguntándose cuestiones que antes no se preguntaban”.

EDUCACIÓN INCLUSIVA

Juan es uno de los alumnos de las clases a cargo del profesor Fidel (Michel Noher), las cuales dejan enseñanzas de vida y transmiten valores, además de enfrentar problemáticas como el bullying. En cuanto a su paso por la escuela, fuera de la ficción, Maite reflexionó: “En lo particular, nunca sentí bullying, pero, sí hay una presión de las modas en los adolescentes, que todos sentimos y que generan discriminación, como si no tomas o si estudias mucho”.

Respecto a la Ley 26.150: Programa Nacional de Educación Sexual Integral, en el colegio al que asistía la actriz se cumplía, por lo que distintas organizaciones visitaban el instituto educativo para dar charlas informativas y los docentes hablaban mucho acerca de las temáticas establecidas. “Creo que, más allá de la información teórica, la cual esta increíble que se de, también se necesita de la información de una persona que transite por esa situación para poder comprenderla. Mi curso era bastante discriminador, se juzgaba mucho a las personas trans, pero yo creo que si conocían a un chico o una chica trans, les contaba cómo fue su proceso y que sentía, sería imposible juzgar. Por eso, en cuanto a la novela, al contar todo eso, se juzga menos”.

EN LA PANTALLA GRANDE

Maite Lanata debutó en cine, a los once años de edad, por medio del largometraje Mía (2011), dirigido por Javier Van de Couter, que aborda la discriminación, la intolerancia, la marginalidad y la exclusión social pero, también, la capacidad de amor que tiene el ser humano. “Tuve de coach a María Laura Berch, que hizo un gran laburo, donde fui derivando al personaje a través de un juego”.

Este año, protagoniza el film de aventura y fantasía Yanka y el espíritu del volcán (2018), dirigida por el cineasta neuquino Iván Abello, que tiene como público principal a los niños y niñas. La película, que se estrena el 6 de septiembre, cuenta la historia de Pillán, el espíritu del Volcán Copahue, que se ha enfurecido y amenaza con destruir todo a su paso y solo la adolescente Yanka, quien se encuentra en la búsqueda de su madre, puede detenerlo y calmarlo. El film rescata la visión que tiene la cultura mapuche en cuanto al respeto a los antepasados y a la tierra.

La mayor parte del rodaje se desarrolló en Caviahue, un pueblo pequeño, en el que habita la comunidad mapuche. “La llegada de esta película es muy importante para ellos porque se está contando un poco su historia y orígenes”, destacó la actriz.

CAMINO ASCENDENTE

El primer reconocimiento masivo, Maite lo experimentó en la telenovela El Elegido (2011), donde interpretó a una chica autista y, debido a su gran desempeño actoral, fue nominada como “Actriz revelación” en los premios Martín Fierro. Debido a que inició su camino artístico desde pequeña, debió encarar gran parte de los proyectos en simultáneo con su paso por la escuela y fue su mamá, la directora Viviana Maggio, quien la acompañó y le dio los lineamientos para que la fama no la mareara.

“Ya tomé la dimensión que implica salir en la tele y no es que cuando me saludan por la calle me creo mil, porque tuve en mi infancia como cable a tierra a mi vieja, que me hizo comprender”, agradeció Maite.

Si bien Lanata ya formó parte de destacas ficciones y encarnó importantes personajes, continúa sus estudios, por lo que arrancó la Licenciatura en Actuación en la Universidad Nacional de las Artes (UNA), debido a que considera fundamental el aprendizaje constante.

Una particularidad es que gran parte de los proyectos que integró Maite abordan diferentes temáticas sociales. “Poder dejar algún mensaje desde el arte está buenísimo, los espectadores necesitan eso, no quieren cosas banales, sino obras que dejen enseñanzas”, concluyó la actriz.

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