Camila Molteni
03/08/2018 11:07

Después de su paso por el 32 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, Carmen Guarini estrena Ata tu arado a una estrella (2017), documental que acompaña al cineasta santafecino Fernando Birri durante un rodaje en Argentina y Cuba y luego en Roma, en sus últimos tiempos de vida. “Decidí comenzar a registrar el rodaje no tanto por el rodaje en sí, sino por un interrogante mío: ¿cómo él iba a lograr filmar algo tan abstracto como la utopía? O la pérdida de las utopías, según su planteo de ese momento”, expresó la directora en un diálogo con EscribiendoCine.

Ata tu arado a una estrella

(2017)

¿Cómo conociste a Fernando Birri y cómo fue filmarlo en su regreso al cine argentino?
A Fernando Birri lo conocí antes de conocerlo. Como mucha gente, a través de su obra. En principio por su mítica película inicial Tire Dié (1960) y después por haber creado la Escuela de Cine Documental de Santa Fé, la primera escuela de cine que tuvo la Argentina. A partir de eso yo lo encontré circunstancialmente en un festival, y le pedí una entrevista porque estaba haciendo una investigación. Empezamos a tener encuentros cada tanto hasta que él volvió a la Argentina. Yo hice una gestión para que lo inviten a dar un seminario, y poco a poco comenzó a forjarse una amistad. Junto con Marcelo Céspedes le co-produjimos la película que significaba su regreso al cine argentino, Che: ¿muerte de la utopía? (1999). En ese momento fue que yo decidí comenzar a registrar el rodaje, no tanto por el rodaje en sí, sino por un interrogante mío: ¿cómo él iba a lograr filmar algo tan abstracto como la utopía? O la pérdida de las utopías, según su planteo de ese momento.

¿Qué significa para vos estrenar una película que transmite el espíritu y las luchas de Birri en un momento social como este?
Justamente un poco por eso me decidí a terminarla. Esta película había quedado trunca desde el año 1997. Yo había hecho un primer armado y después por ciertos motivos no la retomé. Pensé que este era un buen momento para seguir hablando de las utopías. Entendí lo que significa la intención de dar a conocer cosas que uno piensa y al mismo tiempo rendirle un homenaje a Fernando Birri. Mi deseo es poder transmitir que las utopías no deben morir.

¿Cuál fue tu transformación personal y profesional desde que empezaste a filmar hasta que decidiste terminar y cómo incidió eso en la película?
En su momento yo había hecho un armado un poco más convencional, más clásico. De hecho era una película que también incluía algunas entrevistas. Cuando decidí terminarla, a partir de otros rodajes que yo emprendí, me pareció que no era la forma de narrarla y trabajé sobre una modalidad muy diferente, mucho más ecléctica, más ensayística. No me preocupé tanto por conservar el estilo narrativo convencional, me fui por el lado de la emoción para acercarle este personaje a la gente de una manera más sensorial. Y creo que en ese sentido la película funciona.

En Ata tu arado a una estrella vemos a Birri preguntar, a lo largo de su rodaje, siempre la misma pregunta: ¿qué es la utopía? Si te la hubiera hecho a vos en aquel momento, ¿qué hubieras respondido? ¿Y ahora?
Al inicio del proyecto tal vez hubiera contestado de manera más bien esquemática o académica. Pero para mí hoy la utopía es un destino en permanente transformación, en permanente búsqueda, en permanente proceso. Esta idea de la que él habla sobre los sueños, que yo comparto, y la idea de proyecto, que también comparto ampliamente, me parece que son los nudos centrales para hablar hoy de la utopía.

¿Qué expectativas tenés para el estreno de la película en Argentina?
La expectativa siempre es que la película guste y que alcance a generar en la gente lo que cada uno desee o necesite. Fue muy interesante para mí el estreno de la película en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en noviembre pasado porque fue el primer contacto con el público. Me dio una idea muy cabal de qué era lo que podía pasar. Me sorprendió porque mucha gente que lo conocía a Birri salía conmovida y gente que no sabía quién era también. En todos generó una idea y un deseo de profundizar en su obra, pensando por un lado en todos esos creadores que hemos tenido y que conocemos tan poco, y por otro lado en esta idea de intentar redescubrirla. También generaba una cierta angustia. La gente me preguntaba ¿y ahora qué hacemos? Cómo puedo saber yo lo que hay que hacer... Pienso que lo mejor es seguir andando, como se define la utopía: algo que está hecho para caminar.

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