Rolando Gallego
22/07/2018 22:46

Gillian Flynn (Perdida, Lugares oscuros) es la autora de Sharp Objects, el libro en el que se basa la serie homónima de HBO con Amy Adams, quien interpreta a Camille, una periodista que regresa a su hogar para desentrañar un crimen. Escritora de novelas con mujeres perdidas,  vicios, miedos, que esconden traumas y situaciones desde su infancia, el éxito de las mismas radica en su arraigada estirpe periodística, que la tuvo en la redacción de la prestigiosa Entertainment Weekly durante años. “Soy fanática del control y como Sharp Objects es mi primera novela, y la última en pasar a la pantalla, quería asegurarme que lo hiciera de una manera correcta”, afirma en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

Perdida

(2014)

¿Era importante para vos ser parte del equipo que iba a llevar Sharp Objects a la pantalla?
Son varias cosas, adaptar Perdida (Gone Girl, 2014)  fue un proceso increíble, porque en parte trabajar con David Fincher, me dio mucha adrenalina y lo disfruté. Soy fanática del control y como Sharp Objects es mi primera novela, y la última en pasar a la pantalla, quería asegurarme que lo hiciera de una manera correcta. Pensaba que iba a salirse del carril si no lo hacía, porque tienen ese toque gótico, y creo que en las manos equivocadas podría haber terminado en otra cosa, perdiendo a Camille y a su historia.

No sos la única escritora mujer que adapta sus historias a la pantalla, ¿es un nuevo fenómeno de la industria?
Con Perdida, sentí que era algo de “vamos a dejar que escribas este primer borrador y luego probablemente te irás”, lo sentí, hasta que a David le gustó el primer borrador y continué trabajando. Con Sharp Objects acepté estar desde el principio y escribir todo.

Originalmente Sharp Objects iba a ser una película ¿qué pasó?
Sí, pasó lo mismo con Lugares oscuros (Dark Places, 2015), que no se adaptó hasta que Perdida fue una realidad y recién ahí alguien se interesó en los otros dos libros. Igual se siente muy bien Sharp Objects como programa de televisión, y estoy muy agradecida que en todo ese tiempo que pasó la televisión se convirtiera en una plataforma viable para estas cosas. Porque antes no podías contar este tipo de historias. HBO estaba empezando a hacerlo y de repente fue como si Netflix irrumpiera en la escena y todos comenzaran a hacerlo. Sharp Objects es un libro corto, 250 páginas, así que uno pensaría que sería más factible como película, pero al intentar adaptarlo, seguramente perderías a Camille y harías una película de terror en lugar de un estudio de personajes. A menos, obviamente, que tuviéramos a David Fincher dirigiendo.

La historia necesitó su tiempo para adaptarla…
Si, necesitás saber cada vez más de esta extraña y loca ciudad. Necesitás tiempo para asimilar todo.

¿Fue complicado encontrar el ritmo del relato? La novela trabaja mucho con cuestiones internas…
Lo fue, principalmente para ver en qué momento revelas detalles importantes, y luché contra personas que sólo me veían como una novelista y cuando yo decía, vamos a retroceder, estamos revelando su misterio demasiado pronto, no me prestaban atención. Tuvimos este tipo de conversaciones todo el tiempo. Hasta que entendieron que al llevarlo a la televisión te diriges a un público que está acostumbrado a ver borracheras y tenes que engancharlo al final del primer episodio. Entonces, es gracioso, cómo el ritmo cambia incluso por cómo la gente mira ahora televisión.

En la novela la historia se va revelando a través de comentarios de Camille, ¿ese fue el principal desafío en la adaptación?
Si y por eso fue muy útil trabajar con otras personas para comprender que se podían revelar detalles a través de los ojos del detective Richard, por ejemplo, aunque sigue siendo principalmente a través los ojos de Camille, abres un poco más a otras personas y ves cosas a través de los ojos de otros personajes.

De la soledad de la escritura de la novela, a la participación con otros guionistas y escritores para la adaptación, ¿cómo fue ese proceso?
Fue... bizarro. Nunca antes lo había hecho, había escuchado experiencias, porque tenía amigos que eran guionistas de televisión y sabía de lo tóxico de la experiencia, pero por suerte esta oportunidad no fue así porque trabajé con profesionales que conozco, y sumé a uno de mis mejores amigos, trabajé con él en Entertainment Weekly, además que fue escritor de TV y realizó musicales off Broadway, tiene un inmenso talento. Para ahorrar dinero, mientras estábamos escribiendo el programa, él vivía con nosotros, en la habitación libre de la casa que estábamos alquilando. Lo llamamos el Kramer de Seinfeld. También contratamos a dos mujeres que acabábamos de entrevistar y que habían sido recomendadas de otra serie en Amazon. Así que esa era nuestra sala de escritores, que era pequeña, para televisión, pero incluso en eso, podías ver las diferentes personalidades. Estando de nueve a cinco todos los días, es complicado. En la habitación tenés por todos lados pequeñas tarjetas blancas que desarman el libro, tratando de descubrir cómo se adaptará en ocho episodios. El punto principal es que todo el día, todos estamos juntos, y terminas exhausta. Fue muy intenso. Nunca podría hacer esto para vivir, porque no podría sostener esa energía. Estaba tan contenta de hacerlo durante ese tiempo, pero hay personas que viven de esto haciéndolo todo el tiempo, de programa en programa y no entiendo cómo mantienen esa cantidad de ideas.

¿Cómo fue volver al universo de Sharp Objects 12 años después?
El libro salió en 2006. Ahora soy mamá, esposa, y seguramente escribiría a una Camille completamente diferente, pero no fue difícil entrar en su cabeza y sintonizar con los mismos ritmos.

Cuando volviste ¿imaginaste que Sharp Objects podría desarrollarse en otro escenario?
No, no podría imaginarla fuera de Missouri. Missouri es un lugar conflictivo, era un estado esclavo que finalmente terminó peleando y sigue siendo el único lugar donde puedes manejar tres horas y ver las banderas confederadas. Ese lugar representa y refleja lo que Camille vivió, ella creció en este lugar y creció en un pueblo pequeño, un pueblo de matanza de cerdos, donde el dinero proviene de asesinar animales, y si bien ella no estaba metida en la basura con la gente que tenía que matar, ella estaba por encima de eso. Pero aun así proviene de ahí. Es una pequeña ciudad de la que no podés escapar, no importa cuánto dinero tengas. Missouri y Kansas, son lugares violentos. Tienen una historia violenta porque la Guerra Civil fue más violenta allí y continuó más tiempo porque Missouri fue el último en dejar la esclavitud. El legado de forajidos que estaban allí se prolongó hasta el siglo XX. Gente realmente mala y es por eso que, por ejemplo, Truman Capote desarrolló A sangre Fría en Kansas.

Sharp Objects estrena episodio todos los domingos en HBO a las 22 horas.

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