Rolando Gallego
09/07/2018 13:15

A punto de estrenar trabajos para Mi obra maestra (2018) y habiendo participado de una infinidad de producciones locales y extranjeras, el artista Emilio Kauderer ha sido invitado por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood para formar parte de la misma. Actualmente en Los Ángeles, en donde continua trabajando en diversas producciones, y con Re Loca (2018) en cartel, Kauderer dialogó en exclusiva con EscribiendoCine para detallarnos más de su trabajo. “Hay muchos lenguajes que logras con la tecnología, pero para mí sigue prevaleciendo el lenguaje de la música. Menos mal que Mozart no tuvo computadora, si no, hubiera escrito "toda" la música”, afirma.

Re Loca

(2018)

¿Cómo te sentís con la invitación a ser parte de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood?
Muy emocionado con esta inesperada invitación. Creí que era un error y cuando llegó, estuve mirando la invitación toda la mañana a ver si era verdad. Creí que era para un evento de la Academia, no la invitación como miembro.

¿Lo tomás como un reconocimiento al enorme trabajo que venís haciendo durante tanto tiempo?
El proceso de membresía de la Academia es por patrocinio, no por solicitud. Los candidatos deben ser patrocinados por dos miembros de la Academia, del departamento al cual el candidato quiere ingresar. En mi caso, música. Los nominados y los candidatos patrocinados son revisados por los comités de cada departamento y las recomendaciones para la membresía son consideradas por el comité de la Academia y ellos deciden qué personas recibirán las invitaciones. Mis sponsors fueron Thomas Drescher, Christopher Young y Gustavo Santaolalla. Tres colegas a quienes respeto muchísimo. Estoy muy agradecido por el apoyo que ellos me brindaron y también a la Academia por haberme elegido como miembro,

Cuando te llega un proyecto, ¿qué aspectos tenés en cuenta para aceptarlo?
Que el libro sea interesante y me atrape lo que leo. Que cuente una historia, que divierta, que me conmueva y que ojala, tenga un mensaje. Es importante considerar si el trabajo con el director será creativo e inspirante. Y que por supuesto, los productores tengan el presupuesto suficiente para llevar a cabo la visión que ellos, el director y yo, tengamos para el proyecto.

Luego de aceptarlo ¿cómo comenzás el trabajo de investigación sonora y la creación?
Para mí la música de cine es un trabajo en equipo. La visión del director es muy importante para mí, como también lo es la fotografía con la que se va a encarar el proyecto, el arte y la época en que se desarrolla la historia. Una de las cosas que más me atrae de escribir música para cine, es la diversidad de los géneros. Como un actor que se compenetra en diferentes personajes para cada obra, para mí, es un desafío poder saltar de la comedia al thriller y del drama a la fantasía, del jazz a lo sinfónico y del tango a la música de Nintendo.

En 2018 tenés presencia en varias producciones argentinas, ¿cómo fue el trabajo para Mi obra maestra y Re Loca?
¡Muy divertido! Las premisas fueron diferentes, dos directores con idiosincrasias y visiones muy disimiles y así también las experiencias y el camino recorrido en cada film.

En la BSO de Mi obra maestra, además trabajás con tu hijo, ¿cómo es ese compartir tarea y pasión?
Tal cual lo describís, una tarea apasionada, como en todos los films. Hicimos un montón de proyectos juntos. Me encanta trabajar con Alejandro. Él tiene una visión muy fresca de la composición y producción musical y un sonido muy diferente del mío. Me parece que fue una muy buena combinación para la película y estoy muy contento con los resultados. Me alegro también, que Gastón Duprat haya visto el potencial de trabajar con ambos a la vez.

Desde tus primeros trabajos al último has visto avanzar la tecnología, ¿qué cosas eran mejor antes y cómo facilitaron tu accionar?
El trabajo de composición musical es más práctico ahora. El avance de la tecnología nos acelera los tiempos de entrega, nos permite que en la grabación final no haya sorpresas, ya que el director puede escuchar maquetas sofisticadas del score, a medida que avanza el proyecto. Nos permite reducir presupuestos, lograr nuevos horizontes sonoros. Se puede trabajar a la distancia, sin problemas y con mucha precisión y calidad. Se graban orquestas a distancia, se editan partituras de manera instantánea. La tecnología avanza tan rápido, que es difícil aprender todos los programas que aparecen a diario. Lo importante es saber que las "maquinas" se siguen desarrollando, son las mismas para todos, y que la diferencia la da el talento de cada uno. Hay muchos lenguajes que logras con la tecnología, pero para mí sigue prevaleciendo el lenguaje de la música. Menos mal que Mozart no tuvo computadora, si no, hubiera escrito "toda" la música.

¿Hay diferencias en tanto trabajo para teatro, TV o cine, o encaras todos los proyectos de la misma manera?
Las diferencias no las da el formato, sino la temática. Una obra de teatro contiene las mismas emociones o el rango sentimental que tiene una película o una serie de TV. Es el mismo sentimiento, al estar sentado al piano, listo para crear el nuevo tema.

Contános en detalle el proceso de Mi obra maestra, ¿incorpora elementos del altiplano? ¿Te interesa reflejar las características de un lugar desde tu música?
El altiplano es un pequeño segmento de final. Lo más importante, para mí, es lo que está contando el director y sus personajes, ese es el sonido de la banda. Por supuesto, un toque autóctono, siempre fusiona la música con la imagen.

¿Cómo sigue el año de trabajo?
Se estrena El último hombre (2018) de Rodrigo Vila, se acaba de estrenar la obra de teatro: Tweed dirigida por Fernando Alegre, con Héctor Bidonde y Silvia Kauderer. Estoy comenzando el próximo film de Juan José Campanella y en el medio del documental de Boca Juniors para Netflix. Un año muy interesante, con diversos personajes, idiosincrasias y estilos.

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