Rolando Gallego
08/07/2018 13:39

A punto de reabrir la exposición de El hombre más chiquito del mundo (2017) en el CCK, y de estrenar dos nuevos proyectos, Así son las cosas (2018) y Héroes (2018), Juan Pablo Zaramella, director del corto más premiado del mundo charló en exclusiva con EscribiendoCine en un alto del 2 Festival de Cine de Santiago del Estero (SEFF). Creativo, lúdico, brillante, el realizador, que además fue jurado en la muestra, habla de la inspiración, la constancia y el empeño que hay que tener para lograr animaciones de calidad. “Hoy más que nunca necesito de ayudas internacionales porque a nivel local la cosa está difícil”, afirma.

Luminaris

(2011)

¿Cómo surgen las ideas de contar, desde recursos simples, historias en tus nuevos proyectos?
Por un lado tenemos Así son las cosas, que es la serie, que estoy terminando, es una serie de animación de objetos en donde éstos toman el lugar de seres humanos en el sentido que interpretan personajes reconocibles en la vida real. En los guiones no hay alusión alguna a que son objetos y la gracia o el chiste está en la resignificación de esos objetos. Hay un doble juego entre la palabra, el diálogo y los objetos en la historia. Son 26 episodios, por ahora, de un minuto.

¿Se verán en bloque?
No sé, vengo de hacer El hombre más chiquito del mundo y cada canal decide cómo pasarlo, algunos lo pasan de a tres, algunos cada hora, otros VOD, esta serie es un caso parecido, quiero producir 26 episodios más porque las cadenas internacionales te piden una cantidad mayor. El otro proyecto que acabo de terminar es Héroes, de tres minutos, es de transición entre algo grande que hice, es una mano con dedos con caritas animados y el dedo pulgar es el capitán. El corto es una sátira al coaching, cuando termina te das cuenta que el coacher termina llorando como si todo el valor se acaba cuando enfrentas una derrota. Es una idea simple que apunta al humor y lo estoy enviando a Festivales, es para mantener presencia en ellos. Es importante eso, cuando estoy desarrollando un proyecto grande armo algo pequeño para seguir. Es como Lapsus (2007), que tuvo mucho éxito, pero en su momento era un corto de transición y al día de hoy me siguen hablando de él.

¿Sos una persona organizada? ¿Hay que ser organizado para hacer animación?
Sí, yo no, soy organizado para algunas cosas pero para otras soy terriblemente caótico, por eso necesito tener un productor al lado, soy mucho más impulsivo, y está bien que sea así, yo voy más por la línea creativa, aunque hay momentos que me tengo que sentar con la gente que organiza porque si no se bandea todo. El acuerdo siempre es cuando sea necesario avísame, pero la idea del productor es que te de ese espacio, cuando empecé hacía todo y la animación es un rubro tan demandante que está bueno que puedas hacerlo.

En Argentina es muy difícil hacer animación, vos tenés varias producciones que se gestionaron e hicieron afuera, ¿cómo abriste ese camino?
Gracias a la presencia en festivales, es fundamental, hoy uno de los países en donde medio planté bandera es Francia, y llegué a producir ahí El hombre más chiquito del mundo por el éxito de Luminaris (2011), al día de hoy, en este momento, lo deben estar pasando en algún cine de ahí. Hoy más que nunca necesito de ayudas internacionales porque a nivel local la cosa está difícil. Tengo que abrirme a lo que pasa afuera, aplicando a fondos que permitan la coproducción y para proyectos de diferente índole. Una cosa que aprendí con los años es dedicar tiempo a proyectos, muchas veces estoy con varios en paralelo, hay que tener muchas cosas y variedad para poder presentar, cuando aparece la oportunidad ahí ponés la ficha. Ese es mi sistema hoy en día, generar, generar y generar.

¿Qué consejo le darías a alguien que recién comienza en animación?
Primero aprender, si bien no es la situación ideal y el Estado tiene que estar presente para apoyar el desarrollo de la cultura en general, a producir sin ayuda, eso te hace visible en medio del contexto, tener algo para enviar a festivales, armar una carpeta, que no requiere más que dedicación de tiempo, aunque dicen que el tiempo es dinero, podés hacerlo, y las cosas avanzan así, podés pensar, pero a quién le voy a presentar la carpeta, hay muchos lugares hoy en día, muchos concursos. Es una posibilidad. Desde la animación les digo a los animadores que animen, abrir el abanico, que es importante, durante mucho tiempo, por ejemplo, pensaba que la televisión no era para mí, no me gustaba, pero desarrollé proyectos, no es lo que más me gusta, pero no lo descarto.

Encontraste tu manera de hacerlo…
Claro, eso tiene que ver con el trabajo, nunca hay que decir que no antes de hacerlo.

¿Tenés miedo a no poder avanzar o hacer algo que supere lo anterior?
No me lo presento, es ridículo querer superar Luminaris, que es record Guinnes, lo que uno tiene que hacer es seguir trabajando, sin cálculos ni especulaciones o hacer cortos para los premios, más solemnes, con temas sociales sensibles, que está bien, pero no es el camino. Hay un perfil de corto premiable o nominable a los premios Oscar y a veces es contraproducente, porque detectas los ingredientes y la fórmula. En Hollywood apuestan a cosas, por ejemplo un héroe con skate, salen después 40 películas iguales, superficiales, con la supuesta fórmula, yo no creo que haya fórmulas claras, la única fórmula clara es trabajar bien y hacer un producto consistente.

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