Matías E. González
04/07/2018 18:41

EscribiendoCine dialogó con Sebastián Schjaer, director y guionista de La omisión (2018), película que cuenta la historia de Paula, una joven porteña de 23 años, que emprende un recorrido personal e introspectivo en una ciudad nevada del sur argentino. “Los espectadores son quienes tienen la responsabilidad de discutir y generar ideas en base a las preguntas y los cuestionamientos que la película pone sobre la mesa”, sostuvo el cineasta.

La omisión

(2018)

La omisión pone el foco en el dolor que enfrenta la protagonista, Paula y, a su vez, recorre las diferentes emociones de los personajes ¿cómo surgió la idea del film?
Me interesaba hacer una película que indagara sobre el proceso interno de un personaje en un momento bisagra de su vida. Pero sentía, desde un comienzo, que el modo de acercarme a su dolor y a lo que le pasaba internamente tenía que ser de forma indirecta, es decir, acercándome al personaje muy de a poco. Narrar a Paula era como ir quitando velos, ir descorriendo diferentes capas hasta por fin llegar a un centro, a un punto neurálgico de lo que le sucede. Ese centro, sin embargo, no se ocupa de dar ninguna respuesta concreta acerca de la psicología del personaje, porque creo que eso mismo sucede en la vida de las personas. No hay respuestas tranquilizadoras que nos expliquen qué es lo que sucede, sino más bien preguntas que inquietan y quedan inconclusas, pero nos acercan a una verdad un poco más profunda.

El largometraje es tu ópera prima ¿cuáles fueron los principales desafíos que debiste afrontar?
El principal desafío era conservar la libertad de experimentación que había tenido con los cortometrajes que hice con anterioridad. Quería relacionarme con la película del modo que yo sentía más vivo y cercano a mi experiencia, y que la dificultad de conseguir financiación no impusiera condiciones creativas en el proceso. Para eso fue fundamental haber concebido La omisión junto a Melanie Schapiro, la productora. Juntos fuimos delineando el universo del film y pensando cuál era la mejor forma de desarrollarlo. Todo este proceso empezó hace cinco años, un tiempo en el que nuestras vidas (y también nuestro país) cambiaron, de modo que para nosotros la película era como un organismo vivo, algo que todo el tiempo estaba manifestándose y exigiendo ser repensado. Mantener esa libertad con el proceso creativo fue el mayor y principal desafío. Hoy puedo decir que La omisión nos representa y es una parte fundante de nuestras vidas, de modo que valió la pena luchar tanto por ella.

Tenés un destacado recorrido audiovisual a través de tus cortometrajes, incluso dos de ellos fueron estrenados en el Festival de Cannes ¿qué herramientas y recursos de tus trabajos previos te facilitaron algún aspecto de la realización de La omisión?
Como decía antes, La omisión es el resultado de un proceso de trabajo iniciado con los cortos, el cual incluye la relación entre un grupo de amigos que estudiamos juntos en la Universidad del Cine. Todos compartimos el mismo entusiasmo por hacer películas, y la misma curiosidad por investigar con las herramientas formales que el cine propone. Es por eso que para mí llevar adelante La omisión era impensado por fuera del círculo de amigos con que había hecho los cortos.

Por otro lado, el universo estético desarrollado, la sensación opresiva de estar inmerso en el mundo de los personajes, la dificultad por encontrar las palabras para expresar lo que les sucede, la construcción elíptica del relato a través montaje, el trabajo con planos cerrados y con un fuera de campo que se manifiesta todo el tiempo, tiene ciertas similitudes con los cortos, de modo que fue un proceso natural de seguir indagando sobre los mismos temas, pero con la posibilidad de desarrollarlos más todavía.

La historia se enmarca en la ciudad de Ushuaia, un lugar de espera y tránsito, que no funciona solo como marco sino que también cobra protagonismo en el relato ¿cómo fue el abordaje de esta cuestión? ¿cuáles fueron las ventajas y las dificultades de rodar con ese clima y relieve?
Desde el primer momento en que conocí Ushuaia, sentí que era el lugar indicado para filmar la película. Es un lugar muy especial por muchos motivos. En primer lugar, la ciudad queda en una isla, lo cual le da una sensación de aislamiento muy especial que resulta ideal para lo que le estaba ocurriendo a Pula. En segundo lugar, a diferencia de otros lugares del sur que se caracterizan sobre todo por la belleza de los paisajes, Ushuaia vive del turismo pero también de una intensa actividad industrial. Eso le da una densidad muy fuerte que impregna la vida cotidiana de los personajes. Por último, es una ciudad a la que llega gente de todo el país escapando de historias por lo general bastante duras y eso la vuelve una especie de “ciudad-refugio”.

Yo creo que Ushuaia es para muchos algo así como un punto cero desde el cual es posible empezar de nuevo. Todo esto configura una idea muy compleja y única de la cual la película se nutre todo el tiempo, volviendo a la ciudad un elemento central en el relato.

La protagonista de la historia es Paula, interpretada por Sofía Brito ¿cómo fue la llegada de la actriz al largometraje?
Conocía el trabajo de Sofía Brito por haberla visto en películas y en obras de teatro. Ya desde un comienzo pensaba que Paula debía ser encarnada por ella. Le compartí el guion y automáticamente se generó un entusiasmo mutuo por trabajar juntos, pero sobre todo por desarrollar y descubrir el mundo de Paula. Ambos sentíamos enorme curiosidad por ese personaje y creíamos que era necesario empaparnos de ella para entender de verdad qué era lo que sucedía en su interior. Para Sofía era un desafío enorme interpretar un personaje tan complejo, con tantas aristas, tan enigmático, pero, a la vez, tan claro en su modo de relacionarse con el mundo. Trabajamos durante dos años y creo que resultado es producto de que Sofía le haya puesto literalmente el cuerpo a enfrentarse con el mundo del mismo modo que Paula lo hace en la película.

El film plantea el rol de la mujer en la sociedad y sus derechos, cuestiones importantes que están en agenda ¿cómo abordaste estos aspectos?
Nunca pensé la película en términos de “temas”. Mi interés estaba en un personaje en concreto que vivía una situación en concreto.La mirada y la curiosidad estaba depositada en ella, y desde ese interés fui escribiendo el guión. Lo que sucedió es que en la medida en que me iba adentrando en el mundo de Paula, comenzaron a aparecer cuestiones más amplias que de a poco empezaron a formar parte del imaginario de la película.

En el momento de abordar estas cuestiones, sentimos la necesidad (incuso la responsabilidad) de enfrentarnos con algunos lugares comunes que no sólo están muy afianzados en la sociedad, sino también en el cine. Queríamos construir el personaje de Paula sin caer nunca en una mirada condescendiente con ella. Paula tiene todos los atributos para que uno como espectador se identifique con ella desde la primera escena, sin embargo, en la película siempre se nos escurre, se nos escabulle y nos obliga a que no la miremos con lástima.

Por otro lado, creo importante decir que La omisión es producto del trabajo y la sensibilidad de muchas personas involucradas en el proceso creativo, en un equipo formado mayoritariamente por mujeres. Entre todos intentamos construir un personaje complejo, contradictorio y contundente, para ser pensado y discutido, y no para ser la ilustración de un concepto preconcebido acerca de una idea abstracta sobe la mujer.

Toda producción artística funciona como un canal de comunicación, en este caso, ¿qué mensaje buscas que llegue a los espectadores que vean el film?
Desde su título en adelante, evita sostener un mensaje unívoco. Creo que más bien está ahí para hacer preguntas. Incluso, por momentos, La omisión plantea interrogantes que incomodan. Esto lo digo porque la respuesta a estos temas no la tengo ni la sé yo, por supuesto, sino que es algo para ser discutido y construido por todos. Son los espectadores quienes tienen la responsabilidad de discutir y generar ideas en base a las preguntas y los cuestionamientos que la película pone sobre la mesa.

En cuanto a tu futuro en la industria cinematográfica ¿estás trabajando en algún otro proyecto actualmente o tenés alguna idea desarrollada en mente?
Estoy empezando a escribir una nueva película, que transcurre en verano en Buenos Aires y que tiene como protagonista a una chica que deambula por las calles buscando algo de su pasado que, de a poco, empieza a descubrirse. Se llama El espacio sideral.

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