Juan Pablo Russo
26/06/2018 19:59

Luego de algunos trabajos como videoartista y de una carrera en la ficción, la realizadora y guionista Sabrina Farji (Eva & Lola, 2010) debuta en el documental con Desmadre, fragmentos de una relación (2017), un film íntimo y personal que indaga en las relaciones sobre madre e hijas a través de las mujeres de su propia familia. "Hay imágenes que filmó mi hija con un punto de vista muy duro sobre mi, fue doloroso verme, y verlo. Sin embargo pude hacer una disociación del material. Y de alguna manera esa que está ahí no soy yo, sino un recorte de mi misma", confiesa en una charla con EscribiendoCine.

Desmadre, fragmentos de una relación

(2017)

Hasta ahora habías incursionado en la ficción tanto en cine como en TV, ¿qué te llevó a trabajar con el género documental?
En realidad mi etapa inicial audiovisual es desde el videoarte en los años 90, con lo cual después de haber hecho algunas miniseries, me tentaba la idea de poder hacer algo independiente, muy íntimo y con otro tipo de riesgo. El documental permite esos permisos y trabajar investigando, con otros tiempos de preparación, otra manera de construir y pensar un guion. Eso me resultaba atractivo. Lo que vino primero fue la idea de trabajar sobre los vínculos entre madres e hijas, luego vino la forma, y de ahí mi reflexión sobre mis inicios.

¿Cómo surge el planteo de Desmadre, fragmentos de una relación, y esa indagación en la relación entre madre e hijas?
El planteo viene desde la idea de trabajar sobre un vínculo, y como tal surge hablar en primera persona, desde mi intimidad más absoluta. Mi madre, mis hijas, yo misma, mi casa, ¡hasta mi terapeuta!

No podría haberlo hecho de otra manera. Pensando también en los testimonios de otras mujeres contando a cámara sus vivencias respecto a sus madres y/o hijas, hablando tan honestamente, y prestándose a contar esa intimidad, no podía más que ponerle el cuerpo a este trabajo.

Creo que los vínculos son móviles, y los buenos vínculos más aún. Permitirse disentir, y seguir juntos, acompañar y estar presente aunque sea complejo y haya tensiones. Esto solo puede ser así en un vínculo tan primario como lo es el vínculo madre e hija. Con los varones sucede también pero cuando hablamos de madre/hija hablamos de mujer que espeja en otra mujer. Espeja y tiene que romper con ese modelo para crecer, por eso se vuelve a veces competitivo y doloroso. Pero no se puede generalizar, de hecho en el documental hay mujeres que sus vínculos son maravillosos y perfectos o al menos eso cuentan.

En una película de estas características supongo que debe ser difícil plantearse una trama cuando mucho de lo que pasa es producto de una serie de hechos que se van dando a lo largo de un tiempo específico, ¿cómo la trabajaste desde lo narrativo?
Soy directora pero también soy guionista lo cual me ayuda mucho a la hora de realizar un trabajo, no solo desde el guion sino desde el rodaje porque voy editando en mi cabeza. Estructuro y reestructuro mentalmente mientras estoy filmando.

Este guion tenía una estructura, muy clara donde estaban los testimonios a cámara, (cabezas parlantes, DNI) las mujeres heterogéneas, el coro griego, el contrapunto. Luego los testimonios de los profesionales, elegidos muy selectivamente, de acuerdo a sus profesiones, ideologías, etc. Y luego el “road movie” que es la parte troncal donde viajo con mi familia a la ciudad natal de mi madre. Sabía las distintas situaciones que podríamos tener, ir al colegio, a la casa donde vivió mi mama (no sabia que iba a tocarle el timbre y que íbamos a poder filmar adentro, eso es fruto de las sorpresas del rodaje), claramente yo no sabia lo que podría pasar en cuanto a diálogos pero podía armar situaciones como pasear en tal o cual lugar, pescar, almorzar con la familia, ver fotos, etc. Eso sabía que iba a dar frutos porque en mi familia cualquier cosa que hagamos está teñida de quienes somos y como es nuestro vínculo, las conozco y me conozco, aunque siempre nos sorprendimos de las situaciones y la realidad nos superaba constantemente.

¿Cómo fue trabajar con las mujeres de tu familia sin que la película estalle como una bomba al igual que la relación vincular?
Trabajar con mi familia fue difícil, muchas veces desgastante y doloroso. El montaje también. Muchas veces pensé que no iba a poder terminar la película. Que no estaba dispuesta a ir más allá de sus límites. Imaginé en momentos cancelar el rodaje y poner actrices haciendo de mi madre y de mí, o de mis hijas. No fue nada fácil. Sin embargo lo transitamos y aquí estamos vivas, y cada tanto juntas. Hay imágenes que filmó mi hija con un punto de vista muy duro sobre mi, fue doloroso verme, y verlo. Sin embargo pude hacer una disociación del material. Y de alguna manera esa que está ahí no soy yo, sino un recorte de mi misma. Y esa es una de las preguntas también que hace la película, porque inicia como un documental formal sobre vínculos madres e hijas y termina desmadrándose para poder hablar sobre sí lo que está delante de cámara es siempre ficción o no, por el hecho de ser registro., si los vínculos son solo la foto o el fragmento, En nuestro caso el vínculo continúa, aún más, el vínculo con mi abuela que falleció y está presente en la película, continúa aún en su ausencia.

¿Cuándo aparecía la tensión o se querían meter demasiado en la película pensaste en hacer naufragar el proyecto?
Todo el tiempo me pasaba esto. Y me preguntaba a quien podría importarle esta película, tan íntima. O si realmente valía la pena estar poniendo en riesgo nuestra intimidad y nuestro vínculo. Creo que es una película muy honesta. y eso es lo que traspasa la pantalla y hace que la gente se ría mucho, se identifique.

¿Por qué decidiste incluir otros testimonios de madres e hijas a lo largo de la trama? ¿Qué te daban esos inserts desde lo narrativo?
Desde lo narrativo los necesitaba justamente como un contrapunto, para poder hablar mas universalmente y no tan desde mi propia familia (el caso testigo). Para algunas mujeres la experiencia de la maternidad es fantástica y cuentan eso, otras mienten, otras son durísimas con sus madres o hijos. Creo que estas mujeres formalizan también el concepto documental desde sus “fondo negro a cámara,”

¿No te preocupaba exhibir ese mundo privado?
Absolutamente, pero todas las que participamos del documental siempre supimos lo que estábamos haciendo, hubo acuerdo desde la propuesta. Muchas de las mujeres estaban agradecidas con haber podido contribuir con su experiencia, otras lo sintieron como algo liberador, poder hablar y ser escuchadas, sentir que no están tan solas en sus contradicciones.

Respecto a mi familia reconozco que hubo algo de ingenuidad de mi parte porque de verdad nunca tuve real magnitud de donde nos estábamos metiendo hasta hacerlo realmente. El brindis alegre que aparece en la película cuando estamos contentas de que salio la posibilidad de hacer el documental es real. Todavía éramos inocentes respecto a la aventura que íbamos a vivir.

¿Pudiste conformar a todas cuando la película estuvo terminada?
Creo que si. Y mi madre pudo entender que no se ríen de ella sino con ella, que no es una burla hacia su persona sino que es detonante de situaciones en las que las personas se espejan. El público la adora y la esperan a la salida para saludarla y ella se sorprende. Es una linda experiencia. Es un programa familiar presentar la película. Es algo que pudimos hacer juntas, involucrarlas en mi trabajo. Mi hija mayor hizo además todo el diseño grafico. Así que aunque fue difícil transitarlo ahora estamos en otra etapa que es la aceptación del trabajo hecho. Y aunque suene raro, para mi ninguna de las que estamos ahí somos realmente nosotras mismas. Somos como avatares, semejantes, parecidos pero nosotras somos mucho mas que esos fragmentos editados, con lo cual no es nuestra totalidad.

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