Rolando Gallego
29/05/2018 11:58

Protagonizada por Gabriel Peralta, Nazareno Casero, Horacio Roca, Aylin Prandi, Carlos Portaluppi y una participación de Arnaldo André, la ópera prima del director y realizador teatral Eduardo Meneghelli, Román (2018), desanda los pasos de un policía recto e incorruptible que se ve envuelto en una red que involucra a la fuerza, un culto evangélico y a un ser querido. EscribiendoCine dialogó en exclusiva con el director para saber más de su paso del teatro al cine, el minimalismo impuesto a la película y su desarrollo. “Le tengo mucha fe a la película, pero el vínculo se cierra con el público”, sentencia.

Román

(2018)

En Román la puesta teatral se detecta ¿fue difícil dejar de lado esto?
Yo en algún punto me entregué a la realización, me entregué a la película, tratando de minimizar lo más posible para condensar. La idea era no ir a una cosa que no pudiera manejar, no sólo de presupuesto, sino de técnica, manejar la intensidad con lo mínimo. Gabriel y Pablo Medina me dijeron que es un Haiku, tiene algo oriental, de los tiempos que se toma Román para sus relaciones y actuar. Así encaré el film, es una película que no le sobra nada, Román es la película menos histérica del cine argentino, me manejé en las leyes que encontraba en el mismo proceso, creando y estableciendo cosas que no estén afuera. Creo que allí encontraré mis propias consideraciones que uno tiene y el material, y también en los actores, estoy muy contento con todos los que participaron, el equipo técnico también.

¿Es difícil lograr buen clima en los sets durante el rodaje?
Hay algo que me propuse y tuve respuesta, en ese sentido, en el teatro yo puedo estar más involucrado en el proceso que en el cine, ese fue mi primer criterio, delegar en la medida de lo posible y construir autoridades que me acompañen. Eso genera un buen clima.

¿Eso te relaja?
Claro, y me hace avanzar aún más. Cuando están las autoridades que construyo, me zambullo. Román es una película de personajes, claramente, de un mundo interno de un personaje.

No tiene casi diálogos…
Claro, y necesitaba que la gente se banque el comportamiento de Román (Gabriel Peralta), tal cual es, es un personaje honesto, que tiene su espiritualidad y metas, que se van cayendo, pero así y todo, una vez que eso pasa, por eso introdujimos el texto de Mishima en el arranque, que dice que es absolutamente erróneo suponer que cualquiera puede suponer lo que el otro piensa internamente, y acá es así, nadie puede pensar lo que piensa Román, por eso hasta la resolución es casi teatral, y puse un telón.

Fue complicado manejar distintas energías en el set?
Yo estuve ensayando con ellos antes, estableciendo vínculos que se transitaron en la película. El ensayo para mí es importante, el conocimiento previo, con esto que quería respetar del personaje, está clarísimo que nadie podría hacer ese policía más que Gabriel, para mí ese personaje tiene verdad, y frente a eso se articularon las actuaciones de los demás, resignando su expresividad.

Hay un fuerte contraste con lo que estamos acostumbrados a ver de por ejemplo Nazareno Casero y su papel en Román
Claro, estableció un vínculo, aún lo impenetrable de Román, y se dio, apareció, del modo que se dio, la película está cimentada en eso, en estas cuestiones.

¿Fue complicado pensar los polos de la película sin caer en estereotipos? Tenés a Arnaldo André componiendo un personaje completamente diferente a sus galanes de telenovela, por ejemplo…
Nos entregó ese personaje que contribuyó a que no hubiera un panfleto, los temas están tangencialmente, no se los pone en un lugar, sino como consecuencia del tránsito del personaje, esta estrategia deja ver las cosas, el gimnasio impecable con drogas, el templo evangélico que te roba la casa, el mundo de la policía también se le cae, la relación con el amigo se complica, y un hecho puntual perfora la ruta de Román.

Román es un animal de rutinas que al correrlo de ellas desencadena la tragedia…
Claro, y hasta la relación con la chica es contradictoria, pero no se pretende nada acá, sale como resultado un poco.

¿Cómo seleccionaste los otros elementos, música, colores, imágenes?
Un día estábamos con Gabriel y estaba un asistente que nos dijo que había un grupo llamado La patrulla espacial, los convocamos y terminaron haciendo toda la música de la película y dos temas especiales. En cuanto a la paleta de colores trabajamos con Luciana Quartarolo, una directora de arte, que me propuso salir un poco del realismo, por eso el auto es distinto, los espacios internos decorados con colores que lo subían un poco, al igual que Gustavo Biazzi que trabajó la fotografía, que luego me acompañó en Ruleta rusa (2018).

¿Cómo es rodar una segunda película aún sin estrenar la primera?
Es un misterio, le tengo mucha fe a la película, pero el vínculo se cierra con el público, sería frustrante que la gente no la vea, quiero que la vean. Estoy terminando de editar Ruleta rusa, hay un teaser en inglés que se llama Last Round, pero estamos viendo con la productora qué hacemos para evitar que una asociación cotidiana la baje de lo que realmente es.

¿Estás con algún nuevo proyecto?
Estoy leyendo guiones, seguramente vuelva al teatro, no porque esto no es lo mío, pero es más energético. Tiene otros tiempos y la devolución es inmediata.

¿Te da miedo eso que en el rodaje no podés rehacer la obra excepto algunas tomas?
Ahí es un tema de decisiones, en un ensayo teatral puedo estar mil horas con un actor, pero en el set tenés que decir la que quedó es esta, y tal vez no es la mejor. En el teatro es aquí y ahora, efímero, vas solucionando lo que se sucede, más allá que ensayes y hagas puesta.

¿En el set estás abierto a cambios?
Sí, dialogo con los actores, he incorporados réplicas, textos que no estaban y aparecieron ahí.

¿Qué tiempo de edición tuvo Román? ¿Hubo varias versiones?
Cinco semanas, y no hubo varias versiones, fuimos y venimos hasta que quedó la edición final, a diferencia de Grietas donde hay más locaciones y más material.

¿El encuadre responde a algo en particular?
A un criterio de película negra, partimos también de ideas de samurái, por eso también el pájaro,

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