Matías E. González
08/05/2018 12:13

EscribiendoCine dialogó con Javier Palleiro, director de Respirar (2018), película que cuenta la historia de Julia, una mujer de treinta años que está embarazada de su ex marido, pero él no lo sabe y debe decidir qué hacer con el bebé en camino. Por las noches, tiene sueños angustiantes en los que se ahoga y se hunde, cada vez más, en las profundidades. “El ahogo es siempre simbólico en mi vida, tiene que ver con la imposibilidad de resolver una situación complicada”, sostuvo el cineasta.

Respirar

(2018)

La historia gira en torno a las pérdidas desde distintos ángulos ¿cómo surgió la idea?
La historia surge desde el miedo a la muerte de mi primer hijo. En 2007 empecé a reflexionar muchas horas del día sobre este tema. Era algo que no me dejaba pensar con claridad. Todo el día, y sobre todo de noche, la posibilidad de perder a mi hijo me ahogaba. Ese miedo derivó en una historia diferente a Respirar, pero con algunas escenas y personajes que son el germen del guion, al que se incorporó Guillermo Rocamora y aportó su visión y sus propios miedos, para crear lo que finalmente fue este drama.

El agua aparece en el film no solo de manera material, sino también como un elemento simbólico de las situaciones que atraviesa la protagonista ¿cómo fue trabajar con este recurso?
Confieso que le tengo mucho miedo al agua (otro miedo más). Sueño a menudo que me ahogo. Pienso que ese ahogo es siempre simbólico en mi vida, tiene que ver con la imposibilidad de resolver una situación complicada. Evidentemente, eso está trasladado al personaje.

La protagonista de Respirar, Maria Canale, interpreta a Julia, una mujer que se siente ahogada tanto en sus sueños como en la vida diaria ¿qué aspectos tuviste en cuenta para la construcción del personaje? ¿cómo fue la selección de la actriz?
A María la conocí en el Festival de Cine de La Habana en Cuba. En aquel momento, ella tenía cinco años menos que en el rodaje de Respirar, y Julia, el personaje de la historia, tenía cinco años más. El proyecto demoró, María creció y el personaje de Julia cambió en algunos aspectos, lo que hacía que tuviera que ser un poco más joven. Viendo en el cine Abrir puertas y ventanas (2011), sentí que María tenía una sensibilidad muy especial, y luego conociéndola, confirmé que estaba en el momento exacto de su vida como para sumergirse en este personaje tan particular, con un tormento constante dentro de su cabeza. Hizo un trabajo increíble durante el desarrollo y el rodaje. Se sumergió con toda su energía dentro de Julia, la entendió y la sufrió.

La inquietud y el movimiento constante atraviesan todo el largometraje, ya sea en lo narrativo o en los aspectos técnicos ¿cuáles fueron los retos de llevar esas sensaciones a la pantalla grande?
Siento que lo más complejo, fue transmitir todo lo que le pasa a una persona que está al borde de la locura, al borde de estallar, pero siempre caminando por el filo, sin caerse. Eso mismo debía verse reflejado tanto en el desarrollo del personaje, como en nuestra mirada. Siempre pensé que el enfoque de la película debía ser muy cercano a Julia. No ver demasiado más que ella, no ponernos desde el lado cuerdo y por lo tanto, no verla como a una loca, lejana e incomprensible. Esto nos lleva a acompañarla, a movernos con ella, correr con ella.

El film aborda el tema del aborto, el cual está muy presente actualmente en la sociedad argentina a través del debate sobre la despenalización del mismo. En tu caso, sos de Uruguay, país en el cual desde el 2012 es posible abortar de manera segura ¿cuál fue tu búsqueda al tratar la temática en la película?
El tema del embarazo surgió originalmente como una propuesta de Rocamora a nivel dramático, sin pensar que nos estábamos embarcando por ende, en el tema del aborto, con el peso social que implica. La incorporación del aborto fue en medio del debate que se estaba dando en Uruguay. Años atrás la ley había sido aprobada y luego vetada por Tabaré Vázquez. Escribimos una versión nueva en medio de la discusión del segundo proyecto de ley. Una vez metido en el tema, no pude más que apasionarme, estudiar, conversar con mujeres y entender de qué hablamos cuando hablamos de legalizar el aborto. No se trata sobre si es lindo o feo abortar. Se trata de darle a la mujer que va a interrumpir un embarazo, un medio seguro, sin importar su clase social.

Se acerca el estreno comercial en salas ¿qué esperas que el público encuentre en el largometraje?
Creo que, con que sea un breve momento de reflexión sobre el dolor que genera el miedo a las pérdidas, estaría muy bien.

En cuanto a tu futuro en la industria cinematográfica ¿estás trabajando en algún otro proyecto actualmente o tenes alguna idea desarrollada en mente?
Estoy desarrollando al mismo tiempo una película y una serie. Todo junto y entreverado. La película se llama Casi y sigue mi tema preferido: el miedo. Sólo que esta vez, tiene que ver con el miedo a morirse. Y en la serie estoy totalmente apasionado con la manipulación psicológica, las sectas y los crímenes que esto genera.

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