Juan Pablo Russo
07/05/2018 12:37

Luego de debutar en la dirección con el corto Estacionamiento (Historias breves 9, 2014), por el cual recibió la Mención al Montaje en UNCIPAR 2015 y participó en Pifan (Corea del Sur) y Shnit, entre otros festivales, Luis Bernárdez debuta en el largo con Los Corroboradores (2017), un falso documental que retrata a una supuesta sociedad secreta porteña de fines del siglo XIX que se propuso copiar París en la ciudad de Buenos Aires. "Los Corroboradores pone en duda el concepto de falso documental, ficción y documental", afirma en una charla con EscribiendoCine.

Los Corroboradores

(2017)

¿Dónde nace la idea para hacer un falso documental?
Los Corroboradores pone en duda el concepto de falso documental, ficción y documental. Todo documental tiene un altísimo componente de ficción. Y en Los Corroboradores mucho de lo que parece ficción (estoy pensando en copiar otra ciudad, en traer las piedras para construirlos en 1880, etc.) fueron hechos reales. En la película todos los datos, las personas, eventos son reales. Ocurrieron. Está puesto en cuestión el imaginario de la Generación del 80 y la arquitectura que se construyó. En ese sentido, la ficción está documentada. Y lo documental está visto desde un borde levemente corrido que, según el imaginario de la época, podría haber sido factible. Nada más real que el imaginario. Y nada más imaginario que el documental.

¿De qué manera trabajaste la investigación para saber para donde querías ir con la película?
Hubo mucha lectura de todas las fuentes posible: Historia, Sociología, Literatura, Arquitectura, Arqueología, Crítica Cultural. Y luego un profuso trabajo con las imágenes y el material de archivo. Fueron casi siete años de investigación y escritura, con muchas variantes del guion que mutaba a medida que aparecían datos nuevos. Y quería ir lo más lejos posible respentando el imaginario y la reconstrucción de época. La apuesta era hacer una película de épocas (1900 y actual) sin reconstrucción. Dejando que el material - tanto de archivo como las entrevistas - hablen por si solos. Por otro lado, quería que la película tenga tanto elementos documentales como de género. Por eso la califico como un thríller arquitectónico. Y también quería que la forma hable por si misma, dejando al espectador las respuestas posibles.

¿Cuánto hay de verdad y mentira en la historia?
Lo mismo que en cualquier historia oficial. No utilizaría la palabra mentira. Lo que está en juego es la interpretación y elaboración de un modelo de país, de cultura y el imaginario aspiracional tanto de la élite porteña como, finalmente, de la clase media. Las historias pueden escribirse desde distintos lugares. A fin de cuentas no importa si algo es verídico o falso. Importa el impacto que genera en la sociedad. Eso lo vemos hoy día claramente. La Generación del 80 impulsó un modelo que hoy aún hace sentido y nos moldea. Fuimos (¿o somos?) la París del Plata...

¿Cómo aparece la idea de incorporar el género policial a la trama?
Me gustan las historias que mutan. Un referente narrativo era César Aira. Sus historias comienzan de una forma o género y terminan de otra. La apuesta era llevar al cine ese modelo narrativo. Los Corroboradores comienza como un documental, se vuelve investigación en 1era persona y deviene thriller. Esa forma permite que la película mute, avance y vaya encontrando sus herramientas para narrar en cada género.

¿Hacer un falso documental es más cercano a la ficción que al cine de lo real o se trabaja de la misma manera?
Creo que da más trabajo pues hay que corroborar y encastrar todos los datos. Todos los elementos involucrados tienen que estar fundados y fundidos. Entonces pareciera que esto encorseta el relato, pero en cierto sentido termina encauzando el recorrido hacia donde solo puede ir lo verosímil. Pero a nivel narrativo se trabaja de la misma manera para hacer progresar el relato y guiar al espectador.

Los documentales apócrifos no son una corriente que se vea con frecuencia, ¿cómo pensás que va a reaccionar la gente ante esta propuesta?
Pongo entre paréntesis el término apócrifo. Lo que se narra bien podría haber ocurrido. Es factible aunque no demostrable. Espero que los espectadores lo disfruten tanto como nosotros al hacerlo. Hay bellísimas imágenes de Buenos Aires, hay muchas historias y datos precisos sobre la ciudad que no son tan conocidos y, creo, que la película tiene un pulso muy llevadero que la hacer muy transitable.

¿Buscaste que al final uno dude de si lo que se cuenta es verdad o mentira?
Eso lo dirá el espectador. Yo nunca dudé.

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