Adrián Monserrat
30/04/2018 21:00

Luego del estreno en el 32 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y el premio a mejor película en el Buenos Aires Rojo Sangre 2017, Aterrados (2017), de Demián Rugna, se posicionó como uno de los largometrajes argentinos de terror más elogiados por la prensa y esperados por el público. “Lo importante es no negar nuestra propia esencia, nuestras propias raíces, pero tampoco negar nuestras influencias”, reflexiona Rugna en una charla exclusica con EscribriendoCine en la que habla de todo.

Aterrados

(2017)

Demián, nos sorprendió ver en las proyecciones de la película a una sala repleta de adolescentes y de padres con sus niños. ¿Qué pensas al respecto?
La verdad que es un riesgo para los padres. Por lo general las pelis de terror, aunque Aterrados no es el caso, tiene escenas de sexo o escenas fuertes. Se la re jugaron. Yo cuando era chico vi El exorcista, la pasé muy mal y me traumó para siempre. Ojalá haya traumado a alguno (risas).

Entonces, ¡El exorcista te traumó pero a la vez te inspiró para hacer este tipo de películas?
Ayer decía: “¡Wow! Que responsabilidad si se llega a dar una peli masiva, una peli que llegue a mucho público, hacer una peli que traume, pero en el buen sentido”. Dejar una marca a gente que, luego de verla, se hace adulta y después se acuerde de esa película. Nunca lo había pensado así. Lo pienso ahora que la peli tiene mucha perspectiva de que le va a ir bien. Si le va bien capaz que es porque asuste a mucha gente y eso es algo importante para mi.

Lo importante, además de los festivales, es el boca a boca. Estoy seguro que muchos de los que ya se acercaron a verla fueron por este tipo de difusión.
Si, eso va a ser un desafío interesante. La peli, al estar difundiéndose de boca en boca, la estamos pensando en un estreno bastante grande teniendo en cuenta que no tenemos algún medio detrás. Va a ser algo para ver que pasa. No tenemos mucho dinero para publicidad y veremos como funciona el boca en boca. Esa difusión funciona cuando a la película la aguantan en los cines, sino dura solo una semana. Esta peli es para el boca en boca. Si va mucha gente es por eso y si no tenés un buen producto no genera masividad. Ojalá funcione de espejo para otras películas, directores y productores para ver si el boca en boca es lo que realmente vale.

A veces pasa que no tenés salas y haces mucha publicidad, lo cual no tiene sentido. O al contrario, tener muchas salas y no hacer publicidad. Esa ecuación es re compeja. Uno tiene que pensar cuando escribe, cuando dirige, en esas cosas. ¿Cuánto va a costar este guión que estoy escribiendo? Despúes esto se va a tener que meter en los cines y es díficil tener en cuenta todo esto. Cada vez que hago más cine, menos entiendo el negocio. Por eso me sorprende lo que está pasando con Aterrados. Es un proyecto que tenía que haber sido diez años atrás. Yo estaba en otro proyecto más ambicioso y apareció Fernando Díaz, su productor, que conocía al guión ya que lo había querido meter en algunos concursos. Yo lo tenía archivado y siempre que aparecía alguien le decía: “Tengo una película de terror” o “Mirá que tengo una de terror que está buena”. Le daba el guion y no pasaba nada. Esta fue como una más. Diez años atrás fue escrito. Que esté pasando todo esto ahora es increíble, tenía que haber pasado diez años atrás. No lo puedo creer.

También son cuestiones de momentos. Quizás diez años atrás no se le estaba dando tanta importancia al cine de género argentino.
Tal cual. Por algo no se dió. Cuando el final es así, felíz, uno lo piensa así. Estos últimos diez años me han hecho dudar hasta de seguir haciendo cine o no. No es fácil. Uno tiene que vivir de algo y el cine termina siendo un hobby. Fueron diez años de aguantarla y seguir, seguir y seguir. Y, gracias a Dios, ahora se dió.

Por lo tanto, ¿el primer borrador de guión es de hace diez años?
Es de fines del 2008, comienzos del 2009. De ese tiempo fue la primer versión. El corto en el que se basa una escena de la película fue del 2002. Ese corto fue algo experimental. Actúa un amigo, Demian Salomón, que hace de Walter en Aterrados. Interpreta ese mismo personaje pero en un corto y quince años atrás. Es algo que está hace mucho.

Y ahora, luego de tantos años y con la peli terminada, emergió con todo. Aparición en festivales, críticas posítivas, premios. La película no se inicia desde que se empezó a escribir o desde el rodaje. Comienza desde que uno la tiene en la cabeza. ¿No te parece?
A mí lo que me sorprende de la película es que el guion lo quise reescribir dos veces. Uno cuando lo presenta a un concurso o a un productor y no pasa nada empieza a dudar del guión. Cuando se da otra oportunidad de darselo a alguien, uno piensa en reescribirlo. Y no pude. Las dos veces que me senté iba escena por escena y no le encontraba en que estaba mal. Cuando ganamos el concurso y estábamos a punto de rodar dije “le voy a cambiar el final” ya que era un final que a mi no me gustaba. Le faltaba otra vueltita de tuerca. Cambié una escena final pero eso representa el 1% de la película. Es una peli que no se modificó en nada de lo que era su versión original. Es un draft 1.

Además, incluso estaba desconectado del guion. Mi primer largo, The Last Gateway, fue en el año 2006, después vino Malditos sean! y veía que, si bien las películas me gustaban, no podía seguir viviendo de hacer películas de terror. Obviamente que esto fue en un contexto de hace diez años atrás. De Malditos sean! a No sabés con quién estás hablando pasaron cinco años. Estuve cinco años sin dirigir. No sabés con quién estás hablandoes una comedia negra. Empecé a reírme un poco del género fantástico. Aterrados había quedado en una etapa más anterior mía. Cuando ganamos el concurso, yo tuve que conectar de nuevo con hacer género de terror. Lo tengo incorporado pero no tenía ganas de hacerla porque justo estaba terminando la otra y tenía que hacer esta. En el momento en el que estaba estrenando en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata a la otra peli, se estaba dando esto. Pensé que con Aterrados me iban a matar y que a No sabés con quién estás hablando le iba a ir muy bien. Con volver al cine de terror, pensé que los críticos iban a decir “otra película de terror argentina que quiere imitar a no sé quien”. Ahí pensé que tengo que ir con la mía. Esa fue la vuelta de Aterrados.

Mencionaste que hiciste una comedia negra y Aterrados tiene por momentos el uso de ese tipo de humor.
Todas mis películas tienen ese humor. Es mi estilo. Es mi cine. Incluso involuntariamente también. En una anterior película, el director de fotografía me dijo: “Me encanta el humor que tiene la película”. Y yo nunca quise hacer humor con ese largometraje. Lo que pasa es que los personajes de mis películas actuarían como actuaría yo. Yo le decía a Fabián Forte sobre Aterrados: “¡Fabi, mirá que esta es de terror, eh! Es un bajón. Vas a ver”. Yo leí el guión y me cagué de la risa”, me constestó. Es que son situaciones inverosímiles o rídiculas. Es mi impronta que a veces es involuntaria pero por suerte está.

El personaje principal, interpretado por Maximiliano Ghione, es el estereotipo del argentino. Insulta y tiene esas cuestiones de viveza criolla. Por más que Aterrados sea una película de terror, tiene esa cuota de argentinismo que identifica a tus películas.
Creo que el error que cometimos mucho tiempo, en el cual yo también me involucré y es por eso que mi primer película es en inglés, es el querer parecernos a una película yanki y evitar nuestra propia esencia. Por eso después sucedió Malditos sean! y, luego, No sabés con quién estás hablando, que es la película más argentina después de Esperando la carroza. Lo importante es no negar nuestra propia esencia, nuestras propias raíces, pero tampoco negar nuestras influencias. Estoy más influenciado por Steven Spielberg que por cualquier cineasta clásico de la historia del cine. Brian Yuzna es un ídolo para mi. No negarme a eso es lo que vale. Eso es demostrar sinceridad con la obra que uno hace, con lo que uno escribe.

Además uno debe buscar que el proyecto le guste y hacerlo con ganas. Así es mucho más fácil. ¿No? Y más que hace diez años atrás no existía este espacio que hay hoy para el cine de género.
Está bueno pero esperemos que no sea tarde. Es una gestión cultural lo que nos pasa. Nosotros, como cine argentino, prescindimos muchas veces de nuestro propio público. Nuestro cine se enfocaba en hacer películas de arte y apuntaba a un público muy chico. ¿Cómo podés competir con los tanques de Hollywood que son los dueños del mercado? La única forma que se encontró es hacer cine de autor, otro tipo de cine. Por eso también nos pasa a los que hacemos cine fantástico que necesitamos más presupuesto para hacerlo. Es lógico. A mi me va a pasar que, cuando estrenemos en salas a Aterrados, voy a tener en cines a Avengers: Infinity War. Es complicado competir con una película que tiene cuatro semanas de rodaje y por lo menos buscamos que sea digna y que uno no salga de allí diciendo “¿Por qué no fui a ver Avengers: Infinity War?”. Pero a la vez necesitamos de este cine para mostrar que en Argentina también se puede hacer El conjuro, por ejemplo. Obvio que más económico, pero podemos hacer algo como eso. El cine fantástico puede ser ese gancho para atraer, por lo menos, a un pequeño porcentaje que no mira cine argentino.

Luego de la aparición de Blumhouse en el cine norteaméricano, se sucedió un antes y un después en la estrategia de como producir y comercializar una película de terror. Desde la aparición de Actividad Paranormal (Activity Paranormal, 2008), los productores se dieron cuenta que es posible la ecuación de invertir poco y ganar mucho. Ahora apareció una película como ¡Huye! (Get out, 2017), también producida por Blumhouse, que no es solo de terror, si no que también tiene un poco de humor y crítica social. ¿Sentís que la estrategia de Blumhouse es posible de copiar en Argentina?
Ojalá. Ojalá que se siga haciendo más cine. También necesitamos público propio. Somos pocos, es un mercado chico, pero necesitamos más medios que lo difundan. Es díficil encontrar en la telelvisión abierta la proyección de una película argentina. Nos está faltando un poco de eso. Estamos remando en dulce de leche.

Mencionaste a Spielberg como una de tus grandes influencias a la hora de hacer cine. ¿Tenes algún referente en lo que es la comedia negra?
Joel y Ethan Coen. Del género me gustan Sam Raimi y Peter Jackson. Esos son los tops para mi. Hay un montón pero de comedia negra, del estilo que me gusta a mi, los Coen me encantan.

Combinar a los Coen con una película de terror sería un boom entonces.
Si, la verdad que tendrían que hacer una. Sería un gran proyecto.

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