Rolando Gallego
19/04/2018 12:09

El realizador Rosendo Ruíz (De Caravana, 2010) estrena Casa propia (2018), el relato de un hombre que necesita tomar decisiones frente a los avatares que la vida le impone. Escrita junto a Gustavo Almada, quien además protagoniza la película, Ruiz avanza en conceptos trabajados anteriormente por él como la juventud, la soledad, la noche, logrando un potente y sólido relato. EscribiendoCine dialogó en exclusiva con el director para conocer más del proyecto.

Casa propia

(2018)

"Por suerte, será que no me había percatado que estábamos estrenando y la película se abría el mundo porque estaba desconectado editando otras dos película, me olvidé de este momento, por suerte no me hice la cabeza y estoy muy sorprendido por buenas críticas escritas y verbales de público, colegas y amigos, es como cuando estrenamos De Caravana en Mar Del Plata, la película les cierra, una amiga dice que fue después de verla a terapia y habló todo el tiempo de cómo le había pegado la película", comienza diciendo Rosendo Ruíz.

¿Cómo resultó y es el método de escribir el guion junto a Almada?
El método fue, nos juntamos, sabíamos qué íbamos a escribir, él es dramaturgo, así que propuse pautas de escrituras, puntos concretos del universo que íbamos a relatar, cada uno se iba a otro lugar de la casa, nos reuníamos de nuevo en 45 minutos, nos dábamos pautas para el próximo encuentro.

¿Duró mucho ese proceso?
Cuatro o cinco meses, porque estábamos cada uno con otros proyectos. Después ya yo con la idea de escritor de cine lo pensé con un tratamiento de cómo unir escenas, ver qué faltaba, armar secuencias y completarlas. Así se terminó el primer guion. Después tuvimos una devolución de una escritora, Paula Markovitch, reescribimos el guion con Gustavo, ya consultándolo, porque eran sugerencias de la devolución de Paula y luego se reescribió con los actores, que son la mayoría de la escena teatral cordobesa. Con ellos nos gusta mucho jugar a la actuación y pautamos, sin saber cuándo se iba a filmar, encuentros para que no nos encuentre el rodaje sin conocernos. A diferencia de De Caravana que usamos técnicas de clown, acá empezamos con las escenas más importantes, filmamos, y yo reescribí el guion a partir de aquello que surgía de los ensayos.

Sos cercano a los adolescentes, la primera escena los tiene como protagonistas, ¿qué encontras en ese universo y cómo podés reflejarlos tan naturalmente?
El método es igual que con los actores más grandes, pero se ve que ya por trabajar anteriormente con adolescentes, tengo mucha onda con ellos, y se ve que eso hace que salgan como con vida. En la primera escena están los mismos actores de El Deportivo (2015), los conocía, sabían lo que eran.

¿Improvisaron?
Sí, en pleno set, sabían de qué iba todo. La filmamos como cuatro veces y fuimos puliendo qué queríamos.

La película habla del hogar, de la casa propia, pero también de la necesidad del protagonista de poder estar sólo ¿cómo llegaste a esa reflexión?
La casa propia tiene que ver con encontrarse con uno mismo y la identidad, que también tiene que ver con el estado, por eso los departamentos vacíos blancos, que uno después escribe, y que es algo que Alejandro no tiene, el espacio físico es necesario pero él necesita también otra cosa.

Porque lo viven desplazando de todos lados…
Exacto, y la casa del amigo y de la novia, él duerme en sillones, teníamos un afiche con eso, como un desplazado, sin casa, teníamos la sensación de generar eso, en San Juan de chico nos gustaba jugar y generar nuestra “casita” con palos, la maqueta que mira tiene que ver con eso también.

Las mujeres en la película son muy fuertes ¿por qué las incorporaste así?
Es un mambo generacional, hay parte mía en la película, yo soy el amigo, pude desligarme del negocio de mi familia hace muy poco, y creo que lo sigo charlando, todos tenemos algo fuerte con los padres, sea económico, laboral, deudas, por eso la figura de la madre tenía que tener esa fuerza, ella es la coprotagonista, es el espejo de la oscuridad de él, la primera generadora de conflictos, es lo no resuelto, lo principal.

El está siempre pendiente de ella, pero reclama desde su inconformidad todo el tiempo…
Es que hay un punto en él que no quiere resolver el problema, es una mezcla de todo, un mambo de “a la madre no se la abandona”, creo que uno se tiene que salvar primero a uno, porque si no ni mi madre va a estar feliz.

¿Cómo ves el fenómeno del cine cordobés actual?
Creo que el cine cordobés llegó para quedarse, ya no hay forma de dejar de producir películas, me extraña que no pase esto en otros lugares, hoy no es tan difícil hacer una película. Por suerte en Córdoba tenemos todo, y al no terminarlas en 35 milímetros no hay que ir a Buenos Aires. Hay matices, pero en Córdoba somos más solidarios, las primeras nos unimos todos para armar el sello cine cordobés, nos mancomunamos y sucede eso.

¿Esa es la clave?
En general sí, hay una camaradería importante.

¿Tenés dos películas pendientes y cómo sige Casa propia?
Queremos estrenarla en el segundo semestre del año, no queremos demorarla mucho, están las dos y vamos a presentar Tunga, en el INCAA, un film noir, bien de género, el protagonista es La Mona a los 18 años, él está asociado a la película y es como en un sentido una continuidad de De Caravana, un policial de época de lo ’70.

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