Rolando Gallego
16/04/2018 12:08

El productor, guionista y realizador Alejandro Montiel regresa al cine con su tercera película Perdida (2018), basada en el best seller de Florencia Etcheves Cornelia, la trama trabaja con la trata de personas como punto de partida para una historia plagada de tensión y acción. Protagonizada por Luisana Lopilato, Nicolás Furtado, Amaia Salamanca, Carlos Alcántara y Oriana Sabatini, la ambiciosa producción se rodó en escenarios naturales de Argentina y España. “Nos gusta evitar buscar a la misma gente para el mismo rol. Hay veces que la gente tiene dudas sobre si tal actor o actriz van a poder hacer algo, pero para mí eso es un freno creativo”, afirma en esta charla exclusiva con EscribiendoCine.

Perdida

(2018)

Cuando imaginaste el casting ¿cómo fuiste decidiendo qué actor/actriz haría cada rol?
Los roles que había eran los que eran, había que adaptar un actor a ese personaje, y coincidió que para Luisana Lopilato y Amaia Salamanca lo que había era distinto, y para Oriana Sabatini, nunca había hecho cine, y estaba bueno mostrarla diferente, es representativo, lo mismo Nicolás Furtado, hace otra cosa, un policía pulcro, nada que ver y creo que eso funcionó con todos los personajes. Carlos Alcántara hace de un asesino, y se dio esa coincidencia, y a mí, en general, me parece que le sirve al actor mostrar algo nuevo, lamentablemente, y por suerte también, muchos trabajan modelos que se repiten y se cansan.

¿Querías sacarlos un poco de su zona de confort?
Claro, es algo muy bueno para trabajar, para mí, y sé que eso le funciona a los actores, genera una novedad, es positivo.

¿Fue difícil pasar de una producción más pequeña e íntima como Un paraíso para los malditos (2013) a esta película tan grande?
Como produzco, en general, estoy siempre trabajando, y en MyS tenemos producciones grandes, pero es lo mismo. Cada película tiene su producción que soporta, si está bien hecha, soporta, el trabajo en general es el mismo, no conocíamos gente de España, trabajamos de lejos, tuve esa complicación, tuve casi dos equipos, pero no hubo más problemas, funciona todo para algo chico y grande también.

¿Leíste la novela de Florencia Etcheves y quisiste hacer la película?
Durante estos años me encargué de llevar adelante la productora con Mili Roque Pitt y ya era hora de volver a dirigir. Un poco me obligué. Buscamos una película para dirigir, algo que no sea comedias, me gustaba el policial y llegó esta posibilidad y enseguida dije vamos con esta. Dejé un poco de lado el trabajo de director creativo.

¿Cómo fue la adaptación de la novela?
Dura, pero me gusta mucho, desde mi época de universidad, hice muchas, y acá trabajamos con muchos cambios para volverla de género. Están los personajes y la historia pero la apuesta fue así, hay veces que lo ves pronto, como trabajo de adaptación fue el más interesante que hice y estuvo bueno.

Hay además en la progresión dramática de la propuesta varias etapas y muchas locaciones en exteriores, ¿eso te atraía?
Sí, en rodaje eso tiene las complicaciones físicas, nunca sabes que va a pasar, y eso es bueno, hubo muchos viajes, en la previa ir y venir para encontrarte con directores de artes, Islas Canarias, San Martín de los Andes, Buenos Aires, la post en Madrid. Pero tenemos equipos hace años y trabajamos bien así.

Con la productora vienen apostando a películas grandes y ambiciosas…
Es lo que queríamos hacer, con Milagros nos conocemos desde la Facultad y es lo que quisimos siempre hacer, sabíamos que la gente quiere este cine, basado en reglas de género más universales, y con sus localismos también, porque ninguna cosa quita la otra, sentía que con mi generación veníamos de lo opuesto en el cine y queríamos que se haga, muchos tenemos ganas.

¿Siempre pensaron además sumar a nuevas generaciones a estas propuestas para ampliar el público?
Si, y me gusta o nos gusta aquello que creemos que funciona para nosotros y después en los demás, como cuando hicimos Abzurdah (2015) con Eugenia Suárez, ahora Oriana Sabatini, buscar nuevos talentos, que nos gustan y evitar buscar a la misma gente para el mismo rol. Hay veces que la gente tiene dudas sobre si tal actor o actriz van a poder hacer algo, pero para mí eso es un freno creativo. Confío mucho en la gente que creo que tiene que estar para las películas.

Es clave también el elenco de jóvenes actrices de Perdida ¿quién hizo el casting?
Pablo Ini, fue un casting con mucho trabajo porque tampoco hay tanta referencia en el cine argentino, debían ser niñas, pero a la vez mujeres con un carisma para la película, estoy muy contento porque son chicas que actuaron muy bien y disfrutaron trabajando. Eso es suerte, a veces le pifias, pero las experiencias que tenemos son buenas, y generamos una situación de trabajo en equipo. Esa es nuestra situación de trabajo respetando a la gente. Es nuestra forma de trabajo, día a día, más allá del rodaje.

¿Hicieron ensayos?
Sí, con algunos menos como con Amaia Salamanca, no hubo mucho ensayo físico, sino más hablar del personaje, hacia dónde ir, el tono, ir armando el personaje de a poco, escuchando al otro y diciendo qué es lo que uno quiere.

¿Es más difícil eso cuando, como en este caso, los personajes sufren transformaciones dentro del relato?
Se va haciendo a través de todos los elementos del cine, del vestuario, la puesta, una vez, claro, que el actor sabe a dónde va el personaje, desde el guion, yo no creo mucho en la dirección de actores que la gente se imagina, creo que más que nada hay que corregir cosas y hablar de aquello que uno quiere, el actor es el que actúa, es un trabajo en equipo, pero dependes mucho del actor.

Hablando del trabajo en equipo ¿Imaginás que podrías haber hecho Perdida con otro equipo que no sea el tuyo? ¿Hubiese sido más difícil?
La realidad es lo que es y lo que es, es lo mejor, los equipos nuestros se repiten, por ahí el casting no, pero acá fue el ideal, todos estaban bien en ese momento en sus vidas.

¿Pensaste en un público específico para la película?
Quiero que la vea el que tiene ganas de verla, pero está pensada para todo público, es una película con un interés social, relacionado a la trata de personas, después tiene un género específico, el thriller, y además es una película que entretiene y hace sentir y pensar. Es para un público amplio, los protagonistas son jóvenes, el casting es atractivo, no soy adolescente, pero me gustaría serlo para ir a ver a Oriana. Nosotros ya la veíamos para hacer cine y pasó su naturalidad para trabajar, su talento natural que se nota, como por ejemplo en las escenas de acción el equipo me decía que nunca habían trabajado con alguien en su primera vez y que haga tan natural todo.

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