Matías E. González
13/04/2018 15:10

EscribiendoCine dialogó con Jhonny Hendrix Hinestroza, director y guionista de Candelaria (2017), película que se enmarca en el año 1994 en La Habana, Cuba, y se centra en la vida de Candelaria y Víctor Hugo, dos personas de avanzada edad que viven juntos en la monotonía. Sin embargo, un día aparece una cámara de video que se involucra entre ellos, logrando que ambos vuelvan a mirarse, a tocarse y a amarse. “ Sería lindo que la gente, después de ver la película, entienda que no hay que perder nada para mirar al lado ni para reconquistar a esa persona que decidió acompañarnos”, sostuvo el cineasta.

Candelaria

(2017)

La historia se centra en el vínculo entre dos ancianos que vuelven a descubrir el amor ¿cómo surgió la idea del largometraje? ¿partiste de alguna experiencia que conociste personalmente?
Fue una experiencia que tuve en el 2012 cuando viajé a La Habana. Con mi primera película fui al Festival de Cine de La Habana y en las calles conocí a una dama, una señora de edad avanzada, que me contaba su historia personal, una historia de amor bellísima. Empecé a armar un poco con unos amigos, pero quedó olvidada en el tiempo por dedicación a otros proyectos. Decidí retomarla cuando una novia me dejó por otro individuo y, en ese momento, la cabeza se convulsionó. Quise retomar esta gran historia de amor y terminarla de escribir junto con María Camila Arias. El resultado fue esta linda película de dos personajes que se aman y deciden encontrarse cuando la vida les hace perder absolutamente todo.

Todo proyecto tiene sus retos ¿cuáles fueron los desafíos que debiste superar en Candelaria?
Los desafíos que tuve que, de alguna u otra forma, superar en Candelaria, fueron tres: el primero de ellos, recuperarme de un dolor profundo que llevaba en mi corazón por la pérdida de un amor que no me lo esperaba perder, aprendí a decir adiós, creo que fue una enseñanza; el segundo, fue la muerte del actor escogido para interpretar a Víctor Hugo, Jesús Terry, era su primer papel protagónico, y obviamente teníamos mucha ilusión ambos, creo que me dejó muchas enseñanzas en el poco tiempo que lo conocí, esperamos que el aprendizaje haya servido para yo vivir también esa vida; por último, es mi segunda película, los desafíos de ir desde Colombia a Cuba, que si bien somos tan distintos, también somos parecidos.

Verónica Lynn y Alden Knigth interpretan a los personajes protagonistas del film ¿cómo fue la convocatoria de ambos?
Verónica llegó por un casting, ella es una mujer súper exitosa y famosa en Cuba por todo lo que ha hecho, se acercó sin saber por qué y para qué. Yo normalmente no hago un casting directo de actuación, sino que me entrevisto con las personas, y esas entrevistas son las que me dan el ánimo de saber con quién quiero trabajar. Verónica fue la tercera persona a la que le hice la entrevista y, en ese instante, supe que no quería entrevistar a nadie más. Knight creo que es un regalo que nos dio el Cielo, porque aparece prácticamente quince días antes de arrancar a rodar la película, después de la muerte de Jesús Terry.

La película plantea que “nunca es tarde para la pasión”, la cual es como un soplo de vida para el amor de la pareja ¿cómo trabajaste este sentimiento en la historia?
Creo que fue realmente una conspiración de varias cosas, del mundo, de la vida en ese instante, porque me tenía a mi acongojado, bastante mal, sufriendo por ese amor que se me fue. Los actores se hicieron cargo de sus personajes, pusieron cosas y quitaron otras, se convirtieron en personajes de carne y hueso, les dieron una vida y una realidad que yo solo no hubiera podido. Creo que para bien o para mal, la forma en que trabajamos eso fue como aprender a querernos, a sentirnos, a valorarnos. Ese fue el camino que escogimos para poder encontrar la ruta hacia estos personajes.

En el Festival Internacional de Cine de Venecia fuiste premiado como Mejor Director en la sección Venice Days 2017 ¿qué sensaciones recordas de ese momento?
En el Festival Internacional de Cine de Venecia, primero, no me esperaba nada. Es un festival con tantas alfombras, tantos invitados, tantas estrellas, que prácticamente uno se siente minimizado. El premio, obviamente, llegó con mucha sorpresa, entusiasmo y alegría. La felicidad más grande que tuve fue que los actores pudieron ver la película al lado mío y pude sentir un trabajo bien realizado. Lloraron toda la película y creo que ese fue el mejor premio que pude haber recibido. Fue un volver a comenzar, fue un pararse de nuevo, caminar una ruta diferente, así es como vivo este premio. Estoy muy feliz con todos los premios que viene ganando Candelaria, dan ganas de seguir adelante y generan la sensación de que algo bien estamos haciendo.

Se acerca el estreno del film en Argentina ¿cuáles son tus expectativas? ¿qué mensaje buscas transmitir con la película?
Expectativas ya se cumplieron, hemos ganado varios premios y participado de muchos festivales importantes. Si miro hacia adelante, creo que lo que podría pedir es que la película se siga comunicando con el público. Deseo que en Argentina logre esa comunicación directa, se transmita esa nostalgia, ese cariño, ese aprecio por el otro, ojalá deje esa semilla en los corazones de las personas que la vean.

El mensaje principal de la película es que, a veces, estamos acostumbrados a tenerlo todo, y ese confort no nos permite mirar al lado y ver a quién tenemos, quién nos acompaña. Sería lindo que la gente, después de ver la película, entienda que no hay que perder nada para mirar al lado ni para reconquistar a esa persona que decidió acompañarnos. El otro mensaje que trae el film, es que hay que aprender a decir adiós, a dejar ir.

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