Juan Pablo Russo
26/03/2018 11:26

Dirigida por Cristian Jure y Juan Irigoyen, Pepo: La última oportunidad (2016) es un recorte biográfico sobre Rubén Darío Castiñeiras conocido como Pepo, película que narra la historia de vida del cantante cumbiero en formato docu-ficción. "Siempre decimos que lo que le está pasando la cumbia es lo que le pasó de algún modo al rock, al tango y a otras manifestaciones culturales de las clases bajas que al comienzo fueron negadas, invisibilizadas, después denostadas y combatidas hasta que finalmente se terminaron imponiendo", dicen en una charla con EscribiendoCine.

Pepo: La última oportunidad

(2016)

¿Qué fue lo que los llevó a querer hacer una película sobre Pepo?
La película en cierto modo es un spin off de Alta Cumbia (2017) y fue ahí que lo conocimos cuando empezamos a grabar Alta Cumbia en el 2013 y Pepo estaba preso. Nos pareció un personaje increíble y una mejor persona que había caído en los más bajo que se puede estar y desde ahí empezaba a salir adelante con mucho esfuerzo y contra todos los pronósticos. Le prometimos que cuando saliera íbamos a ser una película con su historia y nos propuso empezarla ahí mismo y así fue. Sabíamos dónde empezaba pero no teníamos idea de lo que iba suceder en el transcurso aunque los tres queríamos que terminara dónde terminó. En el merecido presente exitoso de Pepo.

¿Cómo se acercan al personaje?
Nos acercamos con toda la carga que tiene acercarse a un artista que admirás pero que está en el peor de los lugares. Hace poco Pepo contaba que el hecho de que nos hayamos acercado a contar su historia a él le sirvió para darse cuenta del lugar que aún tenía en la gente de la cumbia. Nuestra relación fue de entrada con respeto y siempre de frente. Así fue y es el vínculo con Pepo que ya ha trascendido la película y hemos entablado una amistad sincera. La intimidad que se ve en la película la seguimos compartiendo aunque ahora sin cámaras de por medio.

La trama sigue una línea esperanzadora y redentora del personaje cuando por ahí el lugar común hubiera sido centrarse en el costado más morboso, ¿por qué decidieron llevarla para ese lado?
Preferimos poner el eje en el esfuerzo que Pepo le pone al día a día para no caer en lo que lo llevó a perder más que quedarnos en el morbo fácil y berreta de un pasado oscuro. Ojo, no lo negamos ni lo esquivamos sino que lo abordamos desde un lugar distinto, desde la ficción reconstruyendo el día en que cae preso y poniendo al mismo personaje a interpretar(se) en ese momento de su vida que ya no quiere recordar pero que lo tiene siempre presente. En su lucha por superarse a cada momento está el conflicto y lo rico de la historia porque las mismas tentaciones que lo llevaron a perder siguen intactas. Mostrar cómo hace para superar esas tentaciones transciende la historia del personaje y nos interpela a todos, si este loco con todo en contra está pudiendo zafar nos parece un aporte más valioso que quedarnos con su pasado más negro.

¿Cómo trabajaron la estructura narrativa, considerando por lo que se ve en la película que iban trabajando con la cotidianidad del personaje sin saber lo que iba a pasar?
La película desde un comienzo tuvo un guion abierto donde estaba plateando la construcción del personaje, sus motivaciones, sus objetivos y el conflicto por alcanzarlos. Teníamos esos lugares donde sabíamos que la historia iba a transcurrir: recuperar la relación con sus padres, formar una banda, grabar un disco, volver a la tele, encarar nuevamente los escenarios… lo que no sabíamos era cómo se iban a suceder los hechos porque podría haber pasado todo lo contrario y hoy la película sería otra, afortunadamente no es una historia trágica… al contrario.

No es común ver en el cine y la televisión a las clases populares abordadas desde una resignificación sino que se las trabaja desde una estigmatización, ¿por qué creen que es así? ¿Sienten que están haciendo escuela en este sentido?

El racismo que lamentablemente se sufre en nuestra sociedad no escapa a la representación de las clases populares en nuestro cine. El racismo de creer que los que tuvieron la suerte de nacer en un buen hogar son mejores (o tiene algún mérito en eso) y los que nacieron en la villa son inferiores y culpables de eso…. “negros de mierdas” les dicen y los construyen de todo lo que ellos no tienen, los muestran como gente que no tiene cultura, ni educación, ni nada, son todos iguales… y entonces construidos así como inferiores, el hecho de asesinarlos por la espalda es un “detalle” como lo señalan desde las altas esferas de nuestros gobernantes. En el cine siempre hay al menos dos caminos o reproducimos y fomentamos ese estereotipo racista, en este caso del “negro de mierda” pero podría ser cualquier otro, o lo combatimos y buscamos romperlo demostrando que atrás de un estereotipo hay una personaje con una historia, con sus conflictos y con sueños y esperanzas.

Nosotros en todas nuestras películas siempre hemos tomado la producción de los sectores populares con toda la seriedad y el respeto que se merecen. En este caso lo hicimos con la cumbia y cuando arrancamos con esto de llevarla al cine hace unos cuantos años tuvimos que dar muchas pero muchas explicaciones. Ahora parece que está más aceptado que estas historias tengan su lugar en el cine, pero igual hay algunos que nos siguen puteando.

Hasta no hace mucho el tópico de la música tropical no era parte de la agenda cinematográfica, pero desde hace algún tiempo se empezaron a ver películas cuyo eje sobre estos ídolos populares, ¿qué fue lo que cambió?
Siempre decimos que lo que le está pasando la cumbia es lo que le pasó de algún modo al rock, al tango y a otras manifestaciones culturales de las clases bajas que al comienzo fueron negadas, invisibilizadas, después denostadas y combatidas hasta que finalmente se terminaron imponiendo. A la cumbia ya no se la puede negar, algunos todavía la denigran y combaten pero creemos que estamos en el momento exacto donde se van derribando prejuicios y se van imponiendo sus grandes artistas, un claro ejemplo de esto es Pepo.

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